{"id":10431,"date":"2020-05-11T15:31:31","date_gmt":"2020-05-11T20:31:31","guid":{"rendered":"http:\/\/correomayor.com.mx\/?p=10431"},"modified":"2021-08-06T10:31:43","modified_gmt":"2021-08-06T15:31:43","slug":"agua-e-higiene-publica-en-la-ciudad-de-mexico-1878-apuntes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correomayor.com.mx\/?p=10431","title":{"rendered":"Agua e higiene p\u00fablica en la ciudad de M\u00e9xico. 1878. Apuntes"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-justify\">Eran los tiempos en los que Justo Sierra promov\u00eda que Porfirio D\u00edaz se convirtiera en el hombre necesario, el \u00fanico capaz de establecer un gobierno fuerte que instaurara por fin la paz, dando t\u00e9rmino a a\u00f1os y a\u00f1os de guerras continuas, de inestabilidad pol\u00edtica, social y econ\u00f3mica, a\u00f1os que iban, por lo menos, de 1821 a 1876.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tambi\u00e9n eran los a\u00f1os en que prevalec\u00eda la esperanza en el progreso, en la comunicaci\u00f3n ferrocarrilera, el tel\u00e9fono, el fon\u00f3grafo, la luz el\u00e9ctrica, la que acabar\u00eda por fin con la penumbra nocturna si no del pa\u00eds, por lo menos s\u00ed de la de M\u00e9xico capital. \u00a1Vaya, la luz el\u00e9ctrica, tan poderosa que su calor hac\u00eda crecer las plantas y los frutos de manera espectacular \u2013seg\u00fan experimentos-, que no falt\u00f3 el redactor que pensara que si esa luz la pon\u00edan directamente sobre un infante, \u00e9ste crecer\u00eda y crecer\u00eda, d\u00e1ndonos la oportunidad de reinstaurar una raza ya desaparecida desde hac\u00eda mucho: la de los gigantes. Una generaci\u00f3n ya no prehist\u00f3rica, sino moderna!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Era el a\u00f1o de 1878. El futuro sonaba ilusorio. Sin embargo, antes hab\u00eda que solucionar los pendientes inmediatos, como el de la higiene de la gran capital nacional, tan hermosa ella cuando estaba libre de polvo, cuando estaba libre de aguas estancadas, cuando no escaseaba el agua, cuando no llov\u00eda demasiado, cuando no se acumulaba la basura en las calles. Es decir, tan hermosa ella muy pocos d\u00edas del a\u00f1o. Sobre esta base, no era de extra\u00f1ar que los habitantes capitalinos estuvieran asolados y en riesgo permanente por el tifo, las fiebres intermitentes, la neumon\u00eda, la parasitosis y dem\u00e1s enfermedades.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Para abril de ese a\u00f1o, la ciudad estaba en alarma por dos causas: la escasez de agua y una fetidez insoportable debida a los desechos de los propios habitantes. Ante el peligro de alguna epidemia, la que fuera, el ministro de Fomento pidi\u00f3 al reconocido m\u00e9dico Eduardo Liceaga que convocara a una reuni\u00f3n urgente del Consejo de Salubridad P\u00fablica, para que sus integrantes analizaran la situaci\u00f3n y propusieran las medidas pertinentes para solucionar cualquier peligro.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Tras su reuni\u00f3n en la calle de Mariscala, el 9 de abril los miembros del Congreso M\u00e9dico propusieron lo siguiente, sujeto a la aprobaci\u00f3n del presidente del Ayuntamiento (<em>El Siglo Diez y Nueve<\/em>, 11 de abril de 1878):<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>1\u00aa. Se enterrar\u00e1n las materias fecales por el rumbo suroeste y a media legua de la poblaci\u00f3n, en vez de arrojarlas en el lugar en que se hace actualmente.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>2\u00aa. Las compuertas de Santo Tom\u00e1s y San L\u00e1zaro se cerrar\u00e1n y abrir\u00e1n de tal manera, que nunca quede descubierto el azolve en el canal, como est\u00e1 verific\u00e1ndose hoy.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>3\u00aa. Mientras la ciudad no disponga del agua suficiente, no deber\u00e1 hacerse la limpia de las atarjeas.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>4\u00aa. Para disminuir el desprendimiento de los gases en el interior de las casas, se har\u00e1n amplias ventilas sobre las tapas de las atarjeas en cada calle.