{"id":14865,"date":"2021-11-10T13:42:04","date_gmt":"2021-11-10T19:42:04","guid":{"rendered":"http:\/\/correomayor.com.mx\/?p=14865"},"modified":"2022-08-23T21:28:38","modified_gmt":"2022-08-24T02:28:38","slug":"la-ciudad-de-mexico-al-filo-del-tiempo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correomayor.com.mx\/?p=14865","title":{"rendered":"La ciudad de M\u00e9xico, al filo del tiempo"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-justify\"><em>Poblaci\u00f3n mayor y m\u00e1s hermosa del pa\u00eds de An\u00e1huac<\/em>, en palabras de Manuel Orozco y Berra en la median\u00eda del siglo XIX; <em>la regi\u00f3n m\u00e1s transparente del aire<\/em>, seg\u00fan el Alfonso Reyes de 1915, quien sigue a Humboldt.<a href=\"#_ftn1\"><sup>[1]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">La antigua ciudad de M\u00e9xico Tenochtitlan se fund\u00f3 en el a\u00f1o de 1325 seg\u00fan el cronista Chimalpahin, en tanto que Mariano Veytia arguy\u00f3 que fue un 18 de julio de 1327. A su vez, el especialista y culto L\u00f3pez Austin refiere que semejante acontecimiento se dio en el a\u00f1o 1-T\u00e9cpatl, o sea que en 1324 inici\u00f3 el nombre y la fama de la identidad mexicana.<a href=\"#_ftn2\"><sup>[2]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las leyendas no son tan precisas en la fecha, pero son ciertas en la emoci\u00f3n. Dicen \u00e9stas que cansados de las serpientes en Tizap\u00e1n y luego hartas del dominio de los aculhuas, nueve familias mexicas llegaron a las riberas de la laguna de Texcoco, peregrinos en busca de su destino, donde le suplicaron a dos sacerdotes: Axolohua y Quauhc\u00f3huatl, que se adentraran entre los carrizales y buscaran el lugar propicio. Entonces, nos dice fray Juan de Torquemada sobre la base de las historias antiguas:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>Aceptaron los sacerdotes la petici\u00f3n del pueblo, y tomando en sus manos unos bordones (en que poder hacer fuerza para saltar pasos malos y lugares divididos del agua), fueron por entre las ca\u00f1as y juncia buscando camino y lugares menos espesos por donde pasar; y habiendo apart\u00e1dose de su gente un breve trecho, vieron enmedio de los carrizos o ca\u00f1averales un lugar peque\u00f1o de tierra enjuta y enmedio de \u00e9l el tenuchtli (que ahora tienen por armas) y al derredor del peque\u00f1o sitio de tierra, un agua muy verde que cercaba el dicho lugar y era tan viva su fineza que parec\u00edan sus visos muy finas esmeraldas. Llegados a este lugar, y habiendo visto la particularidad de sus aguas y contemplado la singular y nunca vista visi\u00f3n, quedaron admirados y suspensos en la consideraci\u00f3n del fin que pod\u00eda tener.<a href=\"#_ftn3\"><sup>[3]<\/sup><\/a><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Se menciona que el nopal estaba solo; otros prefieren acompa\u00f1arlo de un \u00e1guila y una serpiente; pero no falta quien asegure que en lugar del animal reptante, estaba ah\u00ed un p\u00e1jaro peque\u00f1o. Bienvenidas las diferencias, que no es cosa menor el hecho de que las im\u00e1genes de los c\u00f3dices y las cr\u00f3nicas avalen dichas afirmaciones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A partir de entonces, lo que hab\u00eda sido una geograf\u00eda de chozas de carrizos y tule se fue transformando, en la medida en que sus moradores guerreros se dedicaron a conquistar provincias por los cuatro rumbos cardinales, con la captaci\u00f3n del tributo pertinente, por supuesto. As\u00ed, apenas un siglo m\u00e1s tarde, y sin olvidar que tuvieron un inicio incierto que los oblig\u00f3 a diversas alianzas para soportar los asedios de sus enemigos, comenzaron a demostrar que su ciudad solar estaba dispuesta a cumplir con el designio divino, con el ag\u00fcero que su s\u00edmbolo \u00e1guila representaba: \u201cnadie en el mundo podr\u00e1 destruir jam\u00e1s ni borrar la gloria, la honra, la fama de M\u00e9xico Tenochtitlan\u201d. La versi\u00f3n es de Chimalpahin.<a href=\"#_ftn4\"><sup>[4]<\/sup><\/a> Y ah\u00ed se hizo patente la magnificencia de los templos y las casas de piedra tezontle para los dioses y los nobles, respectivamente, en tanto que la gente com\u00fan continuaba ya con el mismo estilo habitacional de antes, ya con edificaciones reforzadas y remozadas con adobe y con madera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cuando Hern\u00e1n Cort\u00e9s le describi\u00f3 al rey la ciudad de Tenuxtitlan, reconoci\u00f3 que no hab\u00eda nada tan suntuoso y espl\u00e9ndido como las casas de los \u00eddolos, a las que denomin\u00f3 como mezquitas, todas espaciosas y limpias, de las cuales sobresal\u00eda la que ahora conocemos con el nombre de Templo Mayor. Comunic\u00f3 lo siguiente de la misma:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>[\u2026] y entre estas mezquitas hay una que es la principal, que no hay lengua humana que sepa explicar la grandeza y particularidad de ella; porque es tan grande que dentro del circuito de ella, que es todo cercado de un muro muy alto, se pod\u00eda muy bien hacer una villa de quinientos vecinos; tiene dentro de este circuito, todo a la redonda, muy gentiles aposentos en que hay grandes salas y corredores donde se aposentan los religiosos que all\u00ed est\u00e1n. Hay bien cuarenta torres muy altas y bien obradas, que la mayor tiene cincuenta escalones para subir al cuerpo de la torre; la m\u00e1s principal es m\u00e1s alta que la torre de la iglesia mayor de Sevilla. Son tan bien labradas, as\u00ed de canter\u00eda como de madera, que no pueden ser mejor hechas ni labradas en ninguna parte, porque toda la canter\u00eda de dentro de las capillas donde tienen los \u00eddolos, es de imaginer\u00eda y zaquizam\u00edes, y el maderamiento es todo de masoner\u00eda y muy pintado de cosas de monstruos y otras figuras y labores.<a href=\"#_ftn5\"><sup>[5]<\/sup><\/a><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Como sabemos por los informes antiguos, sus moradores tra\u00edan el agua potable de sitios aleda\u00f1os como Chapultepec, mediante ca\u00f1os o canales de cal y canto; aparte de que recorr\u00edan esta ciudad lacustre en canoas, sin olvidar que tambi\u00e9n se comunicaban con la tierra firme por tres calzadas anchas y elevadas, caracter\u00edstica arquitect\u00f3nica que las preservaba lo mejor posible de las inundaciones. Una sal\u00eda por el extremo sur rumbo al&nbsp; pueblo de Ixtapalapa, otra por el norte hacia Tepeyacac, y la \u00faltima por el lado poniente hasta Tlacopan. Es conveniente precisar que en el caso de la primera, al llegar al fuerte de X\u00f3loc (por Mexicaltzingo), torc\u00eda hacia el oriente para arribar a su destino. Adem\u00e1s, tambi\u00e9n en aquel sitio sal\u00eda un ramal que desembocaba en Coyoac\u00e1n.<a href=\"#_ftn6\"><sup>[6]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery columns-3 is-cropped\"><ul data-carousel-extra='{\"blog_id\":1,\"permalink\":\"https:\\\/\\\/correomayor.com.mx\\\/?p=14865\"}' class=\"blocks-gallery-grid\"><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img data-attachment-id=\"15001\" data-permalink=\"https:\/\/correomayor.com.mx\/?attachment_id=15001\" data-orig-file=\"https:\/\/i2.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/01a-Peregrinacion-ultima.-De-Culhuacan-a-Tenochtitlan.-Codice-Siguenza.-scaled.jpg?fit=2560%2C1358&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"2560,1358\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"01a Peregrinaci\u00f3n \u00faltima. 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De Culhuacan a Tenochtitlan. <em>C\u00f3dice Sig\u00fcenza.<\/em><\/figcaption><\/figure><\/li><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img data-attachment-id=\"15002\" data-permalink=\"https:\/\/correomayor.com.mx\/?attachment_id=15002\" data-orig-file=\"https:\/\/i2.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/02-Fundacion-de-Mexico-Tenochtitlan.-Codice-Tepechpan..jpeg?fit=1748%2C1915&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"1748,1915\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"02 Fundaci\u00f3n de M\u00e9xico-Tenochtitlan. 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No tard\u00f3 mucho en elegir el mismo sitio de los mexicas y cuatro meses despu\u00e9s, con el apoyo del ge\u00f3metra Alonso Garc\u00eda Bravo, ten\u00eda lista la traza, de manera que a fines de diciembre o principios de enero siguientes se comenz\u00f3 la reconstrucci\u00f3n, con un modelo de planta cuadrada que part\u00eda de una plaza mayor central, con calles de catorce varas de ancho. Si tomamos en cuenta que la vara castellana equival\u00eda a poco m\u00e1s de 83 cent\u00edmetros, entonces de frente a frente de los solares hab\u00eda cerca de once metros y medio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La justificaci\u00f3n del capit\u00e1n extreme\u00f1o en torno a la calidad pol\u00edtica de la ciudad fue contundente: como dicha Tenochtitlan hab\u00eda sido se\u00f1ora de las provincias comarcanas en tiempos gentiles, era pertinente que continuara con igual categor\u00eda en tiempos cristianos. Adem\u00e1s, como aqu\u00ed se hab\u00eda ofendido a Dios con ofrendas y sacrificios id\u00f3latras, justo era que en el mismo lugar se le sirviera y ensalzara con servicios que hicieran olvidar las aberraciones del pasado.<a href=\"#_ftn7\"><sup>[7]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De acuerdo con Lucas Alam\u00e1n, la nueva urbe qued\u00f3 en el cuadro formado por la calle de la Sant\u00edsima al este, la de San Ger\u00f3nimo o de San Miguel al sur, la espalda del convento de Santo Domingo al norte, y la calle de Santa Isabel al oeste.<a href=\"#_ftn8\"><sup>[8]<\/sup><\/a> En su categor\u00eda de se\u00f1or de toma y daca y como jefe, Cort\u00e9s tuvo mucho que ver con la distribuci\u00f3n de los solares, favoreciendo a sus allegados y a \u00e9l mismo, seg\u00fan consta en los cargos y acusaciones que se le endilgaron ante el rey unos a\u00f1os despu\u00e9s. Los sitios para las casas de cabildo, la fundici\u00f3n, la carnicer\u00eda, la horca y la picota quedaron fuera de discusi\u00f3n, en el entendido de que ten\u00edan que ser los m\u00e1s c\u00e9ntricos.