{"id":19100,"date":"2023-03-24T15:38:09","date_gmt":"2023-03-24T21:38:09","guid":{"rendered":"https:\/\/correomayor.com.mx\/?p=19100"},"modified":"2023-03-24T15:38:09","modified_gmt":"2023-03-24T21:38:09","slug":"el-amor-como-derecho-la-perseverancia-y-la-ofensa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correomayor.com.mx\/?p=19100","title":{"rendered":"El amor como derecho: la perseverancia y la ofensa"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>El amor como derecho: la perseverancia y la ofensa<sup>1<\/sup><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><a href=\"https:\/\/www.instagram.com\/paulinacamu\/\">Paulina Carlos<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\">Me he de comer esa tuna,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\">aunque me espine la mano<sup>2<\/sup><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>Este art\u00edculo fue originalmente publicado en el libro <em>Representaciones medi\u00e1ticas del amor, el sexo y el poder femenino. Seis estudios de caso <\/em>(Tania Rodr\u00edguez Salazar, coord., 2016)<em>.&nbsp;<\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Quiz\u00e1 haya sido Carlos Monsiv\u00e1is (1988) el primer estudioso en apuntar a Juan Gabriel como un fen\u00f3meno cultural interesante.<sup>3<\/sup> \u201cEl divo de Ju\u00e1rez\u201d, como bien recuerda Geirola (1993) es todo un fen\u00f3meno social, susceptible de ser estudiado desde alguno de sus varios \u00e1ngulos: el hu\u00e9rfano que devino s\u00faper estrella; el homosexual<sup>4<\/sup> que \u2013sin declararlo pero tampoco sin disimularlo demasiado\u2013 se viste de charro y canta en el palenque,<sup>5<\/sup> alternando entre posturas de macho desafiante y delicados movimientos de cadera, el homosexual que levant\u00f3 sospechas en los inicios de su carrera, que fue vituperado por unos (Guillermoprieto, 2002), vitoreado por otros; el \u00eddolo popular que m\u00e1s canciones ha compuesto y registrado<sup>6<\/sup>\u00a0en este pa\u00eds; el mexicano que m\u00e1s \u00e9xitos le ha dado a la industria discogr\u00e1fica,<sup>7<\/sup> prestando numerosos temas a tantos otros int\u00e9rpretes,<sup>8<\/sup> que abarrota los foros en los que se presenta, que rompi\u00f3 el r\u00e9cord de asistencia en el Auditorio Nacional<sup>9<\/sup> y que en otra ocasi\u00f3n desbord\u00f3 el Palacio de Bellas Artes (\u201c[o] ellos no saben lo que vale el dinero o uno no sabe qui\u00e9n es Juan Gabriel\u201d, Rivera, 1990: 48 citado por Geirola, 1993: 235); que tanto canta boleros y baladas como rancheras y rumbas (Aguilar, 1981), que tanto se acompa\u00f1a de mariachis como de orquestas sinf\u00f3nicas y de bandas sinaloenses; que es escuchado tanto en los barrios m\u00e1s pobres como en las colonias \u00a0de mayor bonanza (Laguarda, 2005), por simples y complicados, por elitistas e incluyentes, por j\u00f3venes y viejos, que desde hace d\u00e9cadas corean las mismas canciones. Y en fin, que representa un gusto l\u00edrico- musical popular bien asentado en varias generaciones y que, por otra parte, representa para los estudiosos del lenguaje y del significado \u00a0una interrogante que deja de lado el aspecto musical: \u00bfqu\u00e9 hay en sus composiciones que las hace tan celebradas, reproducidas, aceptadas? El corolario ser\u00eda que unas canciones con tal grado de aceptaci\u00f3n (\u00e9xito) entre las audiencias tienen algo distinto al de otras canciones de autores e int\u00e9rpretes contempor\u00e1neos a Juan Gabriel que no gozan \u00a0de su misma fama. Veamos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"> \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La <em>producci\u00f3n discursiva <\/em>de Juan Gabriel est\u00e1, en su mayor parte, dedicada al tema de <em>lo amoroso<\/em>;<sup>10<\/sup> principalmente al motivo al amor desdichado, bien por falta de reciprocidad bien por traici\u00f3n. En sus composiciones, siempre en torno a la pareja de amantes, mon\u00f3gama, con dos roles: amado y amante, uno de ellos (el emisor), la mayor\u00eda de las veces como amante (activo), pero tambi\u00e9n como amado (pasivo), canta para el otro (destinatario) o bien sobre la dicha de amarlo y de ser correspondido o bien sobre la pena de padecer su abandono o indiferencia. En estas canciones el amor<sup>11<\/sup> es tratado como una necesidad imperiosa; no se reflexiona si tiene sentido seguir sufriendo por un amor no correspondido y se da por hecho que conocer el amor y <em>perderlo <\/em>es un agravio suficientemente importante para dedicarle una vida de lamentos y maldiciones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"> \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Escuchar estas composiciones desde una postura anal\u00edtica, y no como un escucha entregado al deleite musical, es percatarse en un primer momento de que el emisor explica su experiencia amorosa en t\u00e9rminos <em>normales<\/em>, ordinarios para la multitud que conformamos \u00a0su audiencia y que interpretamos estos mensajes sin dificultad. Sus composiciones no est\u00e1n dotadas de met\u00e1foras elaboradas (excepcionales, creativas), si no de t\u00e9rminos de uso corriente con los que un hispanohablante mexicano referir\u00eda su experiencia amorosa en una conversaci\u00f3n informal. Prueba de esto es que sus canciones est\u00e1n dotadas de lugares comunes que se repiten en otros autores, en otros pa\u00edses hisp\u00e1nicos y en otros tiempos, pues como todo hablante elegiremos t\u00e9rminos comunes para referir nuestra experiencia si queremos transmitir un mensaje que se interprete con facilidad. Pero, cabe advertir que esta manera \u2018natural\u2019 de referir al amor no admite cualquier posibilidad<sup>12<\/sup> de creaci\u00f3n metaf\u00f3rica y obedece a una serie de convenciones de las que pueden dar cuenta los hispanistas que estudian el discurso amoroso.<sup>13<\/sup> Escuchar las canciones de Juan Gabriel desde una postura anal\u00edtica es percatarse tambi\u00e9n de la abundancia de met\u00e1foras que en otros <em>dominios de la experiencia\u00a0<\/em>tienen un significado m\u00e1s \u2018literal\u2019 que cuando son empleadas para describir una entidad abstracta, como el amor, y la experiencia amorosa. Sus canciones son discursos que se adscriben a la tradici\u00f3n de la l\u00edrica popular amorosa y manifiestan un c\u00f3digo compartido entre audiencias y emisor, una conceptualizaci\u00f3n del amor bastante flexible para relatar la experiencia amorosa de diversas maneras, pero lo suficientemente r\u00edgida como para no permitir que el amor se relate de formas infinitas (m\u00e1s adelante explicar\u00e9 estas afirmaciones); una conceptualizaci\u00f3n del amor que de ignorarse, de no compartirse con Juan Gabriel suscitar\u00eda todo tipo de preguntas, tales como: \u00bfest\u00e1 cantando sobre un tipo de amor o sobre varios tipos de amor? Si es uno, \u00bfqu\u00e9 explica que el amor se negocie aqu\u00ed, se exija all\u00e1 y se suplique en otra parte? \u00bfPor qu\u00e9 la posici\u00f3n del emisor oscila entre la incondicionalidad de la entrega de su amor y el <em>cobro <\/em>de esta? \u00bfEs incondicional o condicionado? \u00bfPor qu\u00e9 la falta de reciprocidad es motivo de indignaci\u00f3n y de lamentos? \u00bfPor qu\u00e9 la infidelidad unas veces se reclama y otras veces se tolera? Entonces, \u00bfse trata de <em>un <\/em>saber sobre el amor o de <em>varios <\/em>saberes? Si lo segundo, como parece ser, \u00bfc\u00f3mo es posible que saberes tan dis\u00edmiles puedan coexistir en un mismo sistema denominado aqu\u00ed <em>conceptualizaci\u00f3n del amor <\/em>o <em>c\u00f3digo amoroso <\/em>sin ser interpretados como incongruentes?<sup>14<\/sup> Si son varios saberes, \u00bfcu\u00e1les son estos: qu\u00e9 conocimientos le permiten al emisor de Juan Gabriel referirse al amor \u2013y a la experiencia amorosa\u2013 de la forma que lo hace, es decir, mediante el uso de ciertas met\u00e1foras y no otras?