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>5\u00aa. Los muladares deber\u00e1n establecerse a mil quinientos metros cuando menos fuera de la ciudad y hacia el rumbo suroeste.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>6\u00aa. Se aconsejar\u00e1 a los habitantes y due\u00f1os de casas que derramen en las letrinas y alba\u00f1ales dos veces al d\u00eda una mezcla compuesta de 10 litros de agua, 50 gramos de alcaparrosa verde (sulfato de hierro) y 5 de \u00e1cido carb\u00f3nico (f\u00e9nico); puede sustituirse este desinfectante con los hipocloritos, el agua f\u00e9nica, el agua con sulfato de zinc y algunos otros.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>7\u00aa. Se aconsejar\u00e1 igualmente que cuando comience a salir el agua de los lugares donde ha estado detenida, no se haga uso de ella, es decir de la primera que escurra, durante cuatro horas.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Aclaraba el Consejo, no obstante, que estas propuestas no eran sino meros paliativos inmediatos, y que el mal reincidir\u00eda si no se atacaban y destru\u00edan sus causas primitivas. Obviamente, las autoridades no pod\u00edan aceptar que se les leyera la cartilla y se les condicionara en su actuar, por lo que pasaron el informe a las comisiones unidas de obras p\u00fablicas, limpia, r\u00edos, acequias y polic\u00eda, d\u00e1ndole la categor\u00eda de \u201cdocumento en v\u00edas de estudio\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Para principios de mayo, la respuesta de dichas comisiones fue contundente: no hab\u00eda dinero para cubrir los gastos que tales medidas generar\u00edan, ni eran pertinentes porque la situaci\u00f3n no era tan grave como se supon\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En opini\u00f3n de los redactores del peri\u00f3dico <em>El Siglo Diez y Nueve<\/em>, tal conclusi\u00f3n no ten\u00eda otro prop\u00f3sito que generar una disputa escol\u00e1stica, o sea in\u00fatil, toda vez que el gobierno de la ciudad de M\u00e9xico ya hab\u00eda tomado la decisi\u00f3n de dejarle el asunto a sus sucesores, en el entendido de que no se trataba de que ellos no hicieran nada, sino en el de que sus prioridades eran otras, por ejemplo la instalaci\u00f3n del piso portland en el Z\u00f3calo. As\u00ed, entre salubridad moment\u00e1nea y salubridad permanente, la opci\u00f3n era sencilla: aquella sal\u00eda m\u00e1s barata, y m\u00e1s si buena parte de la \u201ctriste situaci\u00f3n\u201d se deb\u00eda a la escasez de agua. Estando cerca la estaci\u00f3n de lluvias, s\u00f3lo era cuesti\u00f3n de esperar, que del cielo caer\u00eda el remedio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Para mayo, el Consejo de Salubridad volvi\u00f3 a la carga. No hab\u00eda problema con la pestilencia, la que ten\u00eda por origen la descomposici\u00f3n de la materia org\u00e1nica y que, por lo mismo, terminar\u00eda en cuanto llegaran los aires. La escasez de agua tampoco era un inconveniente grave, pues bastaba organizar los trabajos de entubaci\u00f3n para asegurar un mayor caudal de agua ligera de los veneros de Santa Fe, el Desierto de los Leones e incluso de Chapultepec.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sin embargo, s\u00ed exist\u00eda \u201cun verdadero peligro\u201d, siendo \u00e9ste el de las emanaciones pantanosas, las que abundaban, ya que en ellas germinaban las bacterias causantes de las mortales enfermedades del tifo y del c\u00f3lera, por mencionar dos de las principales. (<em>El Siglo Diez y Nueve<\/em>, 16 de mayo de 1878).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Por ende, para eliminar esta causa nociva ten\u00edan que implementarse tres medidas inmediatas (<em>El Siglo Diez y Nueve<\/em>, 16 de mayo de 1878):<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>1\u00aa. Deben suprimirse los lagos que rodean a la ciudad, reemplaz\u00e1ndolos por un amplio sistema de canalizaci\u00f3n en todo el Valle.