<a href=\"#_ftn9\"><sup>[9]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Para 1524, la ciudad estaba en orden y en boato constructivo, con alrededor de treinta mil vecinos que de inmediato resintieron viejos problemas, como el de las inundaciones. En cuanto a poblaci\u00f3n, la futura capital virreinal (1535) tardar\u00eda m\u00e1s de dos siglos en alcanzar un n\u00famero semejante al de sus esplendorosos a\u00f1os prehisp\u00e1nicos; en lo de las anegaciones, desde el siglo XVI se hicieron trabajos de desecaci\u00f3n, siempre con resultados de momento y sin soluci\u00f3n a largo plazo.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery columns-3 is-cropped\"><ul data-carousel-extra='{\"blog_id\":1,\"permalink\":\"https:\\\/\\\/correomayor.com.mx\\\/?p=14865\"}' class=\"blocks-gallery-grid\"><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img data-attachment-id=\"15005\" data-permalink=\"https:\/\/correomayor.com.mx\/?attachment_id=15005\" data-orig-file=\"https:\/\/i1.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/05-Mapa-de-la-Ciudad-de-Mexico-Tenochtitlan.-El-conquistador-anonimo.-scaled.jpeg?fit=2560%2C2221&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"2560,2221\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"05 Mapa de la Ciudad de M\u00e9xico-Tenochtitlan. El conquistador an\u00f3nimo.\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-medium-file=\"https:\/\/i1.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/05-Mapa-de-la-Ciudad-de-Mexico-Tenochtitlan.-El-conquistador-anonimo.-scaled.jpeg?fit=300%2C260&amp;ssl=1\" data-large-file=\"https:\/\/i1.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/05-Mapa-de-la-Ciudad-de-Mexico-Tenochtitlan.-El-conquistador-anonimo.-scaled.jpeg?fit=810%2C703&amp;ssl=1\" loading=\"lazy\" width=\"810\" height=\"703\" src=\"https:\/\/i2.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/05-Mapa-de-la-Ciudad-de-Mexico-Tenochtitlan.-El-conquistador-anonimo..jpeg?resize=810%2C703\" alt=\"\" data-id=\"15005\" data-full-url=\"http:\/\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/05-Mapa-de-la-Ciudad-de-Mexico-Tenochtitlan.-El-conquistador-anonimo.-scaled.jpeg\" data-link=\"http:\/\/correomayor.com.mx\/?attachment_id=15005\" class=\"wp-image-15005\" srcset=\"https:\/\/i1.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/05-Mapa-de-la-Ciudad-de-Mexico-Tenochtitlan.-El-conquistador-anonimo.-scaled.jpeg?resize=1024%2C889&amp;ssl=1 1024w, https:\/\/i1.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/05-Mapa-de-la-Ciudad-de-Mexico-Tenochtitlan.-El-conquistador-anonimo.-scaled.jpeg?resize=300%2C260&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i1.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/05-Mapa-de-la-Ciudad-de-Mexico-Tenochtitlan.-El-conquistador-anonimo.-scaled.jpeg?resize=768%2C666&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i1.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/05-Mapa-de-la-Ciudad-de-Mexico-Tenochtitlan.-El-conquistador-anonimo.-scaled.jpeg?resize=1536%2C1333&amp;ssl=1 1536w, https:\/\/i1.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/05-Mapa-de-la-Ciudad-de-Mexico-Tenochtitlan.-El-conquistador-anonimo.-scaled.jpeg?resize=2048%2C1777&amp;ssl=1 2048w, https:\/\/i1.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/05-Mapa-de-la-Ciudad-de-Mexico-Tenochtitlan.-El-conquistador-anonimo.-scaled.jpeg?w=1620 1620w, https:\/\/i1.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/05-Mapa-de-la-Ciudad-de-Mexico-Tenochtitlan.-El-conquistador-anonimo.-scaled.jpeg?w=2430 2430w\" sizes=\"(max-width: 810px) 100vw, 810px\" data-recalc-dims=\"1\" \/><figcaption class=\"blocks-gallery-item__caption\">Mapa de la Ciudad de M\u00e9xico-Tenochtitlan. <em>El conquistador an\u00f3nimo.<\/em><\/figcaption><\/figure><\/li><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img data-attachment-id=\"15006\" data-permalink=\"https:\/\/correomayor.com.mx\/?attachment_id=15006\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/06-Plano-de-Mexico-Tenochtitlan-con-sus-cuatro-barrios-mayores-sus-canales-y-sus-veinte-barrios-menores.-Mexico-a-traves-de-los-siglos..jpeg?fit=1555%2C2536&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"1555,2536\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"06 Plano de M\u00e9xico-Tenochtitlan, con sus cuatro barrios mayores, sus canales y sus veinte barrios menores. 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Para coraje de muchos, nunca faltaron los vagamundos, l\u00e9peros y dem\u00e1s sujetos faltos de trabajo por ser amantes del ocio, de la burla y el enga\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No obstante, para muchos esto \u00faltimo era un mal menor, pasajero, que caer\u00eda a la menor atenci\u00f3n que le otorgaran las autoridades, con base en el influjo de las leyes. En cambio, la majestuosidad arquitect\u00f3nica era permanente, insigne, divina, como supuso el poeta espa\u00f1ol Bernardo de Balbuena en el libro <em>Grandeza Mexicana<\/em>, publicado en 1604. A continuaci\u00f3n ofrezco un fragmento del cap\u00edtulo V, cuyo argumento lleva por nombre \u201cRegalos ocasiones de contento\u201d:<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; M\u00e9xico hermosura peregrina.<\/p>\n\n\n\n<p>Y alt\u00edsimos ingenios de gran vuelo<\/p>\n\n\n\n<p>por fuerza de astros, o virtud divina.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Al fin si es la beldad parte del cielo<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e9xico puede ser cielo del mundo<\/p>\n\n\n\n<p>pues cr\u00eda la mayor que goza el suelo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u00a1Oh ciudad rica pueblo sin segundo<\/p>\n\n\n\n<p>m\u00e1s lleno de tesoros y bellezas<\/p>\n\n\n\n<p>que de peces y arena el mar profundo!<a href=\"#_ftn10\"><sup>[10]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery columns-1 is-cropped\"><ul data-carousel-extra='{\"blog_id\":1,\"permalink\":\"https:\\\/\\\/correomayor.com.mx\\\/?p=14865\"}' class=\"blocks-gallery-grid\"><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img data-attachment-id=\"14999\" data-permalink=\"https:\/\/correomayor.com.mx\/?attachment_id=14999\" data-orig-file=\"https:\/\/i1.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/8-La-Ciudad-de-Mexico-en-1628.-Plano-de-Juan-Gomez-de-Trasmonte.-Postal.-scaled.jpeg?fit=2560%2C1549&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"2560,1549\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"8 La Ciudad de M\u00e9xico en 1628. 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Plano de Juan G\u00f3mez de Trasmonte. Postal.<\/figcaption><\/figure><\/li><\/ul><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Quede ah\u00ed Bernardo de Balbuena. Venga la noticia de las lluvias e inundaciones de las primeras d\u00e9cadas del siglo XVII, esas que provocaron la lucha en la fe, con dos v\u00edrgenes en los extremos: la espa\u00f1ola de los Remedios; y la criolla, mestiza e ind\u00edgena de Guadalupe, quien con el tiempo y con el apoyo oficial del Ayuntamiento de la ciudad de M\u00e9xico, terminar\u00eda por ser la patrona local y luego nacional. Es del caso referir al respecto que de 1629 a 1633, alcanz\u00f3 visos de gravedad el temor anual: el agua que cay\u00f3 en sesenta leguas de circunferencia busc\u00f3 el natural dep\u00f3sito, la llanura y las lagunas del valle de M\u00e9xico, con la inundaci\u00f3n correspondiente. Ante ello, volvieron a pulular las canoas como recurso de comunicaci\u00f3n, y hasta la misa se escuchaba en altares improvisados en los terrados de las iglesias y en varias casas altas. En la encomienda del milagro para paliar el infortunio, triunf\u00f3 la peregrinaci\u00f3n guadalupana desde su santuario a la ciudad, pues en su momento comenzaron a retirarse las aguas.<a href=\"#_ftn11\"><sup>[11]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery columns-1 is-cropped\"><ul data-carousel-extra='{\"blog_id\":1,\"permalink\":\"https:\\\/\\\/correomayor.com.mx\\\/?p=14865\"}' class=\"blocks-gallery-grid\"><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img data-attachment-id=\"15010\" data-permalink=\"https:\/\/correomayor.com.mx\/?attachment_id=15010\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/11-La-devocion-guadalupana-en-la-epidemia-de-1737.-Grabado.-Escudo-de-armas-de-Mexico.-1746.-scaled.jpeg?fit=1775%2C2560&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"1775,2560\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"11 La devoci\u00f3n guadalupana en la epidemia de 1737. Grabado. 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Grabado. Escudo de armas de M\u00e9xico. 1746.<\/figcaption><\/figure><\/li><\/ul><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Seg\u00fan un manuscrito ap\u00f3crifo del siglo en cuesti\u00f3n (XVII), la situaci\u00f3n lleg\u00f3 a ser tan conflictiva y desesperante, que los funcionarios de la Real Audiencia y los del Cabildo eclesi\u00e1stico pidieron al rey el permiso conducente para cambiar la sede de la metr\u00f3poli a un sitio m\u00e1s seguro y no muy lejano (una legua) -no se explicita el rumbo, pero suponemos que era al norte-; sin embargo lo costoso de la obra dio al traste con la posibilidad, toda vez que era necesario gastar m\u00e1s de cincuenta millones de plata.<a href=\"#_ftn12\"><sup>[12]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery columns-1 is-cropped\"><ul data-carousel-extra='{\"blog_id\":1,\"permalink\":\"https:\\\/\\\/correomayor.com.mx\\\/?p=14865\"}' class=\"blocks-gallery-grid\"><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img data-attachment-id=\"15008\" data-permalink=\"https:\/\/correomayor.com.mx\/?attachment_id=15008\" data-orig-file=\"https:\/\/i1.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/09-Plaza-Mayor-y-Palacio-Virreinal.-Siglo-XVII.-Mexico-a-traves-de-los-siglos.-scaled.jpeg?fit=2560%2C1907&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"2560,1907\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;1.8&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;iPhone 7&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1630510618&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;3.99&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;80&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.066666666666667&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"09 Plaza Mayor y Palacio Virreinal. Siglo XVII. M\u00e9xico a trav\u00e9s de los siglos.\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-medium-file=\"https:\/\/i1.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/09-Plaza-Mayor-y-Palacio-Virreinal.