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"> \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Sin tratar el aspecto musical, canciones de amor como estas, productos culturales que se difunden oralmente y que son <em>naturalmente aceptados <\/em>entre los hablantes, son, entre otros aspectos, un problema sem\u00e1ntico, pues como mensajes son entidades portadoras de significado y conocimiento cultural. Es por eso que en las l\u00edneas que siguen el lector encontrar\u00e1 los resultados a los que llegu\u00e9 utilizando la ling\u00fc\u00edstica cognitiva, un enfoque que estudia las complejas relaciones entre cultura, conceptualizaci\u00f3n y lenguaje, a fin de exponer c\u00f3mo es posible que un conglomerado de ideas heterog\u00e9neas cobre sentido bajo una misma conceptualizaci\u00f3n metaf\u00f3rica, en este caso el amor. Porque desde la ling\u00fc\u00edstica cognitiva se entiende que el contenido sem\u00e1ntico de las expresiones es sumamente complejo por estar vinculado a un amplio cuerpo de conocimientos generales que sobre el mundo tienen los hablantes; se entiende que el lenguaje se comporta de una manera en que el significado no es atribuible a ning\u00fan elemento espec\u00edfico, sino a todo el conjunto; y se entiende que las estructuras ling\u00fc\u00edsticas son motivadas por el amplio conocimiento conceptual humano, por la experiencia de nuestros cuerpos en el mundo y por necesidades comunicativas espec\u00edficas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"> \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 No sobra decir que mediante el lenguaje \u2013m\u00e1s que mediante otro tipo de manifestaciones\u2013<sup>15<\/sup> los humanos trasmitimos informaci\u00f3n conceptual. El emisor de Juan Gabriel visto como hablante es un creador y reproductor de significados, y como tal se sirve de procedimientos cognitivos que le permiten incorporar sus conocimientos del mundo a su producci\u00f3n discursiva y as\u00ed referir su situaci\u00f3n. He dicho arriba que el tratamiento del amor en sus canciones es coincidente en varios puntos con el modo en que ha sido tratado en la tradici\u00f3n l\u00edrica popular en Occidente. Y si bien no puedo ocuparme de fundamentar esta afirmaci\u00f3n, lo que intentar\u00e9 es demostrar que en la conceptualizaci\u00f3n del amor de las canciones de Juan Gabriel convergen varios tipos de saberes provenientes de distintas <em>\u00e1reas de la experiencia<\/em>, a los cuales se puede atribuir esta manera de referir el amor y la experiencia amorosa, y que del conocimiento derivado de estas \u00e1reas se conforman las met\u00e1foras que hacen posible hablar de este amor en los t\u00e9rminos \u2018ordinarios\u2019, \u2018naturales\u2019 de la canci\u00f3n popular, de las composiciones de Juan Gabriel.<\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>Las canciones de Juan Gabriel y la\u00a0 construcci\u00f3n\u00a0 del\u00a0 significado <\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Tratar de comprender mejor la construcci\u00f3n del significado en la mente humana y c\u00f3mo el conocimiento se relaciona con el lenguaje es una tarea que est\u00e1 lejos de concluirse. Entender c\u00f3mo es que un conjunto de signos al combinarse de distintas maneras es capaz de denotar diversos significados es un fen\u00f3meno que a\u00fan intriga a los interesados en el lenguaje, la cognici\u00f3n y el funcionamiento cerebral. En este marco amplio, considero importante hacer estudios ling\u00fc\u00edsticos cognitivos basados en el uso de la lengua, y en ese sentido, me uno a la observaci\u00f3n de De la Peza (2001) acerca de que las canciones de amor populares son en gran medida productos orales y que, en tanto tales, son uno de los aspectos m\u00e1s vivos de la lengua. Es as\u00ed que estudiar la construcci\u00f3n del significado ling\u00fc\u00edstico en las canciones populares se justifica por ser \u00e9stas representantes de la lengua oral y de los mensajes m\u00e1s aceptados y reproducidos en una comunidad de hablantes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"> \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Los diversos saberes sintetizados en las canciones populares son tradicionalmente repetidos y, entre otras posibles funciones, brindan a los hablantes <em>formas prefijadas de pensar y de referir el amor y la experiencia amorosa<\/em>, en el caso que aqu\u00ed me ocupa. Por lo que he podido indagar, las canciones populares, en espec\u00edfico las de amor, como expresiones de creencias compartidas por multitudes, son enunciaciones que han logrado mantenerse vigentes y en el gusto popular durante siglos. Con tales caracter\u00edsticas, las canciones de amor, en lo general, y las canciones de Juan Gabriel, en lo particular, son una excelente muestra para estudiar c\u00f3mo se construye el significado en ellas.<sup>16<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"> \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En el trabajo amplio del que aqu\u00ed presento una parte, part\u00ed de la hip\u00f3tesis de que el amor, en un <em>corpus <\/em>representativo de las canciones m\u00e1s exitosas de Juan Gabriel,<sup>17<\/sup> est\u00e1 principalmente estructurado por tres modelos cognitivos idealizados que compendian los saberes de los derechos y las obligaciones individuales, de la negociaci\u00f3n de bienes, y de los deberes morales hacia los desvalidos. En otras palabras, que <em>la conceptualizaci\u00f3n del amor <\/em>en dichas canciones est\u00e1 estructurada por los modelos cognitivos <em>NEGOCIO, DERECHO\u00a0y COMPASI\u00d3N. <\/em>As\u00ed intento explicar c\u00f3mo est\u00e1 formada la mezcla conceptual que permite al emisor relatar el amor en los t\u00e9rminos que lo hace y ser comprendido con facilidad por sus audiencias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"> \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En conjunto, dichos modelos ofrecen directrices claras y flexibles sobre qu\u00e9 se debe entender por amor, c\u00f3mo se deben comportar los amantes y qu\u00e9 expectativas deben tener sobre la experiencia amorosa, dependiendo de la aplicabilidad entre un modelo y otro, o una u otra de las partes de alguno de ellos. La mezcla entre varios modelos cognitivos dentro de una misma conceptualizaci\u00f3n<sup>18<\/sup> (el amor) es la responsable de que en una misma canci\u00f3n \u2013o grupo de canciones\u2013\u00a0el amor sea comprendido en varios sentidos, algunas veces contradictorios, y pueda ser exigido a ratos, suplicado en momentos, agradecido, negociado y lamentado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"> \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Para validar la hip\u00f3tesis busqu\u00e9 determinar c\u00f3mo los saberes provenientes de otras \u00e1reas de la experiencia contribuyen a conceptualizar lo que se\u00a0 entiende por amor y experiencia amorosa en\u00a0 las selectas canciones. Para conseguirlo primero localic\u00e9 qu\u00e9 conocimientos le permiten al emisor relatar\u00a0 la\u00a0 experiencia amorosa\u00a0 de la manera que lo hace; paso seguido: identifiqu\u00e9 los fragmentos que relacionan conceptualmente el amor con otros dominios de\u00a0 la\u00a0 experiencia; luego establec\u00ed posibles modelos cognitivos detr\u00e1s\u00a0 de dichos fragmentos; posteriormente determin\u00e9 la estructura de dichos modelos y comprob\u00e9 que todas sus partes fueran consecuentes con los fragmentos se\u00f1alados. Finalmente determin\u00e9 c\u00f3mo se realiza la proyecci\u00f3n sem\u00e1ntica desde los saberes espec\u00edficos de los susodichos modelos cognitivos hacia la construcci\u00f3n de significados sobre el amor y la experiencia amorosa. Pero en las l\u00edneas siguientes presentar\u00e9 al lector solamente los hallazgos producidos respecto al modelo cognitivo del derecho. Antes de esto, ofrezco un resumen sobre los elementos de la teor\u00eda de los modelos cognitivos idealizados que permitieron la descripci\u00f3n de las canciones en los t\u00e9rminos de la ling\u00fc\u00edstica cognitiva.<\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>Los<\/strong><\/em><strong><em> modelos cognitivos idealizados: esquemas, <\/em>escenarios y condiciones de trasfondo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">En la b\u00fasqueda por sistematizar el estudio del v\u00ednculo que existe entre el lenguaje, el pensamiento y el mundo, la teor\u00eda de la met\u00e1fora conceptual<sup>19<\/sup> se convirti\u00f3 en la plataforma sobre la cual se sistematiz\u00f3 la posterior teor\u00eda de los modelos cognitivos idealizados (MCI). George Lakoff (1987) intuy\u00f3 que la met\u00e1fora conceptual formaba parte de un procedimiento cognitivo mayor, y sin dejar de reconocer que la funci\u00f3n de \u00e9sta segu\u00eda siendo capital para la comprensi\u00f3n de una variedad de fen\u00f3menos en los t\u00e9rminos en que otros son referidos, el ling\u00fcista norteamericano, en observancia de otros trabajos, como los de Rosch, Fillmore, Langacker y Fauconnier, se propuso determinar cu\u00e1l es la organizaci\u00f3n interna de los conceptos que son proyectados mediante las met\u00e1foras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"> \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Para determinarlo, lo primero que hizo fue asumir que dichos conceptos eran complejos y compendiaban grandes cantidades de informaci\u00f3n simplificada. Para distinguirse de otras teor\u00edas, nombr\u00f3 a estos conceptos o dominios conceptuales <em>modelos cognitivos idealizados<\/em>. El aparato te\u00f3rico desarrollado por Lakoff (1987) sobre los MCI se nutri\u00f3 de cuatro fuentes: la sem\u00e1ntica de marcos de Fillmore (1982), la teor\u00eda de la met\u00e1fora conceptual de Lakoff y Johnson (1980), la gram\u00e1tica cognitiva de Langacker (1986) y la teor\u00eda de los espacios mentales de Fauconnier (1985). Los modelos cognitivos idealizados fueron definidos como representaciones mentales de c\u00f3mo se organiza el mundo. \u00c9stos pueden incluir un amplio abanico de informaciones, \u201cdesde los hechos m\u00e1s indiscutibles y comprobados emp\u00edricamente, hasta los errores m\u00e1s flagrantes, las imaginaciones m\u00e1s peregrinas \u00a0y las supersticiones\u201d (Cuenca y Hilferty, 1999). Representan nuestro conocimiento del mundo de forma <em>idealizada <\/em>y <em>simplificada<\/em>: cada MCI es un <em>todo <\/em>estructurado, una <em>gestalt.