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>2\u00aa. A las aguas del mismo Valle se les debe dar corriente, tanto a las de su superficie como a las subterr\u00e1neas o ambientes, procur\u00e1ndoles amplia salida, para que arrastren los detritos org\u00e1nicos, las sales y los atierres.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>3\u00aa. El terreno debe zanjarse por un buen sistema de <em>drainage<\/em> que haga bajar el nivel de las aguas en la tierra, y por el plant\u00edo de bosques y arboledas.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El ayuntamiento tampoco acept\u00f3 estas sugerencias, lo que provoc\u00f3 el encono de la prensa. Haci\u00e9ndose de la representaci\u00f3n de la sociedad, el llamado <em>quinto poder<\/em> acus\u00f3 a los mun\u00edcipes no s\u00f3lo de ir en contra del progreso, sino de cometer un atentado en deterioro de la humanidad doliente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Es claro que no faltaron los voceros que arg\u00fc\u00edan que no se trataba m\u00e1s que de exageraciones, pero lo cierto es que las autoridades locales no abonaron nada en su favor, y s\u00ed atizaron las andanadas en su perjuicio al autorizar, primero, el retiro de una de las m\u00e1quinas utilizadas en la extracci\u00f3n del agua de la alberca de Chapultepec; y luego con la venta privada de la propia alberca en su secci\u00f3n de ba\u00f1os p\u00fablicos. \u00a1Inhumanos! \u00a1Injustos! \u00a1Abusivos! \u00a1Desconsiderados! Tales fueron algunos de los ep\u00edtetos que les endilgaron. \u00c9se fue el momento en que se hizo el llamado respecto al hecho de que si los funcionarios locales no serv\u00edan, entonces era tiempo de que el Ejecutivo Federal tomara cartas en el asunto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El problema real era que dicha alberca estaba en posesi\u00f3n de un particular, pero el propietario no pod\u00eda venderla a nadie toda vez que el ayuntamiento capitalino ten\u00eda derechos muy bien definidos sobre la misma, debido a que su venero era el propio de la toma federal. En todo caso, lo correcto consist\u00eda en que el ayuntamiento asumiera el usufructo completo, previo pago de las contribuciones federales. Adem\u00e1s, la justicia de una acci\u00f3n as\u00ed no ten\u00eda r\u00e9plica, como asegur\u00f3 un periodista: \u201cAnte la conveniencia y las necesidades p\u00fablicas ning\u00fan otro inter\u00e9s debe ser preferido.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El vocero de la secretar\u00eda de Fomento quiso terciar en el caso, argumentando que el gobierno de la Rep\u00fablica no ten\u00eda injerencia alguna en los acontecimientos, de manera que las autoridades de la ciudad de M\u00e9xico eran las \u00fanicas responsables.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Los cr\u00edticos del gobierno de D\u00edaz aprovecharon semejante deslinde, para recalcar que no s\u00f3lo las aguas eran de la responsabilidad federal, sino tambi\u00e9n los bosques, en el entendido b\u00e1sico de que no se pod\u00eda pensar en estos elementos de manera aislada, y s\u00ed muy interrelacionados. El escritor Agust\u00edn Cuenca lo defini\u00f3 de esta manera (<em>El Siglo Diez y Nueve<\/em>, 8 de junio de 1878):<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>Nadie ignora que los \u00e1rboles cercanos a las poblaciones, son el mejor elemento de salubridad p\u00fablica, y que en ninguna parte se puede permitir que esas devastaciones tan perjudiciales se verifiquen. En Europa y en todos los pa\u00edses cultos, hay ordenanzas y reglamentos que determinan el corte de \u00e1rboles, y por lo mismo se conservan perfectamente los bosques y \u00e1rboles para bien de las poblaciones.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Entre nosotros no se desconocen estas disposiciones, y la polic\u00eda y el buen gobierno est\u00e1n en su derecho para evitar tales destrucciones que nos colocan en el camino de la barbarie.