-Siglo-XVII.-Mexico-a-traves-de-los-siglos.-scaled.jpeg?fit=300%2C224&amp;ssl=1\" data-large-file=\"https:\/\/i1.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/09-Plaza-Mayor-y-Palacio-Virreinal.-Siglo-XVII.-Mexico-a-traves-de-los-siglos.-scaled.jpeg?fit=810%2C604&amp;ssl=1\" loading=\"lazy\" width=\"810\" height=\"604\" src=\"https:\/\/i2.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/09-Plaza-Mayor-y-Palacio-Virreinal.-Siglo-XVII.-Mexico-a-traves-de-los-siglos..jpeg?resize=810%2C604\" alt=\"\" data-id=\"15008\" data-full-url=\"http:\/\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/09-Plaza-Mayor-y-Palacio-Virreinal.-Siglo-XVII.-Mexico-a-traves-de-los-siglos.-scaled.jpeg\" data-link=\"http:\/\/correomayor.com.mx\/?attachment_id=15008\" class=\"wp-image-15008\" srcset=\"https:\/\/i1.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/09-Plaza-Mayor-y-Palacio-Virreinal.-Siglo-XVII.-Mexico-a-traves-de-los-siglos.-scaled.jpeg?resize=1024%2C763&amp;ssl=1 1024w, https:\/\/i1.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/09-Plaza-Mayor-y-Palacio-Virreinal.-Siglo-XVII.-Mexico-a-traves-de-los-siglos.-scaled.jpeg?resize=300%2C224&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i1.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/09-Plaza-Mayor-y-Palacio-Virreinal.-Siglo-XVII.-Mexico-a-traves-de-los-siglos.-scaled.jpeg?resize=768%2C572&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i1.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/09-Plaza-Mayor-y-Palacio-Virreinal.-Siglo-XVII.-Mexico-a-traves-de-los-siglos.-scaled.jpeg?resize=1536%2C1144&amp;ssl=1 1536w, https:\/\/i1.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/09-Plaza-Mayor-y-Palacio-Virreinal.-Siglo-XVII.-Mexico-a-traves-de-los-siglos.-scaled.jpeg?resize=2048%2C1526&amp;ssl=1 2048w, https:\/\/i1.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/09-Plaza-Mayor-y-Palacio-Virreinal.-Siglo-XVII.-Mexico-a-traves-de-los-siglos.-scaled.jpeg?w=1620 1620w, https:\/\/i1.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/09-Plaza-Mayor-y-Palacio-Virreinal.-Siglo-XVII.-Mexico-a-traves-de-los-siglos.-scaled.jpeg?w=2430 2430w\" sizes=\"(max-width: 810px) 100vw, 810px\" data-recalc-dims=\"1\" \/><figcaption class=\"blocks-gallery-item__caption\">Plaza Mayor y Palacio Virreinal. Siglo XVII. <em>M\u00e9xico a trav\u00e9s de los siglos.<\/em><\/figcaption><\/figure><\/li><\/ul><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Venga tambi\u00e9n el enfrentamiento constante entre criollos y peninsulares, quienes peleaban no s\u00f3lo por los puestos de gobierno, sino tambi\u00e9n por las mujeres novohispanas \u201cde buenos tratos y recursos\u201d. Vengan de igual forma los incendios del palacio virreinal, del Ayuntamiento y del mercado del Pari\u00e1n, provocados en junio de 1692 por una plebe que exig\u00eda ma\u00edz para paliar el hambre, tumulto que alguien aprovech\u00f3 para plasmar en los muros del edificio primero un verso gozoso ante la huida del virrey conde de G\u00e1lvez: \u201cEste corral se alquila\/ para gallos de esta tierra\/ y gallinas de Castilla.\u201d No era nada m\u00e1s que se hubieran perdido muchas cosechas por exceso de lluvias, sino tambi\u00e9n era el hecho de que los comerciantes ocultaban el grano existente para subir los precios, aparte del enojo de las castas y de los negros por saberse relegados de todo, grupos sociales que d\u00eda con d\u00eda se mostraban cada vez m\u00e1s altivos e insolentes, situaci\u00f3n \u00e9sta que ya desde la d\u00e9cada de 1840 era notoria para muchos, en palabras de Thomas Gage.<a href=\"#_ftn13\"><sup>[13]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La ciudad, sin duda, ya no ten\u00eda en la pr\u00e1ctica ni una rep\u00fablica de indios ni una rep\u00fablica de espa\u00f1oles, trat\u00e1ndose m\u00e1s bien de una mescolanza donde conviv\u00edan todas las razas y castas posibles, llegando estas \u00faltimas a m\u00e1s de cincuenta denominaciones: lobo, coyote, tente en el aire o grifo, saltatras, cambujo, ah\u00ed te est\u00e1s, albarasado, chamizo, cholo, gen\u00edzaro, galfarro, g\u00edbaro, no te entiendo, sambayo, requinter\u00f3n, tresalvo, zambo, y las ineludibles mestizo y mulato, por citar varias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Esta multiplicidad y soltura social no pod\u00eda pasar desapercibida entre las personas cultas y sabias de ese mismo periodo, como Agust\u00edn de Vetancurt, sor Juana In\u00e9s de la Cruz, Mateo Rosas de Oquendo, Carlos de Sig\u00fcenza y G\u00f3ngora, Francisco de Florencia, el ingeniero Crist\u00f3bal de Medina, y los pintores Crist\u00f3bal de Villapando y Juan Correa, por hacer hincapi\u00e9 en uno que otro. Veamos dos ejemplos en el caso de sor Juana, quien los involucr\u00f3 en forma jocosa en actos religiosos, ferias y celebraciones p\u00fablicas por la realeza: 1) A la aclamaci\u00f3n festiva\/ de la jura de su reina\/ se junta la plebe humana\/ con la ang\u00e9lica nobleza. 2) \u00a1Morenica la esposa est\u00e1!\/ Contexto es, y no peque\u00f1o,\/ que, cuanto m\u00e1s se humillaba,\/ se confes\u00f3 por esclava;\/ pero expres\u00f3 de qu\u00e9 due\u00f1o,\/ protestando el desempe\u00f1o\/ de que libre de otro est\u00e1.\/ \u00a1Morenica la esposa est\u00e1\/ porque el sol en el rostro le da!<a href=\"#_ftn14\"><sup>[14]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tampoco dejemos de lado al poeta Mateo Rosas Oquendo, el cual estuvo en la ciudad de M\u00e9xico durante las dos primeras d\u00e9cadas del siglo XVII. P\u00edcaro, sat\u00edrico, trotamundos, criado de virrey, soldado, encomendero y contador de la Real Hacienda, escribi\u00f3 versos como el que se ofrece a continuaci\u00f3n sobre la realidad social novohispana, con descripciones donde cab\u00eda cualquiera -se deja la ortograf\u00eda original-:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Ay Juanica m\u00eda<\/p>\n\n\n\n<p>carita de flores!<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo no te mueres<\/p>\n\n\n\n<p>por este \u201ccoyote\u201d?<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Si mi nombre olbidas<\/p>\n\n\n\n<p>y no le conoses,<\/p>\n\n\n\n<p>yo soy Juan de Diego,<\/p>\n\n\n\n<p>aquel xentilombre,<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; aquel balent\u00f3n<\/p>\n\n\n\n<p>aquel Rrodamonte<\/p>\n\n\n\n<p>aquel carilindo<\/p>\n\n\n\n<p>del rrizo vigote;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; el que con \u201ctamales\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>y solos \u201celotes\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>passa como un puto<\/p>\n\n\n\n<p>este mar de amores;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; el que en la laguna<\/p>\n\n\n\n<p>no deja \u201cxolote\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>rrana ni \u201cjuil\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>que no se lo come;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El que en el \u201ctianques\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>con dose \u201cchilchotes\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>y diez aguacates<\/p>\n\n\n\n<p>come sien \u201ccamotes\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>-Aquesto cantaba<\/p>\n\n\n\n<p>Juan de Diego el noble,<\/p>\n\n\n\n<p>haziendo un zigarro:<\/p>\n\n\n\n<p>chupolo y durmiose.<a href=\"#_ftn15\"><sup>[15]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">De acuerdo con los cronistas y los estudiosos de nuestro pasado virreinal, podemos se\u00f1alar que para inicios del siglo XVIII la ciudad de M\u00e9xico se distingu\u00eda tanto por lo diverso de sus habitantes, como por el orden y la magnificencia de las construcciones. En aquel punto, seg\u00fan Agust\u00edn de Vetancurt hab\u00eda poco m\u00e1s de ocho mil espa\u00f1oles varones por veinte mil mujeres, suma a la que deb\u00edan agregarse millares de indios, negros y mezclas que llenaban las calles, en especial mestizos y mulatos.<a href=\"#_ftn16\"><sup>[16]<\/sup><\/a> En cuanto a los edificios, no era s\u00f3lo su belleza particular, sino su simetr\u00eda con el hermoso tablero de calles rectas, anchas y adoquinadas, orientadas hacia los cuatro puntos cardinales, caracter\u00edstica que permit\u00eda observar sus contornos desde cualquier lugar. En opini\u00f3n del viajero italiano Gemelli Careri, el \u00fanico inconveniente que se le pod\u00eda cargar a esta geograf\u00eda urbana de dos leguas de per\u00edmetro por alrededor de media legua de di\u00e1metro, era el hecho de tener un terreno poco s\u00f3lido, lo que provocaba que las obras arquitect\u00f3nicas estuvieran medio sumidas.<a href=\"#_ftn17\"><sup>[17]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El citado Agust\u00edn de Vetancurt se\u00f1al\u00f3 que no faltaban las enfermedades como las disenter\u00edas, diarreas o seguidillas, calenturas, catarros recurrentes, provocados por el temple h\u00famedo, enga\u00f1oso sin m\u00e1s ya que no hac\u00eda un calor que enfadara ni un fr\u00edo que afligiera. No obstante, con todo ello y por m\u00e1s problemas que hubiera, vivir en la ciudad era envidiable porque no hab\u00eda otra que se reconociera con las mejores del orbe, por ejemplo con la Roma Santa, en sus templos y jubileos; G\u00e9nova, soberbia en el garbo y el br\u00edo de los que en ella nac\u00edan; Florencia, hermosa por lo deleitable de sus florestas; Mil\u00e1n, populosa por el concurso de tantas gentes; Venecia, rica por la riqueza que produc\u00eda y que repart\u00eda a todo el mundo; Bolonia, ping\u00fce por la abundancia del sustento; Salamanca, por su florida Universidad de Ciencias; Lisboa, por sus monasterios, conventos, m\u00fasica, olores y sagrado culto.<a href=\"#_ftn18\"><sup>[18]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Babilonia tal, Orbe epilogado -nos dice Juan Manuel de San Vicente-, hacia los a\u00f1os 1750-1760 todos pod\u00edan cumplir sue\u00f1os y alardes de cuanto de lujo se produjera en Europa, \u00c1frica, Asia y la propia Am\u00e9rica. El \u00fanico requisito al efecto era el de contar con dinero, pues la abundancia era general en este segundo para\u00edso terrenal.