Omar SaHe: Abstracciones

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Filiberto García

Omar Sahe es artista visual, ha expuesto en varias galerías de manera individual y colectiva; la exposición más reciente en la que ha participado es “Entre lo tóxico y lo comestible: la naturaleza” en la Galería Málaga Arte Contemporáneo. Ahí pudimos ver parte de su obra.

En mi opinión, la serie Tezcatlipoca Tecuani nos remite a determinadas abstracciones de las culturas populares de Guerrero y Oaxaca. ¿Existe relación?

Sí, para realizar esta serie, primero investigué acerca de la historia de las culturas prehispánicas, las cuales comparten rasgos económicos, religiosos y sociales. Uno de esos rasgos, de carácter religioso, es la veneración hacia el jaguar, considerado como un animal sagrado, como un animal de poder, por lo menos desde los tiempos de los olmecas, sin olvidar que era el nahual protector de los gobernantes mexicas y mayas, entre otras culturas. Además, siendo el jaguar un animal endémico de Guerrero y Oaxaca, por fuerza tenía que estar reflejado en la obra señalada, cuyo tema central, al mismo tiempo, es el nahual. La intención de esto es conocer a profundidad la complejidad cultural de México, en especial la de esos pueblos milenarios, con sus rituales, sus dioses y, sobre todo, con sus hechiceros y hombres de poder, cuya característica principal es su capacidad para transformarse en animales. Mi propósito es retomar la memoria, para conocer mejor nuestra identidad y, a partir de esto, crear.

Tu persistencia respecto a las culturas prehispánicas es una búsqueda, una exploración hacia los orígenes. ¿Cómo fue que definiste trabajar con arte abstracto?

Las ramas de nuestra herencia cultural son antiguas y diversas. Una de ellas es la indígena, la cultura originaria de esta parte del mundo. Miguel León Portilla las denomina civilizaciones originarias, aquellas que surgieron sin influencia de otros pueblos. En lo que se conoce como Mesoamérica, esa civilización originaria fue la olmeca, la cual influyó a todas las demás. Por todo esto, consideré importante retomar el tema de la identidad de México; considero que nuestras raíces indígenas están amenazadas, y que es nuestra obligación el mantenerlas vivas. Sobre esta base, busco expresarme a partir de ese referente cultural, emulándolo a través de sus formas y temas.

         La abstracción de la figura es lo que ha determinado mi expresión pictórica; me parece que la figura realista nos da una interpretación del mundo muy limitada, ya que lo que se plasma no tiene una lectura más allá de la calidad del parecido que logra el artista. No busco soslayar la creación figurativa, pues reconozco su gran valor estético, pero su uso e importancia están ligados a una idea clásica del arte. En mi caso, me siento más identificado con el arte moderno y con las formas de arte primitivas, aquéllas en las que el concepto y la finalidad de la obra tenían más relevancia que la propia recreación de la realidad.

         Así, realizo obras que buscan conectarse con nuestra parte primitiva a través del ritmo de los colores y de las formas, pues me interesa establecer significaciones primarias con el espectador, con el afán de que logren trascender lo contemplativo hasta llegar a una experiencia estética y potencialmente sagrada.

¿Qué detonó tu interés sobre los nahuales, lo primitivo, el inconsciente, lo oculto, el misterio, lo sagrado, la naturaleza?

Desde un principio me acerqué a la pintura como un medio para acceder al autoconocimiento, buscando ampliar, de alguna forma, mi conciencia. Me interesaba, por lo mismo, conectarme con el mundo para expresarlo y profundizar en su entendimiento. En suma, busco crear para darle un sentido a mi vida, para expresarme, para compartir y para conectar al espectador con lo inconsciente, lo primitivo y lo oscuro de su mundo externo e interno.

¿Cómo conviven lo sagrado y la naturaleza?

A partir de la pauta que establece el hombre con respecto a lo que entiende de ambos conceptos. Por ejemplo, si para la cultura en la que vivo, observar un amanecer significa contemplar a Dios, en algún momento esta misma cultura irá más allá de dicho acto y terminará por venerar un entorno que considera sagrado.

         En cambio, si mi cultura me enseña que la naturaleza es algo que está ahí para ser destruida en aras de una ganancia económica, pues nos encontramos con el hecho de que, convenientemente, la naturaleza dejó de ser sagrada y se convirtió en una fuente de recursos. El fin único de este planteamiento es la creación de riqueza, a través de la destrucción de la naturaleza.

Platícanos sobre la combinación de luz y sombras en tu obra, de los contrastes que encontramos en ella y qué proyectos estás desarrollando.

A partir del manejo de la línea y la monocromía, es que defino mi trabajo. Eso produce grandes contrastes en las figuras y en la abstracción de la misma, pues busco dar una interpretación de lo que veo, y no sólo hacer una copia.

         En cuanto a lo que estoy haciendo en este momento, el tema principal de mi obra sigue siendo el de las culturas prehispánicas, con sus temas y sus colores. Busco con ello ensalzarla, dar a entender que sigue viva y que debemos honrarla, pues gracias a esa herencia cultural México es un lugar de gran riqueza en múltiples rubros, entre ellos el gastronómico, escultórico, arquitectónico, medicinal, por citar algunos. Gracias a esos antepasados indígenas, es que este territorio tiene una identidad antigua y hermosa, razón de sobra para tratar de honrarla.

¿Tlachi es un proyecto cultural que sustenta al proyecto artístico? ¿Es una mezcla entre gastronomía, arte y diseño?

Se trata de un proyecto cultural y de una marca de juguetes artesanales llamados Nahuakolis, así como de su mezcal: Tlachi mezcal, mezcal artesanal de los estados de Oaxaca y Guerrero.

      Como decía, la cultura de México es una de las más ricas del mundo, tal como ocurre con su gastronomía, en donde muchos productos son –o deberían ser- denominación de origen, por ejemplo el mezcal, o el chocolate. Muy pocos países pueden presumir en este sentido.

     Este proyecto surge a partir de mi inquietud por fomentar el interés en nuestras raíces mesoamericanas, procurando hacerlo de manera lúdica e innovadora. Creo que en la medida en que los mexicanos conozcamos y aprehendamos (con h) nuestros orígenes indígenas, podremos entender mejor y a mayor profundidad quiénes somos; y eso sin duda nos hará un mejor país.

       Nahuakolis es una marca de artoys de peluche (juguetes realizados de manera artesanal y en pequeña escala por diversos artistas) bordados a mano con la técnica de los Tenangos de Hidalgo. Estos juguetes artesanales cuentan con personajes que representan distintos productos originarios de México, como la flor de Nochebuena o el chocolate, entre muchos otros. Tlachi es uno de dichos personajes; representa al mezcal y es la punta de lanza de nuestro proyecto de identidad cultural.

         A su vez, 8 Dioses nahuales conforma una serie de botellas con mezcal, intervenidas por mí. A partir de mis investigaciones acerca de la cultura prehispánica, quería hacer una representación plástica que fuera coherente con la cultura de la cual surge la bebida; busco con ello renovar de alguna manera las formas y los temas vinculados con el mezcal y su origen mesoamericano. Las imágenes de esta colección de ocho botellas de mezcal de Guerrero, las pueden encontrar en mis redes sociales, las cuales agrego a continuación.

NAHUAKOLIS

TLACHI MEZCAL

OMAR SAHE

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