<\/em><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>A nosotros nos preocupa primariamente la forma en que la gente entiende sus experiencias. <em>Consideramos que el lenguaje nos proporciona datos que pueden conducir a principios generales de la comprensi\u00f3n<\/em>.\u00a0Los principios generales implican <em>sistemas totales de conceptos <\/em>m\u00e1s que palabras o conceptos individuales. Hemos descubierto que tales principios son a menudo de naturaleza metaf\u00f3rica y que suponen la comprensi\u00f3n de un tipo de experiencia en t\u00e9rminos de otro tipo de experiencia. [&#8230;] la comprensi\u00f3n se produce <em>en t\u00e9rminos de dominios totales<\/em> <em>de experiencia <\/em>y no en t\u00e9rminos de conceptos aislados. [&#8230;] Cada uno de esos dominios es un todo estructurado dentro de nuestra experiencia que se conceptualiza como lo que hemos denominado una gestalt experiencial (Lakoff y Johnson, 1980: 157-158).<sup>20<\/sup><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"> \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Un MCI es una representaci\u00f3n mental que conforma el significado de un concepto. Retomo un ejemplo de Fillmore (citado por Lakoff, 1987): <em>jueves <\/em>es una palabra que no puede entenderse si no se enmarca en el modelo cognitivo de semana. El MCI SEMANA est\u00e1 conformado por siete partes (los d\u00edas), y es en s\u00ed mismo una idealizaci\u00f3n, puesto que una semana no existe objetivamente; su concepto ha sido creado por los seres humanos para prop\u00f3sitos de medici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"> \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Los MCI son t\u00edpicamente estructuras complejas, t\u00edpicamente gest\u00e1lticas. Por ello, al estudiarlos, se deben distinguir los elementos que conforman su <em>ontolog\u00eda<\/em>; es decir, los distintos conceptos que se asocian para formar un MCI. De acuerdo con Lakoff (1987: 284-285):<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>Each icm has an <em>ontology <\/em>and a <em>structure. <\/em>The ontology is the set of elements used in the icm. The structure consists of the properties of the elements and the relations obtaining among the elements. The elements in the ontology may be either basic-level concepts \u2013entities, actions, states, properties, etc. [&#8230;] they may be concepts characterized by cognitive models of other types.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"> \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El que los MCI sean estructuras t\u00edpicamente gest\u00e1lticas resulta evidente cuando se intenta determinar si sus constituyentes son independientes. El autor pone por ejemplo un concepto simple, <em>esquem\u00e1tico<\/em>: CONTENEDOR, el cual estar\u00e1 estructurado por tres partes: <em>un interior<\/em>, <em>un exterior <\/em>y <em>un l\u00edmite entre ambos<\/em>. En este ejemplo, podemos observar que incluso en conceptos tan b\u00e1sicos como CONTENEDOR nuestra comprensi\u00f3n del significado funciona de manera gest\u00e1ltica, ya que pensar en un interior supone la existencia de un exterior y un l\u00edmite entre ambos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"> \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Sumado a lo anterior, por MCI proposicionales, Lakoff (1987) entiende aquellos que no usan dispositivos de la imaginaci\u00f3n (como s\u00ed los usan la met\u00e1fora y la metonimia), unos que como el autor se\u00f1ala, \u201ctienen un sabor <em>objetivo<\/em>\u201d. Los MCI proposicionales se dividen en cuatro subtipos, de los cuales el <em>escenario <\/em>es el m\u00e1s relevante para los prop\u00f3sitos de este trabajo. El escenario consiste fundamentalmente en la siguiente ontolog\u00eda: un estado inicial, una secuencia de eventos, y un estado final. Pero la ontolog\u00eda del escenario tambi\u00e9n est\u00e1 conformada por personas, cosas, propiedades, relaciones entre estas y otras proposiciones. Lakoff (1987) entiende que muchos conceptos son entendidos por su relaci\u00f3n con un MCI escenario. Por ejemplo, el concepto MESERO est\u00e1 definido por su relaci\u00f3n con el escenario RESTAURANTE, y el concepto CONSUMIDOR por la que guarda con el escenario TRANSACCI\u00d3N COMERCIAL. Los escenarios son entendidos por Lakoff de la misma manera que los <em>marcos <\/em>propuestos por Fillmore (1982). En palabras de Fillmore (<em>idem<\/em>.) un <em>marco <\/em>es el t\u00e9rmino que designa un sistema de conceptos relacionados de tal manera que para entender uno de ellos quien comprende tiene que entender la estructura completa que enmarca dicho concepto.<sup>21<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>El modelo cognitivo idealizado del DERECHO<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">En algunas canciones de Juan Gabriel se presenta la experiencia amorosa como un derecho individual que debe ser reconocido por los dem\u00e1s. Una conceptualizaci\u00f3n de esta naturaleza se manifiesta en cinco de las canciones que componen el <em>corpus <\/em>representativo del que he hablado arriba: <em>Inocente pobre amigo<\/em>, <em>La farsante<\/em>, <em>Te sigo amando&nbsp; <\/em>y, en menor medida, <em>La diferencia <\/em>y <em>Querida<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"> \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Para comprender c\u00f3mo el dominio cognitivo DERECHO conforma el dominio cognitivo AMOR es necesario comenzar definiendo qu\u00e9 se entiende por <em>derecho<\/em>, a partir del cuerpo de datos. Una forma de saber si el MCI del derecho est\u00e1 entrando en el discurso t\u00e1citamente es observar las expresiones de indignaci\u00f3n y empecinamiento. Adelante explicar\u00e9 por qu\u00e9. No son pocas las canciones de Juan Gabriel que manifiestan indignaci\u00f3n por parte del emisor; de hecho, podr\u00eda decirse que <em>La farsante <\/em>e <em>Inocente pobre amigo <\/em>son cantos de enardecimiento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"> \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Por lo general, tanto la indignaci\u00f3n como el empecinamiento son estados en los que un individuo cae por considerar \u2013de manera directa o indirecta\u2013 que tiene derecho a algo que se le est\u00e1 negando, y eso se vuelve evidente en las expresiones ling\u00fc\u00edsticas con que relata su experiencia. En las canciones que abordan la indignaci\u00f3n y el empecinamiento, el emisor de Juan Gabriel est\u00e1 abiertamente enardecido, o indirectamente indignado, y claramente empecinado en alcanzar su af\u00e1n, es decir, en lograr imponer su decisi\u00f3n, ya sea conseguir cari\u00f1o rec\u00edproco, lograr una venganza o, incluso, conseguir indemnizaci\u00f3n ante una falta. Vigilando el uso de ciertas expresiones y oraciones en el <em>corpus<\/em>, he intentado identificar las caracter\u00edsticas de ese <em>derecho <\/em>impl\u00edcito que justifica la indignaci\u00f3n y el empecinamiento del emisor en algo que aqu\u00ed conviene nombrar el MCI DERECHO.<\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>EL MCI DERECHO<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<ul><li>a) Los individuos tienen derecho a tomar decisiones<\/li><\/ul>\n\n\n\n<ul><li>b) Los individuos tienen derecho a que sus decisiones sean respetadas por los dem\u00e1s individuos<\/li><\/ul>\n\n\n\n<ul><li>c) Los individuos tienen derecho a saber la verdad<\/li><\/ul>\n\n\n\n<ul><li>d) Los individuos tienen derecho a recibir\/ejercer justicia ante una ofensa<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"> \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La tabla 1 muestra los fragmentos que llevan impl\u00edcitamente la noci\u00f3n de <em>derecho <\/em>para relatar la experiencia amorosa.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img data-attachment-id=\"19186\" data-permalink=\"https:\/\/correomayor.com.mx\/?attachment_id=19186\" data-orig-file=\"https:\/\/i2.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/MCI-DERECHO-scaled.jpg?fit=1781%2C2560&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"1781,2560\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"MCI-DERECHO\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-medium-file=\"https:\/\/i2.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/MCI-DERECHO-scaled.jpg?fit=209%2C300&amp;ssl=1\" data-large-file=\"https:\/\/i2.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/MCI-DERECHO-scaled.jpg?fit=712%2C1024&amp;ssl=1\" loading=\"lazy\" width=\"712\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/i2.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/MCI-DERECHO-712x1024.jpg?resize=712%2C1024&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-19186\" srcset=\"https:\/\/i2.