<a href=\"#_ftn19\"><sup>[19]<\/sup><\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Conviene referir que Vetancurt y San Vicente eran la parte optimista, junto con otros como Juan de Viera, pero como nunca faltan los cr\u00edticos sabios que nada agradecen, al igual que los necios que todo contradicen, en el extremo opuesto figuraron Hip\u00f3lito Villarroel, Jos\u00e9 Antonio Alzate, Baltasar Ladr\u00f3n de Guevara y varios m\u00e1s, los cuales enfatizaron que no exist\u00eda semejante urbe excepcional si se tomaba en cuenta la enorme cantidad de vagos y malvivientes que se debat\u00edan entre la miseria y el hambre. Con base en estos \u00faltimos autores y en muchas investigaciones sobre la vida del reino de la Nueva Espa\u00f1a, Antonio Rubial nos ofrece una s\u00edntesis significativa sobre las condiciones sociales de la nobil\u00edsima capital:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>El civismo de la poblaci\u00f3n era nulo y la basura y la suciedad estaban por doquier pues, a pesar de las disposiciones virreinales, la gente arrojaba todo tipo de inmundicias a fuentes, acequias y calles. La circulaci\u00f3n de ganado dentro de la ciudad y la costumbre de los indios de hacer agujeros en las calles para sacar tierra para macetas y adobes, produc\u00eda grandes charcos de aguas negras. Los olores a fritangas, a podredumbre y a orines llenaban el aire, y el ruido de las campanas y de los gritos de los vendedores llegaba a ser ensordecedor. Toda esta insalubridad hac\u00eda del \u00e1mbito urbano una olla de infecciones y de enfermedades epid\u00e9micas. El abasto de agua, que se dispendiaba por los ca\u00f1os rotos y por el mal estado de las fuentes, comenzaba a ser un serio problema y el peligro de incendios era constante.<a href=\"#_ftn20\"><sup>[20]<\/sup><\/a><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">M\u00e1s all\u00e1 de informes oficiales, memorias y testimonios, el siglo XVIII nos depara la difusi\u00f3n y el registro cotidiano de acontecimientos \u201ctrascendentes\u201d, circunstancias que se deben sin duda a la presencia del peri\u00f3dico, mismo que con el primer nombre de <em>Gazeta de M\u00e9xico<\/em> apareci\u00f3 a partir de 1722. As\u00ed, gracias a la prensa, se conocen sucesos quiz\u00e1 recurrentes desde siglos anteriores, pero que no fueron parte del dominio popular, como lo definimos ahora. Sobre esa base, tenemos la certeza de que entre los a\u00f1os de 1707 al de 1813, ocurrieron m\u00e1s de quince sucesos nefastos para los habitantes \u201ccapitalinos\u201d, entre inundaciones, epidemias y crisis agr\u00edcolas. Cinco de ellos duraron un a\u00f1o, otro se manifest\u00f3 durante un lustro (1724-1728), y los dem\u00e1s fluctuaron entre los dos y los cuatro a\u00f1os.<a href=\"#_ftn21\"><sup>[21]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Para entonces, la ciudad hab\u00eda crecido en tama\u00f1o, en especial en direcci\u00f3n hacia el poniente -atr\u00e1s de la Alameda-, y el sur, a los lados del acueducto. Texcoco, Chalco, Xochimilco, Mixcoac, Santa Anita, Coyoac\u00e1n, Tacuba, la villa de Guadalupe, eran sitios de producci\u00f3n y abasto ligados a la metr\u00f3poli, aparte de centros de esparcimiento. Lugar de recreo y de aguas termales lo era, a su vez, el balneario del Pe\u00f1\u00f3n de los Ba\u00f1os, ya famoso en esos momentos. En opini\u00f3n de Juan de Viera, para la segunda mitad del XVIII la imperial M\u00e9xico ten\u00eda una extensi\u00f3n de legua y cuarto de oriente a poniente, y poco m\u00e1s de una legua de norte a sur, con cuadras de doscientas cincuenta varas de longitud por ciento cincuenta de latitud, adem\u00e1s de calles desde anta\u00f1o de diecis\u00e9is varas castellanas de frente a frente, en las que pod\u00edan rodar hasta tres coches de caballos al mismo tiempo, y sin estorbar en lo absoluto la circulaci\u00f3n personal a pie o en bestia. Resaltemos el hecho de que dicho autor aument\u00f3 en dos varas el ancho de las calles, en comparaci\u00f3n con las catorce que mencionamos l\u00edneas atr\u00e1s.<a href=\"#_ftn22\"><sup>[22]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Aparte de los edificios p\u00fablicos y privados, en 1778 la ciudad contaba con cinco plazas amplias, 23 plazuelas, 82 fuentes, 36 pulquer\u00edas, 46 casas de panader\u00eda y 42 de tociner\u00eda.<a href=\"#_ftn23\"><sup>[23]<\/sup><\/a> Los santos, los gremios y el comercio definir\u00edan la mayor\u00eda de los rumbos y barrios, sin duda: San Juan, San Hip\u00f3lito, Santa Catarina, Plateros, Mercaderes, Panaderos, Tabaqueros, por referir algunos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tampoco debemos olvidar que el crecimiento urbano, aunque lento en ese entonces, iba a la par de una sociedad abigarrada y fraccionada, en la que el encono pol\u00edtico ten\u00eda m\u00faltiples actores en la pr\u00e1ctica cotidiana, al frente de los cuales quedaban estos tres grupos: espa\u00f1oles peninsulares, criollos o espa\u00f1oles americanos, e ind\u00edgenas. Los conflictos de estos \u00faltimos contra aqu\u00e9llos fueron numerosos pero breves, y ninguno con resultados significativos en su favor. En cambio, la pugna entre los dos primeros fue de larga data, pero m\u00e1s en el campo de la emoci\u00f3n y la conciencia que en el de las armas, excepci\u00f3n hecha de la guerra de Independencia de 1810 a 1821, donde los criollos se hicieron due\u00f1os y se\u00f1ores del destino hist\u00f3rico de su patria.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No dejemos de lado a los negros -esclavos en su mayor\u00eda-, y mucho menos a los mestizos y dem\u00e1s castas, que a pesar de ser los m\u00e1s numerosos en la centuria y en el territorio en cuesti\u00f3n, carec\u00edan de reconocimiento gubernamental, por lo que ten\u00edan que acomodarse en el espacio social que les permitieran o les endilgaran las autoridades: el lado ind\u00edgena, el negro o el criollo. \u00bfEl espa\u00f1ol peninsular? Imposible. Es obvio que no faltaron los remisos, los que nunca aceptaron la tutela y el control, quienes hicieron de la calle, de los callejones y de los tumultos sus lugares de vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En esta ciudad majestuosa de fines del XVIII y principios del XIX, comparable seg\u00fan Humboldt con Lima, Filadelfia, Washington, Par\u00eds, Roma, N\u00e1poles y Berl\u00edn,<a href=\"#_ftn24\"><sup>[24]<\/sup><\/a> nada m\u00e1s&nbsp; exist\u00eda un punto de uni\u00f3n y de contacto verdaderamente s\u00f3lido: la devoci\u00f3n guadalupana, y en esta devoci\u00f3n se forj\u00f3 la conciencia nacional, como opinan los historiadores Jacques Lafaye y Edmundo O\u2019Gorman,<a href=\"#_ftn25\"><sup>[25]<\/sup><\/a> misma que devino en guerra patria en 1810.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Con ello, los reacomodos fueron ineludibles y m\u00e1s all\u00e1 de lo que pretend\u00edan en la d\u00e9cada de 1770 los miembros del Ayuntamiento de la Imperial, muy noble y muy leal Ciudad de M\u00e9xico, quienes en una Representaci\u00f3n a la Corona solicitaban un acceso natural a la nobleza, as\u00ed como una mayor participaci\u00f3n en la burocracia mon\u00e1rquica. La Independencia no fue una sorpresa, pero tampoco estuvo exenta de miedos, temores, zozobras, resquebrajamientos pol\u00edticos, econ\u00f3micos y sociales, confusiones e iron\u00edas como la que plasm\u00f3 Fern\u00e1ndez de Lizardi en <em>El Periquillo Sarniento<\/em>:<\/p>\n\n\n\n<p>Ayer era un caballero<\/p>\n\n\n\n<p>con un porte muy lucido;<\/p>\n\n\n\n<p>y hoy me miro reducido<\/p>\n\n\n\n<p>a unos calzones de cuero.<\/p>\n\n\n\n<p>Ayer tuve harto dinero,<\/p>\n\n\n\n<p>y hoy sin un maraved\u00ed<\/p>\n\n\n\n<p>me lloro \u00a1triste de m\u00ed!,<\/p>\n\n\n\n<p>sintiendo mi presunci\u00f3n<\/p>\n\n\n\n<p>que aunque en mi imaginaci\u00f3n<\/p>\n\n\n\n<p><em>ayer conde y virrey fui<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>En este mundo voltario<\/p>\n\n\n\n<p>fui ayer m\u00e9dico y soldado,<\/p>\n\n\n\n<p>barbero, subdelegado,<\/p>\n\n\n\n<p>sacrist\u00e1n y boticario.<\/p>\n\n\n\n<p>Fui fraile, fui secretario,<\/p>\n\n\n\n<p>y aunque ahora tan pobre estoy,<\/p>\n\n\n\n<p>fui comerciante en convoy,<\/p>\n\n\n\n<p>estudiante y bachiller.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero \u00a1ay de m\u00ed!, esto fui ayer<\/p>\n\n\n\n<p><em>y hoy ni petatero soy<\/em>.<a href=\"#_ftn26\"><sup>[26]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Verdad de Perogrullo, la independencia respecto a Espa\u00f1a aceler\u00f3 los cambios en la vida mexicana, y la ciudad no fue ajena a eso. De hecho, aqu\u00ed se presentaron en forma m\u00e1s violenta, primero con la venta de muchos solares y casas abandonadas por sus due\u00f1os espa\u00f1oles, y luego con la puesta en el mercado de los nacionalizados y desamortizados bienes del clero. La nueva clase pol\u00edtica, las empresas industriales y el establecimiento de grandes casas comerciales ya extranjeras, ya locales -por enfatizar lo m\u00e1s trascendente-, provocaron m\u00faltiples necesidades de mano de obra, lo que a su vez devino en un incremento demogr\u00e1fico cuya consecuencia inmediata consisti\u00f3 en la demanda de vivienda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De hecho, no fueron pocos los arist\u00f3cratas y dem\u00e1s miembros de la clase alta que, enterados del rumbo del pa\u00eds, prefirieron vender o rentar sus antiguas y c\u00e9ntricas casas se\u00f1oriales para sedes mercantiles o para habitaci\u00f3n, y\u00e9ndose ellos a la antigua periferia, lo que provoc\u00f3 a su vez el ensanchamiento de los l\u00edmites urbanos. Al respecto, la prensa de la \u00e9poca, con <em>El Siglo Diez y Nueve<\/em> en espec\u00edfico, hac\u00eda hincapi\u00e9 en la d\u00e9cada de 1840 sobre la circunstancia de que aunque muchos de los hermosos edificios coloniales amenazaban ruina, ahora fung\u00edan como vecindades donde se entremezclaban sin vigilancia ni concierto personas de toda laya, desde trabajadores hasta ladrones, embaucadores, borrachos y jugadores. Exig\u00edan por ende su reglamentaci\u00f3n, en especial si hab\u00eda alguna pulquer\u00eda al lado, sitio este \u00faltimo preferido por los \u201cmalos artesanos\u201d que pululaban por cualquier parte, como aseguraba en forma sarc\u00e1stica <em>El Eco del Comercio<\/em> en 1848:<\/p>\n\n\n\n<p>Domingo, a la pulquer\u00eda,<\/p>\n\n\n\n<p>lunes, nueva borrachera,<\/p>\n\n\n\n<p>martes, ri\u00f1o a la casera<\/p>\n\n\n\n<p>y bebo con alegr\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>El mi\u00e9rcoles, todo el d\u00eda<\/p>\n\n\n\n<p>trabajo, no con exceso.