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Por desgracia no se ha cuidado con el debido celo, de impedir en nuestra Rep\u00fablica y particularmente en el Valle de M\u00e9xico, esas devastaciones que ya nos ocasionan grav\u00edsimos perjuicios. La carest\u00eda y falta de combustible que cada d\u00eda aumenta, las lluvias tan escasas que originan incalculables males a la poblaci\u00f3n, y al mismo tiempo el cambio de temperatura que ha alterado notablemente la salubridad p\u00fablica, se deben en gran parte a la destrucci\u00f3n de nuestros arbolados, y por lo mismo debe llamar la atenci\u00f3n de un gobierno que conoce sus deberes.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Porfirio D\u00edaz, pol\u00edtico contumaz curtido en la adversidad, aprovech\u00f3 el momento para ganar bonos. No le desagradaba en lo absoluto la campa\u00f1a reeleccionista en pro del hombre imprescindible \u2013es decir \u00e9l-, que implementaban Justo Sierra y dem\u00e1s intelectuales como Joaqu\u00edn D. Casas\u00fas, Jorge Hammeken, Leopoldo Zamora y otros; por lo tanto, \u00fanicamente era cuesti\u00f3n de acomodar los tiempos y respetar los pactos como el que ya ten\u00eda en esos instantes con el general Manuel Gonz\u00e1lez, en torno a la sucesi\u00f3n presidencial.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por ende, para junio de 1878 tom\u00f3 el toro por los cuernos y exigi\u00f3 al ayuntamiento, as\u00ed como a los ministros de Gobernaci\u00f3n y de Fomento, que asumieran las responsabilidades concernientes y resolvieran a favor del bienestar p\u00fablico. Sobre esa base, se dictar\u00edan medidas tendientes a mejorar el sistema de aguas, aparte de que se dispondr\u00eda que la cuesti\u00f3n de la siembra de \u00e1rboles fuera una prioridad a nivel nacional.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">No obstante, el ayuntamiento, que en lo pol\u00edtico estaba con el licenciado Justo Ben\u00edtez y no con el general Gonz\u00e1lez, no tard\u00f3 en volver a negociar el manejo de las aguas de Chapultepec, aprovechando para ello la llegada de las lluvias de temporal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Con las fuentes proveedoras llenas, los cr\u00edticos prefirieron dejar la diatriba y dedicarse s\u00f3lo a felicitar a la capital nacional, por deshacerse ya pronto, en cinco meses, de tan funestos funcionarios. Por supuesto, tambi\u00e9n pidieron al Consejo de Salubridad que se abocara a resolver otro eterno problema, para no variar: si la escasez de agua ocasionaba inconvenientes, su exceso igual. No en vano, bastaron unos cuantos d\u00edas de lluvia para que la ciudad volviera a su cuadro de desaseo, con fango y escombros por todos lados que no hac\u00edan sino infectar el aire.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Para agosto, tal situaci\u00f3n oblig\u00f3 al Congreso M\u00e9dico a debatir en torno a sus conclusiones de mayo: si en el periodo de secas el mayor inconveniente para la salud lo representaban los lagos pantanosos, y en el periodo de lluvias las aguas estancadas, no hab\u00eda m\u00e1s opci\u00f3n que llevar a efecto una medida imprescindible: la canalizaci\u00f3n del Valle, para que las aguas tomaran corriente y arrastraran los detritos org\u00e1nicos, las sales y cualquier otro objeto que afeara a la ciudad. (<em>El Siglo Diez y Nueve<\/em>, 23 de agosto de 1878).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hombre pr\u00e1ctico y presto a escuchar en esos momentos las propuestas de sus consejeros, el presidente Porfirio D\u00edaz se hizo eco de las sugerencias y, sin esperar el t\u00e9rmino de los debates de los expertos sanitarios se\u00f1alados, orden\u00f3 que se iniciaran los trabajos de construcci\u00f3n del canal mayor de desag\u00fce. Quer\u00eda un proyecto r\u00e1pido, sin embargo Francisco de Garay, el ingeniero encargado, le hizo ver que la incuria de siglos no pod\u00eda remediarse en un d\u00eda, y que se necesitar\u00edan a\u00f1os y millones para lograrlo. (<em>Diario Oficial de los Estados Unidos Mexicanos<\/em>, septiembre de 1878; <em>El Siglo Diez y Nueve<\/em>, septiembre de 1878).