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/MCI-DERECHO-scaled.jpg?resize=712%2C1024&amp;ssl=1 712w, https:\/\/i2.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/MCI-DERECHO-scaled.jpg?resize=209%2C300&amp;ssl=1 209w, https:\/\/i2.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/MCI-DERECHO-scaled.jpg?resize=768%2C1104&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i2.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/MCI-DERECHO-scaled.jpg?resize=1068%2C1536&amp;ssl=1 1068w, https:\/\/i2.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/MCI-DERECHO-scaled.jpg?resize=1425%2C2048&amp;ssl=1 1425w, https:\/\/i2.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/MCI-DERECHO-scaled.jpg?w=1781&amp;ssl=1 1781w, https:\/\/i2.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/MCI-DERECHO-scaled.jpg?w=1620 1620w\" sizes=\"(max-width: 712px) 100vw, 712px\" data-recalc-dims=\"1\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"> \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La integraci\u00f3n de los saberes del derecho al amor, mediante la intervenci\u00f3n de los saberes involucrados del MCI DERECHO,<sup>22<\/sup>\u00a0hace posible las expresiones de indignaci\u00f3n y de empecinamiento. Deteng\u00e1monos a revisar esta aseveraci\u00f3n. <em>La diferencia <\/em>es una canci\u00f3n que aparentemente trata sobre un amor no correspondido e incondicional. Pero veremos que no es el caso. La canci\u00f3n es conceptualmente compleja porque incorpora saberes de los tres MCI encontrados en el trabajo del que deriva el presente art\u00edculo. De ellos, la mayor parte est\u00e1 relacionada con la compasi\u00f3n (MCI COMPASI\u00d3N) y con el modelo que permite entender las relaciones humanas como un intercambio de bienes (MCI NEGOCIO), pero en menor medida aparecen significados que s\u00f3lo son interpretables gracias a una conceptualizaci\u00f3n del amor entendido como derecho individual inalienable. Al recurrir a esta conceptualizaci\u00f3n, que no es otra cosa que el MCI DERECHO, es posible explicar las oraciones con imperativos que, bajo los otros modelos cognitivos identificados (compasi\u00f3n o negocio) ser\u00edan sorprendentes por su extra\u00f1eza, cuando no aberrantes: \u201cNo me despiertes t\u00fa [&#8230;]. D\u00e9jame vivir de esta manera\u201d. En \u00e9stas observamos a un emisor que adem\u00e1s de intentar conmover al destinatario establece su voluntad con claridad. Entendiendo esta expresi\u00f3n como lo que es, un imperativo, se explica que tenga esta forma y no otra, como bien podr\u00eda ser una petici\u00f3n amable u otra clase de estrategias persuasivas <em>ad hoc <\/em>con otros modelos cognitivos (la compasi\u00f3n, por ejemplo).<sup>23<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"> \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La conceptualizaci\u00f3n del amor como derecho permite a quien as\u00ed comprende las relaciones amorosas saber que en un enamoramiento cualquiera cada quien es libre de formular su voluntad y de llevar sus expectativas tan alto como su imaginaci\u00f3n le permita. Cada quien tiene derecho a tomar decisiones y los dem\u00e1s est\u00e1n obligados, por ese mismo derecho, a respetarlas. De tal modo que aunque la reciprocidad en el amor sea el prototipo de una relaci\u00f3n de pareja ideal, en los enamoramientos, en tanto que son decisiones individuales, es posible decidir amar, y aun ante la falta de respuesta, empecinarse.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">  \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0  El MCI DERECHO hace posible las interpretaciones de esta naturaleza. Es as\u00ed que la reciprocidad, aunque sea una meta, un ideal, puede ser prescindible, en virtud de que cada individuo tiene voluntad y <em>libre albedr\u00edo. <\/em>Gracias a estos, cada quien puede tomar las decisiones que valore convenientes, lo cual explica por qu\u00e9 ante imposibilidades insoslayables, cada quien sea libre de obstinarse en su af\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">  \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0  Lo dicho aclara por qu\u00e9 el mismo emisor de <em>La diferencia <\/em>dice \u201c[&#8230;] t\u00fa eres de quien quiero enamorarme\u201d despu\u00e9s de haber afirmado \u201cyo s\u00e9 que nunca t\u00fa querr\u00e1s jam\u00e1s amarme\u201d. El mismo derecho a tomar decisiones y a que los dem\u00e1s las respeten hace posible en <em>Querida <\/em>una conceptualizaci\u00f3n doble \u2013en una oraci\u00f3n que podr\u00eda resultar parad\u00f3jica\u2013; la oraci\u00f3n conceptualiza el amor como un designio proveniente de otro dominio cognitivo relacionado con una fuerza providencial<sup>24<\/sup> en colaboraci\u00f3n con el MCI DERECHO, que versa sobre la voluntad y la legitimidad de actuar <em>a voluntad<\/em>: \u201cYo <em>no puedo<\/em>, <em>ni te quiero <\/em>olvidar\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">  \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0  Por otra parte, el derecho a tomar decisiones y a que los dem\u00e1s\u00a0las respeten goza de tal aceptaci\u00f3n social \u2013al menos as\u00ed lo evidencia el <em>corpus<\/em>\u2013 que el emisor es capaz de reconocer en el destinatario (su amado) su derecho a partir, solo o con alguien m\u00e1s, y de ser feliz. En <em>Inocente pobre amigo <\/em>una vez que el emisor plantea que el destinatario le ha sido infiel, lo interpela (\u201cque te vas a ir con \u00e9l&#8230; est\u00e1 bien. Yo no me opongo. Te deseo que seas feliz [&#8230;]\u201d), y aunque el respeto a la decisi\u00f3n del amado contravenga sus propios intereses (como en <em>Te sigo amando<\/em>: \u201cque seas muy feliz [&#8230;]. No importa que ya no vuelvas jam\u00e1s conmigo\u201d), son los saberes del MCI DERECHO, sobre las libertades y obligaciones de las personas los que construyen un mensaje interpretable, haciendo posible que se honre la decisi\u00f3n del amado aun cuando esta contravenga a la voluntad del emisor, pues <em>si alguien toma una decisi\u00f3n, los dem\u00e1s deben respetarla<\/em>.<sup>25<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">   \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0   Con todo, existe una situaci\u00f3n en la que el respeto por las decisiones ajenas desaparece. Si bien ve\u00edamos que en <em>Inocente pobre amigo <\/em>la infidelidad del destinatario no significa que el emisor le negar\u00e1 su derecho a abandonarlo y a ser feliz con otro, ahora veremos que s\u00ed significa que la ofensa le da derecho a recibir justicia, en tanto que restituci\u00f3n del da\u00f1o. \u201cQue te vas a ir con \u00e9l&#8230; Est\u00e1 bien, yo no me opongo. Te deseo que seas feliz, pero te voy a advertir que si vuelves otra vez <em>no respondo<\/em>\u201d son oraciones que sintetizan tres de los componentes identificados del MCI DERECHO. Las primeras tres oraciones resultan congruentes con el derecho de los individuos a decidir libremente; la cuarta pertenece al derecho a que sus decisiones sean respetadas por los dem\u00e1s; la adversativa, por su parte, corresponde al componente <em>recibir\/ejercer justicia ante una ofensa <\/em>(\u201cpero te voy a advertir que si vuelves otra vez no respondo\u201d). Precisamente uno de valores del verbo responder es estar obligado \u201ca la pena y resarcimiento correspondientes al da\u00f1o causado o a la culpa cometida\u201d (RAE-ASALE, 2013). De manera que cuando el emisor plantea una condici\u00f3n (no vuelvas) y hace una advertencia sobre lo que podr\u00eda suceder de no cumplirse, <em>no respondo <\/em>significa que no se responsabilizar\u00e1 de sus actos futuros ni del da\u00f1o que ocasionen de no respetarse la condici\u00f3n. <em>No respondo <\/em>pragm\u00e1ticamente es una amenaza; un adelanto de una posible represalia perfectamente evitable si se respeta la condici\u00f3n: no vuelvas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">    \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0    Justamente, una de las preguntas que derivaron en la localizaci\u00f3n de este modelo cognitivo surgi\u00f3 de esta <em>concesi\u00f3n aparente <\/em>(Van Dijk, 2003), expresada en el deseo <em>s\u00e9 feliz <\/em><strong><em>pero <\/em><\/strong><em>si vuelves&#8230; <\/em>Lo cual significa que el buen deseo tiene limitaciones. El destinatario ha ofendido al emisor, le ha sido infiel. De acuerdo con el MCI DERECHO esta forma de irrespeto merece un acto de retribuci\u00f3n. Aun as\u00ed, el mismo MCI indica que las decisiones de otros deben ser respetadas por uno (\u201cTe deseo que seas feliz\u201d), y en ese sentido, tal componente del MCI tiene mayor relevancia que el que exige restituci\u00f3n. En otras palabras: cuando el destinatario est\u00e1 en posici\u00f3n de partir (de abandonar), su decisi\u00f3n ser\u00e1 respetada por el emisor aun cuando sea importante enmendar la ofensa (vemos as\u00ed que se concede m\u00e1s importancia al componente del respeto a los derechos ajenos); pero si el destinatario abandona su empresa inicial y