<\/p>\n\n\n\n<p>El jueves s\u00ed, duro y tieso,<\/p>\n\n\n\n<p>el viernes a\u00fan me desvelo.<\/p>\n\n\n\n<p>Y el s\u00e1bado \u00a1qu\u00e9 consuelo!<\/p>\n\n\n\n<p>a rayar \u2026 Domingo empiezo.<a href=\"#_ftn27\"><sup>[27]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery columns-1 is-cropped\"><ul data-carousel-extra='{\"blog_id\":1,\"permalink\":\"https:\\\/\\\/correomayor.com.mx\\\/?p=14865\"}' class=\"blocks-gallery-grid\"><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img data-attachment-id=\"15009\" data-permalink=\"https:\/\/correomayor.com.mx\/?attachment_id=15009\" data-orig-file=\"https:\/\/i1.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/10-Pulqueria.-Aguada-de-Juan-Ravenet.-Museo-de-America-Madrid.-scaled.jpg?fit=2560%2C1597&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"2560,1597\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"10 Pulquer\u00eda. Aguada de Juan Ravenet. Museo de Am\u00e9rica, Madrid.\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-medium-file=\"https:\/\/i1.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/10-Pulqueria.-Aguada-de-Juan-Ravenet.-Museo-de-America-Madrid.-scaled.jpg?fit=300%2C187&amp;ssl=1\" data-large-file=\"https:\/\/i1.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/10-Pulqueria.-Aguada-de-Juan-Ravenet.-Museo-de-America-Madrid.-scaled.jpg?fit=810%2C505&amp;ssl=1\" loading=\"lazy\" width=\"810\" height=\"505\" src=\"https:\/\/i2.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/10-Pulqueria.-Aguada-de-Juan-Ravenet.-Museo-de-America-Madrid..jpg?resize=810%2C505\" alt=\"\" data-id=\"15009\" data-full-url=\"http:\/\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/10-Pulqueria.-Aguada-de-Juan-Ravenet.-Museo-de-America-Madrid.-scaled.jpg\" data-link=\"http:\/\/correomayor.com.mx\/?attachment_id=15009\" class=\"wp-image-15009\" srcset=\"https:\/\/i1.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/10-Pulqueria.-Aguada-de-Juan-Ravenet.-Museo-de-America-Madrid.-scaled.jpg?resize=1024%2C639&amp;ssl=1 1024w, https:\/\/i1.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/10-Pulqueria.-Aguada-de-Juan-Ravenet.-Museo-de-America-Madrid.-scaled.jpg?resize=300%2C187&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i1.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/10-Pulqueria.-Aguada-de-Juan-Ravenet.-Museo-de-America-Madrid.-scaled.jpg?resize=768%2C479&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i1.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/10-Pulqueria.-Aguada-de-Juan-Ravenet.-Museo-de-America-Madrid.-scaled.jpg?resize=1536%2C958&amp;ssl=1 1536w, https:\/\/i1.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/10-Pulqueria.-Aguada-de-Juan-Ravenet.-Museo-de-America-Madrid.-scaled.jpg?resize=2048%2C1278&amp;ssl=1 2048w, https:\/\/i1.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/10-Pulqueria.-Aguada-de-Juan-Ravenet.-Museo-de-America-Madrid.-scaled.jpg?w=1620 1620w, https:\/\/i1.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/10-Pulqueria.-Aguada-de-Juan-Ravenet.-Museo-de-America-Madrid.-scaled.jpg?w=2430 2430w\" sizes=\"(max-width: 810px) 100vw, 810px\" data-recalc-dims=\"1\" \/><figcaption class=\"blocks-gallery-item__caption\">Pulquer\u00eda. Aguada de Juan Ravenet. Museo de Am\u00e9rica, Madrid.<\/figcaption><\/figure><\/li><\/ul><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Para la d\u00e9cada de 1850 el territorio de M\u00e9xico capital se defin\u00eda en torno de las garitas de&nbsp; Peralvillo, San L\u00e1zaro, La Viga, La Candelaria, Bel\u00e9n y San Cosme. Estas seis marcaban los l\u00edmites de la planta irregular, la que de norte a sur med\u00eda 4340 varas por 3640 de oriente a poniente.<a href=\"#_ftn28\"><sup>[28]<\/sup><\/a> Despu\u00e9s -en esa segunda mitad decimon\u00f3nica-, la desecaci\u00f3n que ven\u00eda de anta\u00f1o y la deforestaci\u00f3n intensiva del momento abri\u00f3 otros rumbos de lujo. Incluso con su carga imperial (la de Maximiliano), Paseo de la Reforma tiene ese origen, semejante al que presentaron las nuevas colonias del noroeste, que iniciaron como fraccionamientos homog\u00e9neos de mansiones acaudaladas. Sobre esta base, no tardar\u00edan en establecerse ah\u00ed&nbsp; los modernos sistemas de comunicaci\u00f3n, con trenes de mulas, primero, y despu\u00e9s con los el\u00e9ctricos. Los rumbos occidental y sur del valle, como Tacuba, Tacubaya, Mixcoac, San Agust\u00edn de las Cuevas (Tlalpan) y San \u00c1ngel, ser\u00e1n los preferidos de los acaudalados para adquirir y construir casas de campo o quintas, en tanto que el norte y el oriente dar\u00e1n cabida a las industrias.<a href=\"#_ftn29\"><sup>[29]<\/sup><\/a> El acomodo fue l\u00f3gico, toda vez que aquellas zonas eran las m\u00e1s atractivas por sus veneros de agua y por su fertilidad agr\u00edcola. Al contrario, el noreste y el este no dejaban de ser rumbos \u00e1ridos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La ciudad de M\u00e9xico cambiaba, pero no sus problemas principales: insalubridad, alcoholismo e inundaciones; los tres en la media duraci\u00f3n, el tiempo medio del historiador Fernand Braudel. Para los a\u00f1os de 1879-1880, la voz popular dec\u00eda que los malos pol\u00edticos eran eternos, raz\u00f3n de m\u00e1s para no incluirlos en la lista, la cual avalaban personas ilustres como los m\u00e9dicos Demetrio Mej\u00eda, Eduardo Liceaga y Francisco Pati\u00f1o, entre otros. Problemas que cuando se ligaban, daban una idea muy triste de la civilizaci\u00f3n mexicana, coincid\u00edan en la prensa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No pod\u00eda suceder de manera diferente -a\u00f1adieron-, pues en el caso primero no hab\u00eda m\u00e1s culpables que las autoridades, por no azolvar las atarjeas; por permitir que las personas depositaran y acumularan la basura donde les diera la gana, por ejemplo en plena calle junto a Palacio Nacional; por no cuidar los mingitorios p\u00fablicos donde los necesitados se aprovechaban no s\u00f3lo para descargar sus l\u00edquidos, sino tambi\u00e9n los s\u00f3lidos; y porque dejaban circular sin condici\u00f3n alguna caballos, burros, cerdos, guajolotes, perros y dem\u00e1s animales dom\u00e9sticos; asuntos todos que provocaban una fetidez impresionante y eran focos de infecci\u00f3n permanente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En el segundo, igual no hab\u00eda m\u00e1s culpables que las autoridades, las cuales si no evitaban el consumo callejero de bebidas provocadoras, mucho menos pon\u00edan trabas a la apertura desmesurada de pulquer\u00edas y cantinas, sitios donde se reun\u00edan los de esp\u00edritu inquieto y cuerpo gozoso. En el tercero, la culpa tambi\u00e9n era del gobierno, no tanto porque tuviera que ver con la fuerza de las lluvias, pero s\u00ed por no concluir las obras del desag\u00fce, as\u00ed como por no parar la p\u00e9rdida constante de las zonas arboladas, a lo que deb\u00eda sumarse la falta de castigo para los cargadores de barrio, sujetos que ofrec\u00edan sus servicios de transporte a los afectados hasta el hogar o destino correspondiente, situaci\u00f3n que aprovechaban para fingir trastabilleos y arrojar a sus clientes al agua, ello por mera diversi\u00f3n.<a href=\"#_ftn30\"><sup>[30]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery columns-3 is-cropped\"><ul data-carousel-extra='{\"blog_id\":1,\"permalink\":\"https:\\\/\\\/correomayor.com.mx\\\/?p=14865\"}' class=\"blocks-gallery-grid\"><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img data-attachment-id=\"15011\" data-permalink=\"https:\/\/correomayor.com.mx\/?attachment_id=15011\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/12-Plano-de-la-Ciudad-de-Mexico-hacia-mediados-del-siglo-XVIII.-Joseph-de-Villasenor-Theatro-Americano.-scaled.jpeg?fit=2560%2C1845&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"2560,1845\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"12 Plano de la Ciudad de M\u00e9xico hacia mediados del siglo XVIII. Joseph de Villase\u00f1or, Theatro Americano.\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-medium-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/12-Plano-de-la-Ciudad-de-Mexico-hacia-mediados-del-siglo-XVIII.-Joseph-de-Villasenor-Theatro-Americano.-scaled.jpeg?fit=300%2C216&amp;ssl=1\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/12-Plano-de-la-Ciudad-de-Mexico-hacia-mediados-del-siglo-XVIII.-Joseph-de-Villasenor-Theatro-Americano.-scaled.jpeg?fit=810%2C584&amp;ssl=1\" loading=\"lazy\" width=\"810\" height=\"584\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/12-Plano-de-la-Ciudad-de-Mexico-hacia-mediados-del-siglo-XVIII.-Joseph-de-Villasenor-Theatro-Americano..jpeg?resize=810%2C584\" alt=\"\" data-id=\"15011\" data-full-url=\"http:\/\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/12-Plano-de-la-Ciudad-de-Mexico-hacia-mediados-del-siglo-XVIII.-Joseph-de-Villasenor-Theatro-Americano.-scaled.jpeg\" data-link=\"http:\/\/correomayor.com.mx\/?attachment_id=15011\" class=\"wp-image-15011\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/12-Plano-de-la-Ciudad-de-Mexico-hacia-mediados-del-siglo-XVIII.-Joseph-de-Villasenor-Theatro-Americano.-scaled.jpeg?resize=1024%2C738&amp;ssl=1 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/12-Plano-de-la-Ciudad-de-Mexico-hacia-mediados-del-siglo-XVIII.-Joseph-de-Villasenor-Theatro-Americano.-scaled.jpeg?resize=300%2C216&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/12-Plano-de-la-Ciudad-de-Mexico-hacia-mediados-del-siglo-XVIII.-Joseph-de-Villasenor-Theatro-Americano.-scaled.jpeg?resize=768%2C554&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/12-Plano-de-la-Ciudad-de-Mexico-hacia-mediados-del-siglo-XVIII.-Joseph-de-Villasenor-Theatro-Americano.-scaled.jpeg?resize=1536%2C1107&amp;ssl=1 1536w, https:\/\/i0.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/12-Plano-de-la-Ciudad-de-Mexico-hacia-mediados-del-siglo-XVIII.-Joseph-de-Villasenor-Theatro-Americano.-scaled.jpeg?resize=2048%2C1476&amp;ssl=1 2048w, https:\/\/i0.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/12-Plano-de-la-Ciudad-de-Mexico-hacia-mediados-del-siglo-XVIII.-Joseph-de-Villasenor-Theatro-Americano.-scaled.jpeg?w=1620 1620w, https:\/\/i0.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/12-Plano-de-la-Ciudad-de-Mexico-hacia-mediados-del-siglo-XVIII.-Joseph-de-Villasenor-Theatro-Americano.