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Estaba en lo cierto, pues los trabajos del desag\u00fce porfiriano concluyeron en 1910, durante los festejos del centenario independentista. Quiz\u00e1 la intenci\u00f3n hab\u00eda sido sincera: conformar una ciudad limpia y progresista, a la par de las mejores del mundo. Sin embargo, en el fondo tal obra no resolvi\u00f3 el problema, s\u00f3lo lo escondi\u00f3 y se llev\u00f3 lo feo para otras partes. Lo parad\u00f3jico y lamentable es que ese modelo seguimos teniendo hasta la fecha, sin duda. De la escasez ni se diga, y de las inundaciones tampoco.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Eran los tiempos en los que Justo Sierra promov\u00eda que Porfirio D\u00edaz se convirtiera en el hombre necesario, el \u00fanico capaz de establecer un gobierno fuerte que instaurara por fin la paz, dando t\u00e9rmino a a\u00f1os y a\u00f1os de guerras continuas, de inestabilidad pol\u00edtica, social y econ\u00f3mica, a\u00f1os que iban, por lo menos, de 1821 a 1876.<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":10430,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"spay_email":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_is_tweetstorm":false},"categories":[9],"tags":[617,19,620,616,18,46,619,618,621,576,615,228,474],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/agua-y-salud-scaled.jpg?fit=2560%2C1600&ssl=1","jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p8mQ8Y-2If","jetpack-related-posts":[{"id":3200,"url":"https:\/\/correomayor.com.mx\/?p=3200","url_meta":{"origin":10431,"position":0},"title":"El v\u00e9rtigo horizontal","date":"marzo 26, 2019","format":false,"excerpt":"Entrada al laberinto: El caos no se improvisa Los muchos modos de una ciudad Juan Villoro [Fragmento de El v\u00e9rtigo horizontal, pp. 32-34. 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Al menos eso dicen muchos de los seguidores del l\u00edquido, quienes le a\u00f1aden la virtud antioxidante, misma que ayuda a retrasar las arrugas. Es probable que est\u00e9n en\u2026","rel":"","context":"En &quot;Historiando&quot;","img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i1.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/Jekemir-7a.jpg?fit=1200%2C773&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":2294,"url":"https:\/\/correomayor.com.mx\/?p=2294","url_meta":{"origin":10431,"position":5},"title":"Una aproximaci\u00f3n m\u00e1s al doctor Merolico","date":"marzo 13, 2019","format":false,"excerpt":"Seis cosas ha de tener quien dichoso quiera ser; le\u00f1a vieja que quemar, viejo libro que estudiar, hembra joven que querer, potro joven que montar, y lo mejor a mi ver, joven o vieja, a escoger, la plata que ha de gastar. As\u00ed dec\u00eda un verso anhelante, ansioso y apetecido\u2026","rel":"","context":"En &quot;Historiando&quot;","img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i2.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Portada-Merolico-1.jpg?fit=787%2C512&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]}],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/correomayor.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/10431"}],"collection":[{"href":"https:\/\/correomayor.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/correomayor.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correomayor.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correomayor.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=10431"}],"version-history":[{"count":11,"href":"https:\/\/correomayor.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/10431\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":11173,"href":"https:\/\/correomayor.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/10431\/revisions\/11173"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correomayor.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/10430"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/correomayor.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=10431"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/correomayor.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=10431"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/correomayor.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=10431"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}