decide volver al escenario en el que estableci\u00f3 la ofensa, el emisor vuelve a estar en posici\u00f3n de exigir procurarse la enmienda del da\u00f1o. La condici\u00f3n para no cobrar la \u2018indemnizaci\u00f3n\u2019 que merece es que el destinatario no vuelva. Abajo volver\u00e9 sobre los detalles de la ofensa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">    \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0    Lo contrario se observa en <em>La farsante<\/em>, donde la parte del MCI DERECHO que prima es la del derecho a exigir\/ejercer justicia ante una ofensa. Anteriormente ve\u00edamos que <em>Inocente pobre amigo <\/em>es una canci\u00f3n donde la infidelidad ha sido tolerada. <em>La farsante <\/em>es una canci\u00f3n de enardecimiento en la que no se observan indicios que expresen alg\u00fan tipo de tolerancia. En ella, el respeto a la decisi\u00f3n del destinatario, su \u2013digamos\u2013 \u2018decisi\u00f3n a agenciarse placer con otro amante\u2019 no es entendida como un derecho, precisamente porque atenta contra el derecho del emisor a saber la verdad (lo llama \u201cfarsante\u201d), y atenta contra un sobrentendido pacto de lealtad (v\u00e9ase m\u00e1s adelante el \u00a0escenario ALIANZA). Ambas canciones son\u00a0casos de infidelidad; la diferencia entre ambas est\u00e1 en que en la primera la infidelidad era sabida y tolerada por el emisor, mientras que en la segunda se expone el reciente descubrimiento de esta. Vemos entonces que lo que est\u00e1 en juego en expresiones como \u201cyo cre\u00ed que eras buena, yo cre\u00ed que eras sincera [&#8230;] [pero] resultaste traicionera\u201d es precisamente la violaci\u00f3n al derecho que el emisor tiene de saber la verdad. Esto mismo es la motivaci\u00f3n de las reiteraciones en <em>Inocente pobre amigo <\/em>sobre el conocimiento previo de la infidelidad (\u201cHace tiempo que lo s\u00e9 y yo jam\u00e1s te dije nada\u201d). En otras palabras: la mentira se conceptualiza como ofensa, no s\u00f3lo por ser en s\u00ed misma un atentado contra el derecho a saber la verdad, si no porque es la forma para velar la infidelidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">    \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0    <em>Los individuos tienen derecho a saber la verdad<\/em>. En <em>Inocente pobre amigo <\/em>la ira ante el enga\u00f1o es mitigada por el conocimiento previo del emisor, quien ha decidido tolerar la infidelidad y renunciar<sup>26<\/sup> a su derecho de restituci\u00f3n \u2013o venganza\u2013 (\u201clo que pasa es que ya no quiero m\u00e1s problemas con tu amor\u201d). Al contrario, en <em>La farsante <\/em>la ira es impulsada por el descubrimiento de un dato importante: la infidelidad: \u201cy es que t\u00fa ya de m\u00ed no te vas a burlar. [&#8230;] t\u00fa a <em>mis espaldas<sup>27<\/sup> <\/em>me hiciste traici\u00f3n\u201d. El enga\u00f1o es el atentado contra el derecho de los individuos a saber la verdad. El atentado contra este derecho resulta particularmente indignante.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">    \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0    La infidelidad, entonces, es una ofensa importante; es propiamente el sostenimiento de una mentira; un atentado contra el pacto de lealtad de los amantes (v\u00e9ase ALIANZA). Pero en el <em>corpus <\/em>la infideldad no es un motivo de indignaci\u00f3n <em>per se<\/em>, como se puede observar en la oraci\u00f3n \u201c[&#8230;] me traicionaste <em>sin raz\u00f3n y sin motivo<\/em>\u201d de <em>La farsante, <\/em>en la cual se presupone que hay razones y motivos para traicionar, para ser infiel. \u00bfCu\u00e1les podr\u00edan ser \u00e9stos? Atentados previos del emisor hacia el destinatario.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">    \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0    Veamos: la infidelidad es una ofensa importante, en tanto que es un atentado contra la verdad y una forma de irrespeto a un pacto t\u00e1cito, y como tal, propicia que se busque justicia o restablecimiento del orden, pero tambi\u00e9n la infidelidad puede ser la manera de restablecer ese orden y puede ser comprendida en t\u00e9rminos de <em>justicia<\/em>. En este caso, el emisor asegura que \u00e9l no le ha faltado al destinatario. Y en ese sentido, \u00e9l no tendr\u00eda por qu\u00e9 agraviarlo. Tal estado de cosas aviva enf\u00e1ticamente la ira del emisor, el cual reconoce el da\u00f1o que recibe como inmerecido. La infidelidad podr\u00eda ser una forma de venganza, pero para serlo requerir\u00eda tener un <em>motivo <\/em>o <em>raz\u00f3n. <\/em>Se tiene razones \u00a0y motivos si se busca restablecer el orden, es decir, vengarse de una ofensa previa. Pero si el motivo se valora inexistente, la infidelidad es entonces la ofensa. Y puesto que ante una ofensa, el resentido tiene derecho a recibir\/ejercer justicia, en <em>La farsante <\/em>el emisor dedica varias l\u00edneas a establecer los t\u00e9rminos de su venganza:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>Yo te juro por todo lo que sucedi\u00f3, que te arrepentir\u00e1s de este mal que me has hecho. [&#8230;] No descansar\u00e9 hasta verte a mis pies y eso dalo por hecho. Ya ver\u00e1s traicionera, lo vas a pagar muy caro. [&#8230;] Hoy de puro capricho yo har\u00e9 que me quieras. [&#8230;] Hoy por eso te voy a quitar lo farsante. Voy a hacer que t\u00fa hincada me pidas perd\u00f3n y me implores amor delante de tu amante.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">     \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0     Por supuesto, en la vida cotidiana, se puede recurrir a otro tipo de modelos cognitivos que persuadan al ofendido de exigir justicia. Sin embargo, \u00e9sta no es la realidad de la canci\u00f3n \u2013digamos\u2013 m\u00e1s enardecida del <em>corpus. <\/em>En ella, prima el MCI DERECHO, especialmente los elementos de justicia \u2013restituci\u00f3n del orden\u2013, y el derecho a saber la verdad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">     \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0     Resulta interesante la existencia de dos canciones que abordan el mismo fen\u00f3meno desde distintas perspectivas. La infidelidad en <em>Inocente pobre amigo <\/em>no es el motivo de la separaci\u00f3n. De hecho, es tolerada en aras de la decisi\u00f3n que el emisor ha tomado de prolongar la relaci\u00f3n; adem\u00e1s, est\u00e1 desprovista de la ira expresada en <em>La farsante, <\/em>porque el emisor estaba enterado. Lo que hace que la relaci\u00f3n termine es la decisi\u00f3n del destinatario de abandonar, finalmente, al emisor (\u201cQue te vas a ir con \u00e9l&#8230;\u201d). En cambio, en <em>La farsante <\/em>la separaci\u00f3n que se describe es directamente causada por la infidelidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">     \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0     Es plausible reiterar que tal peculiaridad se debe a la importancia que se le est\u00e1 dando a uno u otro elemento del MCI DERECHO. En <em>Inocente pobre amigo <\/em>el derecho a decidir (del emisor a prolongar la relaci\u00f3n, tolerando la infidelidad previa, y del destinatario a terminarla, de cualquier modo) es lo que se prioriza; mientras que en <em>La farsante <\/em>el derecho a saber la verdad, primero, y el de recibir\/ejercer justicia ante una ofensa, despu\u00e9s, son m\u00e1s importantes que mantener la relaci\u00f3n. En <em>Inocente pobre amigo <\/em>se trata de una infidelidad sabida; en <em>La farsante <\/em>de una reci\u00e9n descubierta.<sup>28<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">     \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0     Por \u00faltimo, un caso m\u00e1s de indemnizaci\u00f3n del da\u00f1o \u2013o recepci\u00f3n de justicia\u2013 es constatado en <em>Te sigo amando<\/em>. El emisor ha ofendido al destinatario (\u201cperd\u00f3name mi amor por todo el tiempo que te am\u00e9 y te hice da\u00f1o\u201d) y la ausencia del \u00faltimo es, propiamente, la restituci\u00f3n del orden. La canci\u00f3n est\u00e1 colmada de deseos de bienestar y enhorabuenas por el porvenir del destinatario. Ve\u00edamos que esto es una forma de reconocer el derecho que otros tienen de ser felices. Sin embargo, la constante repetici\u00f3n de buenos deseos, sumada al reconocimiento de la ofensa y a la notificaci\u00f3n de que el emisor est\u00e1 pagando su culpa (\u201c\u00a1que soledad estoy sin ti!, lo estoy pagando\u201d), significa que los buenos deseos tambi\u00e9n forman parte de la restituci\u00f3n del orden.