-scaled.jpeg?w=2430 2430w\" sizes=\"(max-width: 810px) 100vw, 810px\" data-recalc-dims=\"1\" \/><figcaption class=\"blocks-gallery-item__caption\">Plano de la Ciudad de M\u00e9xico hacia mediados del siglo XVIII. Joseph de Villase\u00f1or, <em>Theatro Americano.<\/em><\/figcaption><\/figure><\/li><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img data-attachment-id=\"15012\" data-permalink=\"https:\/\/correomayor.com.mx\/?attachment_id=15012\" data-orig-file=\"https:\/\/i1.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/13-Plaza-mayor-de-Mexico-en-1791.-Dibujo-de-Fernando-Brambila.-Museo-Naval-de-Madrid.-scaled.jpg?fit=2560%2C2014&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"2560,2014\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"13 Plaza mayor de M\u00e9xico en 1791. Dibujo de Fernando Brambila. 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Dibujo de Fernando Brambila. Museo Naval de Madrid.<\/figcaption><\/figure><\/li><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img data-attachment-id=\"15013\" data-permalink=\"https:\/\/correomayor.com.mx\/?attachment_id=15013\" data-orig-file=\"https:\/\/i2.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/14-scaled.jpeg?fit=2519%2C2560&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"2519,2560\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;1.8&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;iPhone 7&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1630510727&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;3.99&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;100&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.066666666666667&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"14\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-medium-file=\"https:\/\/i2.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/14-scaled.jpeg?fit=295%2C300&amp;ssl=1\" data-large-file=\"https:\/\/i2.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/14-scaled.jpeg?fit=810%2C824&amp;ssl=1\" loading=\"lazy\" width=\"810\" height=\"824\" src=\"https:\/\/i1.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/14.jpeg?resize=810%2C824\" alt=\"\" data-id=\"15013\" data-full-url=\"http:\/\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/14-scaled.jpeg\" data-link=\"http:\/\/correomayor.com.mx\/?attachment_id=15013\" class=\"wp-image-15013\" srcset=\"https:\/\/i2.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/14-scaled.jpeg?resize=1007%2C1024&amp;ssl=1 1007w, https:\/\/i2.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/14-scaled.jpeg?resize=295%2C300&amp;ssl=1 295w, https:\/\/i2.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/14-scaled.jpeg?resize=768%2C781&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i2.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/14-scaled.jpeg?resize=1511%2C1536&amp;ssl=1 1511w, https:\/\/i2.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/14-scaled.jpeg?resize=2015%2C2048&amp;ssl=1 2015w, https:\/\/i2.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/14-scaled.jpeg?w=1620 1620w, https:\/\/i2.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/14-scaled.jpeg?w=2430 2430w\" sizes=\"(max-width: 810px) 100vw, 810px\" data-recalc-dims=\"1\" \/><figcaption class=\"blocks-gallery-item__caption\">La Ciudad de M\u00e9xico a mediados del siglo XIX. Manuel Orozco y Berra, <em>Historia de la ciudad de M\u00e9xico<\/em>.<br>El n\u00famero 1 marca la Plaza mayor o de la Constituci\u00f3n; el 2 la Alameda.<\/figcaption><\/figure><\/li><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img data-attachment-id=\"15014\" data-permalink=\"https:\/\/correomayor.com.mx\/?attachment_id=15014\" data-orig-file=\"https:\/\/i2.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/15-Plano-de-la-Ciudad-de-Mexico-1879.-Jesus-Guzman-Uriostegui-La-Ciudad-de-Mexico-y-su-Merolico-1879-1880.-scaled.jpg?fit=2560%2C1760&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"2560,1760\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"15 Plano de la Ciudad de M\u00e9xico, 1879. Jes\u00fas Guzm\u00e1n Uri\u00f3stegui, La Ciudad de M\u00e9xico y su Merolico (1879-1880).\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-medium-file=\"https:\/\/i2.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/15-Plano-de-la-Ciudad-de-Mexico-1879.-Jesus-Guzman-Uriostegui-La-Ciudad-de-Mexico-y-su-Merolico-1879-1880.-scaled.jpg?fit=300%2C206&amp;ssl=1\" data-large-file=\"https:\/\/i2.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/15-Plano-de-la-Ciudad-de-Mexico-1879.-Jesus-Guzman-Uriostegui-La-Ciudad-de-Mexico-y-su-Merolico-1879-1880.-scaled.jpg?fit=810%2C557&amp;ssl=1\" loading=\"lazy\" width=\"810\" height=\"557\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/15-Plano-de-la-Ciudad-de-Mexico-1879.-Jesus-Guzman-Uriostegui-La-Ciudad-de-Mexico-y-su-Merolico-1879-1880..jpg?resize=810%2C557\" alt=\"\" data-id=\"15014\" data-full-url=\"http:\/\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/15-Plano-de-la-Ciudad-de-Mexico-1879.-Jesus-Guzman-Uriostegui-La-Ciudad-de-Mexico-y-su-Merolico-1879-1880.-scaled.jpg\" data-link=\"http:\/\/correomayor.com.mx\/?attachment_id=15014\" class=\"wp-image-15014\" srcset=\"https:\/\/i2.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/15-Plano-de-la-Ciudad-de-Mexico-1879.-Jesus-Guzman-Uriostegui-La-Ciudad-de-Mexico-y-su-Merolico-1879-1880.-scaled.jpg?resize=1024%2C704&amp;ssl=1 1024w, https:\/\/i2.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/15-Plano-de-la-Ciudad-de-Mexico-1879.-Jesus-Guzman-Uriostegui-La-Ciudad-de-Mexico-y-su-Merolico-1879-1880.-scaled.jpg?resize=300%2C206&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i2.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/15-Plano-de-la-Ciudad-de-Mexico-1879.-Jesus-Guzman-Uriostegui-La-Ciudad-de-Mexico-y-su-Merolico-1879-1880.-scaled.jpg?resize=768%2C528&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i2.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/15-Plano-de-la-Ciudad-de-Mexico-1879.-Jesus-Guzman-Uriostegui-La-Ciudad-de-Mexico-y-su-Merolico-1879-1880.-scaled.jpg?resize=1536%2C1056&amp;ssl=1 1536w, https:\/\/i2.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/15-Plano-de-la-Ciudad-de-Mexico-1879.-Jesus-Guzman-Uriostegui-La-Ciudad-de-Mexico-y-su-Merolico-1879-1880.-scaled.jpg?resize=2048%2C1408&amp;ssl=1 2048w, https:\/\/i2.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/15-Plano-de-la-Ciudad-de-Mexico-1879.-Jesus-Guzman-Uriostegui-La-Ciudad-de-Mexico-y-su-Merolico-1879-1880.-scaled.jpg?w=1620 1620w, https:\/\/i2.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/15-Plano-de-la-Ciudad-de-Mexico-1879.-Jesus-Guzman-Uriostegui-La-Ciudad-de-Mexico-y-su-Merolico-1879-1880.-scaled.jpg?w=2430 2430w\" sizes=\"(max-width: 810px) 100vw, 810px\" data-recalc-dims=\"1\" \/><figcaption class=\"blocks-gallery-item__caption\">Plano de la Ciudad de M\u00e9xico, 1879. Jes\u00fas Guzm\u00e1n Uri\u00f3stegui, <em>La Ciudad de M\u00e9xico y su Merolico (1879-1880).<\/em><\/figcaption><\/figure><\/li><\/ul><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Como paradoja a la presencia de las lluvias \u201cexcesivas\u201d, aumentar\u00edan los requerimientos de agua potable debido a que las fuentes o manantiales fueron cada vez m\u00e1s exiguos, insuficientes para soportar una poblaci\u00f3n en constante crecimiento. De manera que, entrado el siglo XX, comienzan los bombeos en los mantos locales, o sea los propios del valle. Con la explosi\u00f3n demogr\u00e1fica posterior, se tuvo que ir por el l\u00edquido en cuesti\u00f3n hasta Cutzamala, por referir lo menos, all\u00e1 por los l\u00edmites occidentales del estado de Guerrero en su frontera con Michoac\u00e1n. No es cosa vana referir que aun si se contara con una pol\u00edtica p\u00fablica eficiente en torno a los recursos h\u00eddricos, no ser\u00eda f\u00e1cil cubrir el abasto de una urbe que en menos de medio siglo pas\u00f3 de alrededor de un mill\u00f3n de habitantes en 1930, a ocho millones en 1970; y de ah\u00ed a ocho y medio en 1980 y a nueve millones para 2020, de acuerdo con los datos del Instituto Nacional de Estad\u00edstica y Geograf\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Durante la d\u00e9cada de 1940, este avance humano tuvo mucho que ver con una decisi\u00f3n pol\u00edtica del grupo en el poder: impulsar la actividad industrial, lo que provoc\u00f3 la presencia de mano de obra ocupada antes en el sector rural, sobre todo. Como centro pol\u00edtico y econ\u00f3mico permanente de todo el territorio nacional, la ciudad de M\u00e9xico siempre ha sido un lugar de atracci\u00f3n, pero en aquellos a\u00f1os la apertura de empleos fue un detonante espectacular. Despu\u00e9s, y aunque la inmigraci\u00f3n continu\u00f3, es un hecho que el aumento de la poblaci\u00f3n ha tenido que ver m\u00e1s con el llamado crecimiento natural de los grupos, que con cualquier otro fen\u00f3meno social o econ\u00f3mico. Sobre esta base, el mayor n\u00famero de habitantes gener\u00f3 nuevas y urgentes expectativas en cuanto a transportes, vivienda y salud, por ejemplo, lo que ha provocado diversas ampliaciones urbanas, con periferias consecutivas que han terminado por engullir a pueblos, haciendas y ranchos aleda\u00f1os florecientes todav\u00eda en los a\u00f1os 1930: la villa de Guadalupe, los pueblos de Santa Anita e Iztacalco, el rancho El Chabacano, por mencionar sitios cercanos a la antigua ciudad.<a href=\"#_ftn31\"><sup>[31]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Como ocurre por lo com\u00fan en los procesos de adaptaci\u00f3n y reacomodo humano, estos cambios generaron una perspectiva optimista y otra cr\u00edtica. Para los tradicionalistas, todo se ven\u00eda abajo y era el corolario de la sinraz\u00f3n de los tiempos modernos, esa tragedia que hab\u00eda acabado con la paz instalada por don Porfirio D\u00edaz, la que provoc\u00f3 los miedos de los capitalinos ante la presencia de las huestes rebeldes de Emiliano Zapata y de Francisco Villa, revolucionarios que, en realidad, resultaron m\u00e1s cuerdos y menos ladrones que los seguidores de Venustiano Carranza, jefe constitucionalista cuyo apellido se convirti\u00f3 en sin\u00f3nimo de toda una actividad deshonesta en estos lares: carrancear, por despojar, robar, hurtar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sinraz\u00f3n que tambi\u00e9n provoc\u00f3 esa locura de Plutarco El\u00edas Calles por nombrar aqu\u00ed un prelado cabeza de una iglesia cat\u00f3lica independiente de la papal; adem\u00e1s de los afanes de L\u00e1zaro C\u00e1rdenas en favor de la educaci\u00f3n socialista, cuyo modelo principal en lo pr\u00e1ctico fue la Escuela Revoluci\u00f3n, con espacio para cinco mil alumnos que aprender\u00edan en lo acad\u00e9mico, lo t\u00e9cnico y lo deportivo (sita en la contra esquina de la Biblioteca M\u00e9xico, en una de las salidas del actual metro Balderas). Este \u00faltimo punto, junto con la nacionalizaci\u00f3n petrolera y el reparto agrario, provocar\u00edan que la Alemania nazi de Adolfo Hitler tuviera muchos adeptos, los que se organizaron en asociaciones y colectivos de apoyo con traje y saludo incluidos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En el lado del optimismo, pocas voces tan conocedoras como la de Salvador Novo, poeta, funcionario p\u00fablico, cronista, empresario y director teatral, quien consideraba que la nueva arquitectura era prueba contundente de que semejante espacio urbano hab\u00eda alcanzado la mayor\u00eda de edad, y que le esperaba un sitio honorable entre las capitales cosmopolitas. Se sent\u00eda orgulloso de la misma, sin duda, de manera que la exalt\u00f3 en estos t\u00e9rminos:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>Cuando vemos que en ella conviven mexicanos de toda la rep\u00fablica y extranjeros de todos los pa\u00edses: cuando coexisten Xochimilco, la Catedral, las vecindades, el Reforma, los palacios porfirianos y los \u201capartamientos\u201d disparados hacia arriba por Mario Pani: el callej\u00f3n de la Condesa y la calzada Mariano Escobedo, o la diagonal San Antonio: Tepito y Las Lomas, Anzures y Narvarte, los \u201cejercicios\u201d de Cuaresma y un partidazo de futbol en el Asturias: la india que pregona sus flores y las orqu\u00eddeas en caja de pl\u00e1stico, sentimos la fecunda, gloriosa riqueza de una ciudad im\u00e1n que hace ya muchos siglos atrajo hasta el misterio in\u00e9dito de su valle encantado la peregrinaci\u00f3n del Hombre de las Manos Grandes que se aplicar\u00edan a modelarla sobre el barro y la piedra, desde el reptil hasta el vuelo -y que desde entonces no ha cesado de recibir el tributo de todas las sangres, ambiciones, oraciones y sue\u00f1os de los hombres que de todos los rumbos llegan a disfrutar el privilegio de su aire claro, de su sol luminoso, de su l\u00edmpido cielo, de su primavera inmortal. Del sue\u00f1o y del trabajo de todos esos hombres, ejercido en el valle m\u00e1s hermoso del mundo, est\u00e1 labrada la Grandeza de la ciudad de M\u00e9xico.<a href=\"#_ftn32\"><sup>[32]<\/sup><\/a><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Qued\u00e9monos ah\u00ed pues Novo sab\u00eda que las autoridades trabajaban por fin para acabar con los \u201cpeque\u00f1os\u201d inconvenientes del desarrollo propio de la \u00e9poca, en especial el de la contaminaci\u00f3n a gran escala tanto del agua como del aire, aparte del cambio clim\u00e1tico, escasez habitacional, insuficiencia de servicios de alto nivel, etc\u00e9tera. Ya no le toc\u00f3 el desencanto de ver y sentir que la contaminaci\u00f3n aument\u00f3 en lugar de disminuir o desaparecer -promesa oficial y empresarial en la d\u00e9cada de 1940-; que la entubaci\u00f3n de r\u00edos y canales sirvi\u00f3 \u00fanicamente para el deterioro ecol\u00f3gico y en lo absoluto para evitar m\u00e1s inundaciones -otra promesa oficial de las d\u00e9cadas de 1940 a 1960 por lo menos-; y que los problemas de vivienda, salud y transporte tampoco han tenido soluciones viables y de largo plazo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Valga por \u00faltimo una llamada ligera en cuanto a las posibilidades de organizaci\u00f3n de la ciudad a que se alude. Si en 1970 desapareci\u00f3 como entidad pol\u00edtica junto con sus doce barrios, fecha en la que se reparti\u00f3 su querencia en cuatro delegaciones: Miguel Hidalgo, Cuauht\u00e9moc, Benito Ju\u00e1rez y Venustiano Carranza;<a href=\"#_ftn33\"><sup>[33]<\/sup><\/a> ahora en la segunda d\u00e9cada del siglo XXI se le otorg\u00f3 independencia, se le restituy\u00f3 soberan\u00eda y se le concedi\u00f3 mayor territorialidad, al convertirla en ciudad estado. Por lo mismo, las perspectivas en cuanto a administraci\u00f3n, sustentabilidad, sostenibilidad y desarrollo quedan abiertas.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery columns-2 is-cropped\"><ul data-carousel-extra='{\"blog_id\":1,\"permalink\":\"https:\\\/\\\/correomayor.com.mx\\\/?p=14865\"}' class=\"blocks-gallery-grid\"><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img data-attachment-id=\"15015\" data-permalink=\"https:\/\/correomayor.com.mx\/?attachment_id=15015\" data-orig-file=\"https:\/\/i1.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/16-El-Distrito-Federal-y-su-aglomeracion-urbana-1960-1970.-Claude-Bataillon-y-Helene-Riviere-DArc-La-Ciudad-de-Mexico.-scaled.jpeg?fit=1972%2C2560&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"1972,2560\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"16 El Distrito Federal y su aglomeraci\u00f3n urbana, 1960-1970. Claude Bataillon y H\u00e8l\u00e9ne Rivi\u00e8re D&#8217;Arc, La Ciudad de M\u00e9xico.\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-medium-file=\"https:\/\/i1.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/16-El-Distrito-Federal-y-su-aglomeracion-urbana-1960-1970.-Claude-Bataillon-y-Helene-Riviere-DArc-La-Ciudad-de-Mexico.-scaled.jpeg?fit=231%2C300&amp;ssl=1\" data-large-file=\"https:\/\/i1.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/16-El-Distrito-Federal-y-su-aglomeracion-urbana-1960-1970.-Claude-Bataillon-y-Helene-Riviere-DArc-La-Ciudad-de-Mexico.-scaled.jpeg?fit=789%2C1024&amp;ssl=1\" loading=\"lazy\" width=\"789\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/i2.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/16-El-Distrito-Federal-y-su-aglomeracion-urbana-1960-1970.-Claude-Bataillon-y-Helene-Riviere-DArc-La-Ciudad-de-Mexico..jpeg?resize=789%2C1024\" alt=\"\" data-id=\"15015\" data-full-url=\"http:\/\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/16-El-Distrito-Federal-y-su-aglomeracion-urbana-1960-1970.-Claude-Bataillon-y-Helene-Riviere-DArc-La-Ciudad-de-Mexico.-scaled.jpeg\" data-link=\"http:\/\/correomayor.com.mx\/?attachment_id=15015\" class=\"wp-image-15015\" srcset=\"https:\/\/i1.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/16-El-Distrito-Federal-y-su-aglomeracion-urbana-1960-1970.-Claude-Bataillon-y-Helene-Riviere-DArc-La-Ciudad-de-Mexico.-scaled.jpeg?resize=789%2C1024&amp;ssl=1 789w, https:\/\/i1.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/16-El-Distrito-Federal-y-su-aglomeracion-urbana-1960-1970.-Claude-Bataillon-y-Helene-Riviere-DArc-La-Ciudad-de-Mexico.-scaled.jpeg?resize=231%2C300&amp;ssl=1 231w, https:\/\/i1.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/16-El-Distrito-Federal-y-su-aglomeracion-urbana-1960-1970.-Claude-Bataillon-y-Helene-Riviere-DArc-La-Ciudad-de-Mexico.-scaled.jpeg?resize=768%2C997&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i1.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/16-El-Distrito-Federal-y-su-aglomeracion-urbana-1960-1970.-Claude-Bataillon-y-Helene-Riviere-DArc-La-Ciudad-de-Mexico.-scaled.jpeg?resize=1183%2C1536&amp;ssl=1 1183w, https:\/\/i1.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/16-El-Distrito-Federal-y-su-aglomeracion-urbana-1960-1970.-Claude-Bataillon-y-Helene-Riviere-DArc-La-Ciudad-de-Mexico.-scaled.jpeg?resize=1578%2C2048&amp;ssl=1 1578w, https:\/\/i1.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/16-El-Distrito-Federal-y-su-aglomeracion-urbana-1960-1970.-Claude-Bataillon-y-Helene-Riviere-DArc-La-Ciudad-de-Mexico.-scaled.jpeg?w=1972&amp;ssl=1 1972w\" sizes=\"(max-width: 789px) 100vw, 789px\" data-recalc-dims=\"1\" \/><figcaption class=\"blocks-gallery-item__caption\">El Distrito Federal y su aglomeraci\u00f3n urbana, 1960-1970. Claude Bataillon y H\u00e8l\u00e9ne Rivi\u00e8re D&#8217;Arc, La Ciudad de M\u00e9xico.<\/figcaption><\/figure><\/li><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img data-attachment-id=\"15016\" data-permalink=\"https:\/\/correomayor.com.mx\/?attachment_id=15016\" data-orig-file=\"https:\/\/i1.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/17-El-centro-de-Mexico-en-las-decadas-de-1960-1970.-Claude-Bataillon-y-Helene-Riviere-DArc-La-ciudad-de-Mexico.-scaled.jpeg?fit=2560%2C2321&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"2560,2321\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"17 El centro de M\u00e9xico en las d\u00e9cadas de 1960-1970. 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Claude Bataillon y H\u00e8l\u00e9ne Rivi\u00e8re D&#8217;Arc, La ciudad de M\u00e9xico.<\/figcaption><\/figure><\/li><\/ul><\/figure>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\" \/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a> Manuel Orozco y Berra, <em>Historia de la ciudad de M\u00e9xico desde su fundaci\u00f3n hasta 1854<\/em>, M\u00e9xico, Secretar\u00eda de Educaci\u00f3n P\u00fablica (SEP)\/Diana, 1980, p. 13; Alfonso Reyes, \u201cVisi\u00f3n de An\u00e1huac\u201d, en Alfonso Reyes, <em>Antolog\u00eda: Prosa, Teatro, Poes\u00eda<\/em>, tercera reimpresi\u00f3n, M\u00e9xico, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica (FCE), 1982, p. 3.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a> Alfredo L\u00f3pez Austin, \u201cEl milagro del \u00e1guila y el nopal\u201d, en Alfredo L\u00f3pez Austin, <em>El conejo en la cara de la luna<\/em>, M\u00e9xico, Direcci\u00f3n General de Publicaciones del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CNCA)\/Instituto Nacional Indigenista, 1994, pp. 59-68.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref3\"><sup>[3]<\/sup><\/a> Juan de Torquemada, <em>De los veinte y un libros rituales y Monarqu\u00eda indiana, con el origen y guerras de los indios occidentales, de sus poblazones, descubrimiento, conquista, conversi\u00f3n y otras cosas maravillosas de la mesma tierra<\/em>, M\u00e9xico, UNAM-Instituto de Investigaciones Hist\u00f3ricas, 1975, volumen 1, libro tercero, cap. XXII, p. 397.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref4\"><sup>[4]<\/sup><\/a> Francisco de San Ant\u00f3n Mu\u00f1\u00f3n Chimalpahin Cuauhtlehuanitzin, <em>Relaciones originales de Chalco Amaquemecan<\/em>, paleograf\u00eda, traducci\u00f3n y glosa de Silvia Rend\u00f3n, M\u00e9xico, FCE, 1965, p. 55.