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">     \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0     La parte del MCI DERECHO que indica que los individuos tienen derecho a recibir\/ejercer justicia est\u00e1 siendo utilizada aqu\u00ed. Si bien en la canci\u00f3n no queda claro si el destinatario busc\u00f3 por s\u00ed mismo la restituci\u00f3n del orden al marcharse, es posible establecer, con base en los insistentes buenos deseos del emisor, que \u00e9l mismo est\u00e1 procurando impartir justicia por su propia mano: castig\u00e1ndose y record\u00e1ndose que no volver\u00e1 a ser feliz porque hizo da\u00f1o a su amado:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>Que seas muy feliz est\u00e9s donde est\u00e9s, cari\u00f1o. No importa que ya no vuelvas jam\u00e1s conmigo. Deseo mi amor, que sepas tambi\u00e9n que te amo. Que no te olvid\u00e9, que nunca podr\u00e9. Te extra\u00f1o. [. ] Que seas muy feliz, que seas muy feliz, mientras que yo te sigo amando.<sup>29<\/sup><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p><em><strong>Condiciones de trasfondo del MCI DERECHO<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Fauconnier y Turner (1994) nos recuerdan que los marcos estructuran nuestros conceptos y nuestra vida social, que las palabras son en s\u00ed mismas construcciones basadas en marcos, y que el significado l\u00e9xico es una intrincada red de conexiones entre estos. En el <em>corpus <\/em>vinculado con el <em>MCI DERECHO <\/em>existen dos tratamientos distinguibles entre s\u00ed: por un lado, el derecho a obtener justicia, reparaci\u00f3n del da\u00f1o y, por el otro, el derecho a decidir <em>ser feliz<\/em>. Ambos tratamientos del amor son motivados por elementos del <em>MCI DERECHO<\/em>, pero est\u00e1n propiamente <em>enmarcados <\/em>en dos tipos de escenarios (o marcos); es decir que las expresiones arriba expuestas y su relaci\u00f3n con las distintas partes del <em>MCI DERECHO <\/em>son motivadas por dos marcos alusivos a la obligaci\u00f3n y a la libertad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">      \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0      El marco que posibilita aquellos significados relacionados con el respeto\/irrespeto y la obligaci\u00f3n\/desobligaci\u00f3n y por lo tanto justicia\/ injusticia ha sido identificado con una especie de pacto, <em>alianza <\/em>o convenio entre los amantes, en cuyo seno son definidas e interpretadas las expresiones del emisor al <em>categorizar <\/em>los actos del destinatario, eso por un lado. Por el otro, existe un marco que justifica la presencia de las expresiones relacionadas con la libertad de las decisiones del emisor, y su respectivo empecinamiento. El mismo ha sido identificado con un marco cultural m\u00e1s amplio aqu\u00ed nombrado \u2013en concordancia con la tradici\u00f3n filos\u00f3fica pero sin que por ello signifique que se est\u00e1 definiendo desde all\u00ed\u2013 <em>libre albedr\u00edo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">      \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0      As\u00ed pues, tenemos conceptos que no pueden ser entendidos correctamente si se les descontextualiza o desvincula del escenario o marco donde \u2018se gestaron\u2019. Por ejemplo, en las canciones aqu\u00ed referidas, cuando el emisor trata al destinatario como \u201ctraicionera\u201d le asigna una categor\u00eda (<em>individuo que ha cometido traici\u00f3n<\/em>) a partir de una serie de saberes t\u00e1citos (presuposiciones) como que la traici\u00f3n es la falta de lealtad a un acuerdo, y que entre \u00e9l y su amante hab\u00eda uno. Muchas de las oraciones que construye el emisor se comprenden \u00fanicamente bajo la presunci\u00f3n de un derecho impl\u00edcito, un derecho a tomar decisiones \u2013personales, en este caso\u2013 y a que los dem\u00e1s las respeten (dos elementos del MCI DERECHO). Lo mismo sucede con las oraciones que s\u00f3lo pueden interpretarse si se considera que las mentiras son un agravio importante y que la venganza es un evento imperativo ante ciertas ofensas (dos elementos del MCI DERECHO).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">      \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0      El derecho a tomar decisiones, a ejercer justicia, a saber la verdad, as\u00ed como el deber de cumplir acuerdos (no ser traidor) presuponen la existencia de una sociedad con una configuraci\u00f3n espec\u00edfica. Es decir que, ante una sociedad esclavista, es plausible suponer que quien se sabe <em>esclavo <\/em>no tiene por qu\u00e9 suponer que en una relaci\u00f3n amorosa tienen derecho a tomar decisiones libres, por ejemplo. An\u00e1logamente, una sociedad en la que los miembros consideran que viven en un mundo de ilusiones, estos no tendr\u00eda por qu\u00e9 dar peso a la noci\u00f3n <em>verdad<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">      \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0      As\u00ed las cosas, el escenario \u2018esclavismo\u2019 no puede estar presupuesto en el MCI DERECHO, como quiz\u00e1 lo pueda estar en un modelo cognitivo que sintetice los saberes sobre la propiedad. En este orden de ideas no es descabellado conjeturar que el amplio marco occidental de concepciones relativas a los derechos individuales y a la justicia influye en las conceptualizaciones de los hablantes respecto a ciertos temas y, por lo tanto, en sus expresiones.<\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>Condici\u00f3n de trasfondo: Justicia<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Esquema: <\/em>BALANZA<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"><em>Ontolog\u00eda de Justicia: <\/em>Orden y medici\u00f3n: obligaciones y libertades <em>Dominio de la experiencia: <\/em>El concepto de justicia est\u00e1 basado en una noci\u00f3n importante: la naturaleza (y la sociedad) ha privilegiado a unos individuos sobre otros; dicho privilegio constituye un ascenso, en fuerza, estatus, poder, bienestar, etc., que es directamente proporcional al descenso de otros (BALANZA). Entonces, la justicia es una herramienta de medici\u00f3n entre el ascenso de unos y el descenso de otros, y presupone que es necesario un sistema que iguale el peso (circunstancias) de las partes. Entonces, el esquema BALANZA estructura el concepto JUSTICIA en t\u00e9rminos de medici\u00f3n y equilibrio. <em>Justicia <\/em>es un concepto necesario para comprender todas las partes del MCI DERECHO, como a continuaci\u00f3n se ver\u00e1, y no \u00fanicamente aquella (d) que orienta a recibirla o a ejercerla ante una ofensa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">       \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0       La justicia es, por s\u00ed misma, un modelo cognitivo idealizado que no tiene referente en el mundo de las cosas, pero como tal, y debido a la naturaleza din\u00e1mica del conocimiento, es requerida para entender otros dominios cognitivos, entre ellos el del derecho. Es un concepto que establece pautas de regulaci\u00f3n en aras de procurar una convivencia equilibrada entre las partes, basada en el reconocimiento de que la desigualdad existe y de que es apropiado equilibrarla.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">       \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0       Por otro lado, podr\u00eda decirse que en la vida humana este esquema es aplicado a dos situaciones: las sociales y las individuales. La balanza social nivela las relaciones entre los individuos, mientras\u00a0 la balanza individual nivela los propios derechos en relaci\u00f3n con las responsabilidades: quien tiene derechos (peso positivo) tiene responsabilidades (peso negativo). Tal como ve\u00edamos l\u00edneas arribas, el MCI DERECHO en estas canciones est\u00e1 conformado por cuatro elementos que corresponden a cuatro derechos, e implican, al tiempo, la presencia de ciertas obligaciones: el derecho a decidir obliga a respetar las decisiones de los dem\u00e1s; el derecho a saber la verdad obliga a decirla; el derecho a recibir\/ejercer justicia obliga a no perpetuar la injusticia.<\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>El escenario de las obligaciones: ALIANZA<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La justicia y su conceptualizaci\u00f3n como balanza reguladora implican la existencia de dos medidas a sopesar: derechos y obligaciones. El concepto <em>justicia <\/em>es una condici\u00f3n de trasfondo en el escenario ALIANZA. La identificaci\u00f3n y descripci\u00f3n de tal escenario se hizo a partir del <em>corpus<\/em>, es decir, por la caracterizaci\u00f3n que el emisor hace de su destinatario. As\u00ed, en <em>La farsante <\/em>el destinatario es colocado en las siguientes categor\u00edas:<\/p>\n\n\n\n<ul><li>no-buena: \u201cyo cre\u00ed que eras buena\u201d<\/li><li>no-sincera: \u201cyo cre\u00ed que eras sincera\u201d<\/li><li>traicionera: \u201cresultaste traicionera\u201d, y en <em>Inocente pobre amigo<\/em>: \u201ca pesar de tu traici\u00f3n\u201d<\/li><li>burlona: \u201ct\u00fa ya de m\u00ed no te vas a burlar\u201d<\/li><li>farsante: \u201cte voy a quitar lo farsante\u201d<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">       \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0       La elecci\u00f3n del emisor de caracterizar al destinatario como traidor, mentiroso, irrespetuoso, burl\u00f3n (en tanto que incumple con su obligaci\u00f3n) y farsante indica que \u00e9ste presupone que hay un trato entre ellos; un trato que el segundo deb\u00eda respetar pero desacat\u00f3. En dicho trato, hay un acuerdo entre dos partes que se amistan, se respetan y se dicen la verdad (son sinceros). Dicha presuposici\u00f3n est\u00e1 motivada por gu\u00edas sociales y culturales; de la misma manera que lo est\u00e1n las palabras con las cuales el emisor caracteriza al destinatario. A continuaci\u00f3n veremos qu\u00e9 escenario est\u00e1 posibilitando los significados de <em>traici\u00f3n<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>Escenario: ALIANZA<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Alianza es un concepto que hace las veces de un escenario (en \u00e9l hay personajes y una sucesi\u00f3n de estadios), al tiempo que es un concepto del tipo <em>modelo agrupado<\/em><sup>30<\/sup> que presenta cualidades gest\u00e1lticas. Es\u00a0 \u00a0un concepto que de tan familiar parece sencillo, sin serlo.