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref5\"><sup>[5]<\/sup><\/a> Hern\u00e1n Cort\u00e9s, <em>Cartas de Relaci\u00f3n, Segunda carta-relaci\u00f3n (30 de octubre de 1520)<\/em>, 8a edici\u00f3n, M\u00e9xico, Porr\u00faa, 1975, p. 64.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref6\"><sup>[6]<\/sup><\/a> Manuel Orozco y Berra, <em>Historia de \u2026<\/em>, <em>op. cit.<\/em>, p. 27.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref7\"><sup>[7]<\/sup><\/a> Hern\u00e1n Cort\u00e9s, <em>Cartas de relaci\u00f3n. Tercera y cuarta cartas-relaci\u00f3n (15 de mayo de 1522 y 15 de octubre de 1524)<\/em>, <em>op. cit.<\/em>, pp. 164-218.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref8\"><sup>[8]<\/sup><\/a> Lucas Alam\u00e1n, <em>Disertaciones. Octava disertaci\u00f3n. Formaci\u00f3n de la ciudad de M\u00e9gico<\/em>, M\u00e9xico, Jus, 1942, tomo II, p. 174.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref9\"><sup>[9]<\/sup><\/a> Manuel Orozco y Berra, <em>Historia de \u2026<\/em>, <em>op. cit.<\/em>, pp. 28-32.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref10\"><sup>[10]<\/sup><\/a> Bernardo de Balbuena, <em>Grandeza Mexicana<\/em>, M\u00e9xico, Imprenta de Melchor Ocharte, 1604, [pp. 164-165].<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref11\"><sup>[11]<\/sup><\/a> Francisco de Ajofr\u00edn, <em>Diario del viaje a la Nueva Espa\u00f1a<\/em>, M\u00e9xico, SEP\/Direcci\u00f3n General de Publicaciones del CNCA, 1986, p. 62.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref12\"><sup>[12]<\/sup><\/a> Citado por Manuel Orozco y Berra, <em>Historia de \u2026<\/em>, <em>op. cit.<\/em>, p. 52.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref13\"><sup>[13]<\/sup><\/a> Thomas Gage, <em>Nuevo reconocimiento de las indias occidentales<\/em>, M\u00e9xico, SEP\/FCE, 1982, pp. 172-194.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref14\"><sup>[14]<\/sup><\/a> \u201cCastas en los villancicos de sor Juana\u201d, en <em>Artes de M\u00e9xico. La pintura de castas<\/em>, 2a edici\u00f3n, M\u00e9xico, Artes de M\u00e9xico, libro 8, 1998, pp. 37-39.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref15\"><sup>[15]<\/sup><\/a> Mar\u00eda Jos\u00e9 Rodilla, \u201cUn Quevedo en Nueva Espa\u00f1a satiriza las castas\u201d, en <em>Artes de \u2026<\/em>, <em>op. cit.<\/em>, p. 44.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref16\"><sup>[16]<\/sup><\/a> Agust\u00edn de Vetancurt, \u201cTratado de la ciudad de M\u00e9xico y las grandezas que la ilustran despu\u00e9s que la fundaron espa\u00f1oles\u201d, en <em>La ciudad de M\u00e9xico en el siglo XVIII (1690-1780). Tres cr\u00f3nicas<\/em>, pr\u00f3logo y bibliograf\u00eda de Antonio Rubial Garc\u00eda, M\u00e9xico, Direcci\u00f3n General de Publicaciones del CNCA, 1990, pp. 46-47.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref17\"><sup>[17]<\/sup><\/a> Giovanni Francesco Gemelli Careri, <em>Viaje a la Nueva Espa\u00f1a<\/em>, M\u00e9xico, UNAM-Instituto de Investigaciones Bibliogr\u00e1ficas, 1976, p. 21.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref18\"><sup>[18]<\/sup><\/a> Agust\u00edn de Vetancurt, \u201cTratado \u2026\u201d, <em>op. cit.<\/em>, pp. 50-51.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref19\"><sup>[19]<\/sup><\/a> Juan Manuel de San Vicente, \u201cExacta descripci\u00f3n de la magn\u00edfica corte mexicana, cabeza del Nuevo Americano Mundo, significada por sus essenciales partes, para el bastante conocimiento de su Grandeza\u201d, en <em>La ciudad de M\u00e9xico \u2026<\/em>, <em>op. cit.<\/em>, p. 172.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref20\"><sup>[20]<\/sup><\/a> V\u00e9ase el pr\u00f3logo de Antonio Rubial Garc\u00eda al libro <em>La ciudad de M\u00e9xico \u2026<\/em>, <em>op. cit.<\/em>, pp. 34-35.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref21\"><sup>[21]<\/sup><\/a> Enrique Florescano, \u201cLa \u00e9poca de las reformas borb\u00f3nicas\u201d, en <em>Historia general de M\u00e9xico<\/em>, M\u00e9xico, El Colegio de M\u00e9xico, 1984, vol. II, p. 252.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref22\"><sup>[22]<\/sup><\/a> Juan de Viera, \u201cBreve compendiosa narraci\u00f3n de la ciudad de M\u00e9xico, corte y cabeza de toda la Am\u00e9rica septentrional\u201d, en <em>La ciudad de M\u00e9xico \u2026<\/em>, <em>op. cit.<\/em>, pp. 191-193.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref23\"><sup>[23]<\/sup><\/a> <em>Ibid<\/em>, pp. 193 y 290.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref24\"><sup>[24]<\/sup><\/a> Alejandro de Humboldt, <em>Ensayo pol\u00edtico sobre el reino de la Nueva Espa\u00f1a<\/em>, 3a edici\u00f3n, M\u00e9xico, Porr\u00faa, 1978.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref25\"><sup>[25]<\/sup><\/a> Jacques Lafaye, <em>Quetzalc\u00f3atl y Guadalupe. La formaci\u00f3n de la conciencia nacional en M\u00e9xico<\/em>, M\u00e9xico, FCE, 1977; Edmundo O\u2019Gorman, <em>Destierro de sombras<\/em>, M\u00e9xico, UNAM, 1986.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref26\"><sup>[26]<\/sup><\/a> Jos\u00e9 Joaqu\u00edn Fern\u00e1ndez de Lizardi, <em>El Periquillo Sarniento<\/em>, Libro tercero, cap\u00edtulo VIII, fragmento de un soneto, Librer\u00eda Galv\u00e1n, 1842.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref27\"><sup>[27]<\/sup><\/a> Jes\u00fas Guzm\u00e1n Uri\u00f3stegui, \u201cAgua de las dulces matas\u201d, en <em>CaBaReT<\/em>, M\u00e1laga, vivam\u00e9xjico\/ colectivo An\u00f3nima, n\u00fam. 3, octubre de 2008, p. 20.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref28\"><sup>[28]<\/sup><\/a> Manuel Orozco y Berra, <em>Historia de la \u2026<\/em>, <em>op. cit.<\/em>, p. 93.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref29\"><sup>[29]<\/sup><\/a> Claude Bataillon y H\u00e9l\u00e8ne Rivi\u00e8re D\u2019Arc, <em>La ciudad de M\u00e9xico<\/em>, traducci\u00f3n de Carlos Montemayor y Josefina Anaya, M\u00e9xico, SEP\/Diana, 1979, pp. 19-20.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref30\"><sup>[30]<\/sup><\/a> Jes\u00fas Guzm\u00e1n Uri\u00f3stegui, <em>La ciudad de M\u00e9xico&nbsp; y su Merolico (1879-1880)<\/em>, M\u00e9xico, Editorial Los Reyes, 2019, 502 pp.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref31\"><sup>[31]<\/sup><\/a> De manera personal, todav\u00eda en los a\u00f1os 1970 me toc\u00f3 conocer tres ciudades p\u00e9rdidas en la colonia Portales.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref32\"><sup>[32]<\/sup><\/a> Salvador Novo, <em>Nueva grandeza mexicana<\/em>, M\u00e9xico, Direcci\u00f3n General de Publicaciones del CNCA, 1992, p. 102.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref33\"><sup>[33]<\/sup><\/a> <em>Ley Org\u00e1nica del Gobierno del Distrito Federal, 1970<\/em>, M\u00e9xico, Gobierno del Distrito Federal, 1970.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p><strong>Contacto:<\/strong> jguzmanu0409@yahoo.com.mx <em>\u2013<\/em> guzman@correomayor.com.mx<\/p>\n\n\n\n<p>Texto publicado en la inaguraci\u00f3n del <a href=\"https:\/\/twitter.com\/CorredorCentro\">Corredor Cultural Centro Hist\u00f3rico<\/a>. 11 de septiembre de 2021.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery columns-1 is-cropped\"><ul data-carousel-extra='{\"blog_id\":1,\"permalink\":\"https:\\\/\\\/correomayor.com.mx\\\/?p=14865\"}' class=\"blocks-gallery-grid\"><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img data-attachment-id=\"15326\" data-permalink=\"https:\/\/correomayor.com.mx\/?attachment_id=15326\" data-orig-file=\"https:\/\/i1.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Sor-Juana-4.jpg?fit=1369%2C1375&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"1369,1375\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"Sor-Juana-4\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-medium-file=\"https:\/\/i1.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Sor-Juana-4.jpg?fit=300%2C300&amp;ssl=1\" data-large-file=\"https:\/\/i1.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Sor-Juana-4.jpg?fit=810%2C813&amp;ssl=1\" loading=\"lazy\" width=\"810\" height=\"813\" src=\"https:\/\/i1.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Sor-Juana-4.jpg?resize=810%2C813\" alt=\"\" data-id=\"15326\" data-full-url=\"http:\/\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Sor-Juana-4.jpg\" data-link=\"http:\/\/correomayor.com.mx\/?attachment_id=15326\" class=\"wp-image-15326\" srcset=\"https:\/\/i1.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Sor-Juana-4.jpg?resize=1020%2C1024&amp;ssl=1 1020w, https:\/\/i1.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Sor-Juana-4.jpg?resize=300%2C300&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i1.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Sor-Juana-4.jpg?resize=150%2C150&amp;ssl=1 150w, https:\/\/i1.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Sor-Juana-4.jpg?resize=768%2C771&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i1.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Sor-Juana-4.jpg?w=1369&amp;ssl=1 1369w\" sizes=\"(max-width: 810px) 100vw, 810px\" data-recalc-dims=\"1\" \/><\/figure><\/li><\/ul><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Poblaci\u00f3n mayor y m\u00e1s hermosa del pa\u00eds de An\u00e1huac, en palabras de Manuel Orozco y Berra en la median\u00eda del<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":14999,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"spay_email":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_is_tweetstorm":false},"categories":[9],"tags":[694,679,614,696,697,678,695,677,680,693],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i1.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/8-La-Ciudad-de-Mexico-en-1628.-Plano-de-Juan-Gomez-de-Trasmonte.-Postal.-scaled.jpeg?fit=2560%2C1549&ssl=1","jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p8mQ8Y-3RL","jetpack-related-posts":[{"id":3200,"url":"https:\/\/correomayor.com.mx\/?p=3200","url_meta":{"origin":14865,"position":0},"title":"El v\u00e9rtigo horizontal","date":"marzo 26, 2019","format":false,"excerpt":"Entrada al laberinto: El caos no se improvisa Los muchos modos de una ciudad Juan Villoro [Fragmento de El v\u00e9rtigo horizontal, pp. 32-34. 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