<\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>Ontolog\u00eda de ALIANZA<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Conceptos implicados: estrategia, libertad de elecci\u00f3n, respeto = fidelidad\/lealtad, y justicia<\/p>\n\n\n\n<p>        \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0        Personajes: Los contrayentes (aliados) y un oponente<\/p>\n\n\n\n<p>        \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0        Estadio 1: La contracci\u00f3n de la alianza \u279d A y B se al\u00edan para resistir C.<\/p>\n\n\n\n<p>        \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0        Estadio 2: El mantenimiento de la alianza \u279d A y B respetan los t\u00e9rminos del trato.<\/p>\n\n\n\n<p>        \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0        Estadio 3: La contravenci\u00f3n a la alianza \u279d A o B irrespeta el acuerdo y se al\u00eda a C.<\/p>\n\n\n\n<p>        \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0        Estadio 4: La apelaci\u00f3n a la justicia \u279d A o B se considera ofendido y busca alg\u00fan tipo de indemnizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>        \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0        Esquema: BALANZA<\/p>\n\n\n\n<p>        \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0        <em>Relaciones entre los elementos de la ontolog\u00eda:<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>        \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0        CAUSALIDAD: La presencia de C afecta a A o a B, luego A o B afecta a A o a B.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Conceptos implicados<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Una alianza es entendida como un pacto entre dos o m\u00e1s partes que acuerdan lealtad entre s\u00ed para obtener un beneficio mutuo y fortalecerse. Nombrar as\u00ed al escenario a partir del cual el emisor construye sus juicios sobre el destinatario, como se ver\u00e1, resulta muy \u00fatil por sus \u00a0de \u00a0implicaciones. \u00a0As\u00ed, \u00a0el \u00a0concepto \u00a0alianza \u00a0sirve \u00a0como \u00a0escenario porque mantiene lazos impl\u00edcitos con otros conceptos, como estrategia, libertad de elecci\u00f3n y respeto = fidelidad\/lealtad, as\u00ed como personajes y estadios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">        \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0        Cuando en este escenario tiene cabida una relaci\u00f3n amorosa, se comprende que hay un acuerdo entre dos que est\u00e1n juntos, y que est\u00e1n juntos porque hacerlo les resulta ben\u00e9fico (son aliados). Precisamente el anillo de esponsales o de matrimonio tiene por nombre <em>alianza. <\/em>En este escenario, la apelaci\u00f3n a la justicia, el llamado a la restituci\u00f3n del orden o equilibrio, se da cuando uno de los aliados traiciona al otro. La traici\u00f3n se comprende <em>aqu\u00ed <\/em>en t\u00e9rminos de una falta importante a los acuerdos convenidos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">        \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0        El \u00a0escenario ALIANZA no s\u00f3lo implica la contracci\u00f3n de un pacto de respeto y apoyo: t\u00e1citamente la soledad se conceptualiza como un estado desfavorable para el individuo,<sup>31<\/sup> por lo que es deseable que este se al\u00ede amorosamente con otro o amistosamente con otros.<sup>32<\/sup> Una alianza es un acuerdo estrat\u00e9gico. Es estrat\u00e9gico precisamente porque se opone a la soledad y supone que de esa manera se gana la fuerza que las partes no tienen por separado. El origen del concepto <em>alianza <\/em>plausiblemente radique en la desventaja f\u00edsica de unos frente a otros, y en la desventaja del ser humano frente a las fuerzas naturales, un concepto metaf\u00f3rico basado en la experiencia de nuestros cuerpos en el mundo, de acuerdo con Lakoff y Johnson (1980) y Lakoff (1987). Decidir aliarse significa engrandecerse y obtener mayor peso en la balanza que mide la distribuci\u00f3n de las fuerzas, al menos en los t\u00e9rminos de nuestra imaginaci\u00f3n y su manera de conceptualizar la realidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">         \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0         Las alianzas ofrecen ventajas, pero para obtenerlas se debe cumplir con los t\u00e9rminos del contrato, con las obligaciones, con la convenci\u00f3n. Si las alianzas son una uni\u00f3n estrat\u00e9gica, se requiere cierto grado de convicci\u00f3n entre los contrayentes, y su conformidad con un c\u00f3digo expl\u00edcito de lealtad. La violaci\u00f3n de la alianza es nombrada <em>traici\u00f3n<\/em>, como ve\u00edamos arriba. Pero es curioso \u2013y ciertamente motivo de otra investigaci\u00f3n\u2013 que la lealtad, en tanto que no-traici\u00f3n, sea caracterizada en t\u00e9rminos de exclusividad. As\u00ed para nosotros, hablantes \u2013tambi\u00e9n para el emisor de las canciones\u2013 quien es desleal lo es porque se al\u00eda con alguien m\u00e1s y lo llamamos <em>traidor<\/em>. Precisamente por eso hay una distinci\u00f3n entre traidores y desertores. Los traidores se al\u00edan con alguien m\u00e1s \u2013a hurtadillas o p\u00fablicamente\u2013 y los desertores, simplemente, deciden abandonar la alianza. Esta divagaci\u00f3n no es gratuita; es propiciada por una observaci\u00f3n en el <em>corpus<\/em>, donde la <em>infidelidad <\/em>y la <em>traici\u00f3n <\/em>son tratadas como equivalentes.<sup>33<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Estadio 1: La contracci\u00f3n de la alianza<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">A y B deciden, <em>libremente <\/em>(con sinceridad),<sup>34<\/sup> que vivir acompa\u00f1ados de una pareja les resultar\u00e1 ben\u00e9fico. Al decidirlo, aceptan t\u00e1citamente que deber\u00e1n ser fieles entre s\u00ed, en t\u00e9rminos de exclusividad, ya que de no serlo ser\u00e1n considerados traidores, y aquel que ha sido traicionado podr\u00e1 perseguir que el suceso se sancione.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Estadio 2: El mantenimiento de la alianza<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Una vez contra\u00eddo el compromiso, libre y sincero, es deber de A y B salvaguardar constantemente los t\u00e9rminos del trato. Si A y B aceptan aliarse, debe entenderse que lo han hecho libremente y que los dos consideran la pr\u00e1ctica de la poligamia contraria a sus intereses vitales o a su sistema de creencias. Mientras A y B consideren conveniente su uni\u00f3n y no incurran en ninguna falta, propiamente nombrada <em>infidelidad<\/em>, se entiende que est\u00e1n cumpliendo su acuerdo de respetar la alianza. Cuando alguno de los dos est\u00e9 insatisfecho con la alianza, es decir, cuando alguno deje de considerarla estrat\u00e9gica o cambie de sistema de creencias, tambi\u00e9n es libre de se\u00f1alarlo. Puesto que se vive en una sociedad de individuos presuntamente libres, A puede declarar a B sus intenciones de alejarse y B tendr\u00e1 que respetarlas en virtud de que A ha sido sincero y no ha faltado a los t\u00e9rminos de la alianza durante el tiempo que estuvieron juntos.<sup>35<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">          \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0          La conceptualizaci\u00f3n de la libertad est\u00e1 fuertemente arraigada en el MCI DERECHO que prima en estas canciones. La inserci\u00f3n del concepto <em>libertad <\/em>en la ALIANZA justifica la expresi\u00f3n \u201cno <em>quisiste <\/em>ser buena y ya ves lo que resulta\u201d (<em>La farsante<\/em>). Con lo que se esclarece que aunque impl\u00edcitamente los contrayentes est\u00e1n obligados a ser fieles entre s\u00ed, \u00fanicamente lo son en la medida en que <em>deciden <\/em>serlo. Prueba de ello es que quien no lo desea, sencillamente no lo hace, ateni\u00e9ndose al riesgo que conlleva.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Estadio 3: La contravenci\u00f3n a la alianza<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Cuando A o B practican la bigamia o poligamia incurren en una falta. La falta puede ser perdonada por el perjudicado o bien este puede procurar su resarcimiento. Los modelos cognitivos que orientaron a A y B a buscar su uni\u00f3n en pareja contienen informaci\u00f3n que les permite saber que su uni\u00f3n es una forma estrat\u00e9gica y adecuada de llevar la vida. Sin embargo, otros modelos cognitivos consienten que los individuos puedan buscar la poligamia en el marco de la alianza mon\u00f3gama, siempre y cuando la nieguen. Siempre y cuando nieguen su importancia social.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">          \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0          De modo que A y B, conscientes de la importancia moral y social de la alianza mon\u00f3gama, si deciden continuar bajo ella pero contravenirla, al ser b\u00edgamos o pol\u00edgamos, deber\u00e1n ocultar su falta ante su pareja formal o, incluso, ante el resto de la sociedad e incurrir as\u00ed en la hipocres\u00eda. Es por eso que el concepto <em>burla <\/em>tiene tanto el significado de poner a alguien en rid\u00edculo, como el de enga\u00f1arlo (y as\u00ed ridiculizarlo). Es as\u00ed que el emisor es ridiculizado cuando descubre que ignoraba la infidelidad: \u201cYo me quito hasta el nombre y te doy mi palabra de honor, que de m\u00ed no te burlas. [&#8230;] Y es que t\u00fa ya de m\u00ed no te vas a burlar\u201d (<em>La farsante<\/em>).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Estadio 4: Apelaci\u00f3n a la justicia<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">El esmero de alguno de los amantes en ocultar su falta, no significa que esta no ser\u00e1 descubierta. El descubrimiento de la falta deriva en que el amante <em>traicionado <\/em>se considerar\u00e1 ofendido y como tal tendr\u00e1 derecho a recibir\/ejercer justicia. La justicia est\u00e1 encargada de restablecer el orden, como hab\u00edamos visto.<\/p>\n\n\n\n<p>          \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0          De este modo, el amante traicionado es incentivado socialmente, gracias a todos los conceptos relacionados con el escenario ALIANZA, a sentirse burlado, traicionado, enga\u00f1ado, y a creer que es su deber restablecer el orden o por lo menos buscarlo. Y la justicia puede consistir en la toma de venganza por parte del enga\u00f1ado: \u201cte arrepentir\u00e1s de este mal que me has hecho\u201d; \u201cno descansar\u00e9 hasta verte a mis pies\u201d [&#8230;]; \u201clo vas a pagar muy caro\u201d; \u201cte voy a quitar lo farsante. Voy a hacer que t\u00fa hincada me pidas perd\u00f3n y me implores amor delante de tu amante\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">          \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0          Con todo, el presente estadio, en otro tipo de conceptualizaci\u00f3n de la infidelidad, puede ser omitido, como en <em>Inocente pobre amigo<\/em>.<sup>36<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">*<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">          \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0          Por todo lo anterior, se explica por qu\u00e9 el emisor considera que el destinatario\u00a0es\u00a0(i)\u00a0no-buena,\u00a0(ii)\u00a0no-sincera,\u00a0(iii) traicionera, (iv) burlona y (v) farsante. El destinatario es acusado de traici\u00f3n porque no respet\u00f3 el acuerdo de lealtad\/fidelidad y adem\u00e1s lo quiso ocultar, burl\u00e1ndose as\u00ed de su pareja y convirti\u00e9ndose a s\u00ed mismo en <em>farsante<\/em>. Hasta aqu\u00ed, ha sido necesaria la descripci\u00f3n pormenorizada (aunque sin duda podr\u00eda precisarse mejor) para exponer que all\u00ed, en el escenario alianza \u00a0es donde son comprendidos los nombres con que el emisor caracteriza a su antiguo amante.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">          \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0          Si no se presupusiera que la bondad es la cualidad de ser consecuente con una promesa (pacto), y si no se entendiera que cuando alguien se adhiere a esa promesa lo hace sinceramente, en virtud de que no se est\u00e1 siendo presionado por ning\u00fan tipo de coacci\u00f3n social (elige libremente), no podr\u00eda decirse que alguien irrespetuoso de la alianza es no-buena y no-sincera. Si no se entendiera que una alianza es un pacto que los contrayentes est\u00e1n obligados a respetar al ser leales el uno con el otro, y si la lealtad\/fidelidad mutua no se entendiera en t\u00e9rminos de exclusividad, el adjetivo <em>traicionera <\/em>no podr\u00eda entenderse de este modo. Para traicionar, no s\u00f3lo hay que desertar, sino aliarse con alguien m\u00e1s (infidelidad). Por \u00faltimo, si quien es infiel no lo ocultase a la vista de su pareja, no tendr\u00eda por qu\u00e9 ser nombrado <em>farsante<\/em>.<sup>37<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">           \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0           Lo dicho, aunque enfocado en <em>La farsante, <\/em>es v\u00e1lido para todos los casos de indignaci\u00f3n en las canciones relacionadas con el MCI DERECHO\u00a0 (tabla 1). Se recordar\u00e1 que una de las formas para determinar si en las canciones se estaba recurriendo a una conceptualizaci\u00f3n del amor propulsada por los saberes del derecho hab\u00eda sido buscar los motivos de indignaci\u00f3n. Pues bien, en las canciones de Juan Gabriel, todos los casos de indignaci\u00f3n resultan consecuentes con la conceptualizaci\u00f3n de la mentira como ofensa, tanto por ser en s\u00ed misma un atentado contra el derecho a saber la verdad, como por ser la forma para velar la infidelidad.<\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>El escenario de la voluntad propia: LIBRE ALBEDR\u00cdO<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Con todo, nos falta saber cu\u00e1l es el escenario que posibilita las partes del MCI DERECHO que permiten al emisor empecinarse en conseguir su prop\u00f3sito: el derecho a tomar decisiones y el derecho a que los dem\u00e1s respeten dichas decisiones. Durante la explicaci\u00f3n de tal escenario obviar\u00e9 algunos detalles, tomando en cuenta que ya se ha mencionado la importancia del concepto <em>libertad <\/em>algunas especulaciones sobre el <em>esclavismo <\/em>(m\u00e1s adelante volver\u00e9 sobre otras del <em>fatalismo<\/em>);<sup>38<\/sup> tambi\u00e9n en atenci\u00f3n al lector, seguramente ya familiarizado con par- te de la l\u00f3gica que sigo al ofrecer estas explicaciones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">           \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0           En una sociedad esclavista donde ciertos individuos no toman decisiones o en una sociedad fatalista donde los individuos piensan el desarrollo de los eventos de su vida como indeterminados por sus deseos, la conceptualizaci\u00f3n del amor como una elecci\u00f3n de vida no ser\u00eda posible. Perm\u00edtaseme entonces, por sintetizar y por utilizar un t\u00e9rmino bien conocido, nombrar a este escenario LIBRE ALBEDR\u00cdO, un concepto filos\u00f3fico-religioso con una serie de implicaciones sobre la motivaci\u00f3n individual y la responsabilidad propia. El libre albedr\u00edo se contrapone a un modelo cognitivo m\u00e1s antiguo: el fatalismo, bajo el cual ciertos eventos son entendidos por su relaci\u00f3n con un designio inapelable.<sup>39<\/sup> El fatalismo ha sido un modelo cognitivo reelaborado en aras de la din\u00e1mica de la propia cultura. As\u00ed, si se pretende responsabilizar a los integrantes de una comunidad de sus acciones, se debe relativizar la omnisciencia de una entidad supra humana que condicione el proceder de los individuos. Del mismo modo, si se pretende que los integrantes de una comunidad comprendan su vida como un espacio construido por sus propios actos, se debe desvincular la omnipotencia de una entidad supra humana, en aras de la motivaci\u00f3n individual.<sup>40<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>           \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0           Es plausible que el concepto del libre albedr\u00edo haya surgido como una especie de contrapeso al fatalismo. Con todo, afirmar seriamente algo de esta naturaleza conllevar\u00eda un estudio aparte; y sin que sea mi intenci\u00f3n entrometerme en disquisiciones filos\u00f3ficas-hist\u00f3ricas sobre el tema, lo que me interesa discutir aqu\u00ed es que en las canciones de Juan Gabriel el LIBRE ALBEDR\u00cdO sirve como marco \u2013o escenario\u2013 para apuntalar dos de los elementos del MCI DERECHO: el derecho a tomar decisiones, y el derecho a que los dem\u00e1s respeten dichas decisiones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">            \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0            A continuaci\u00f3n, presentar\u00e9 la ontolog\u00eda que compone el escenario libre\u00a0albedr\u00edo, pero antes, para traer a la memoria ciertos referentes pasados, perm\u00edtaseme retomar aquellas oraciones donde se presuponen los elementos (a) y (b) del MCI DERECHO:<\/p>\n\n\n\n<ul><li>a) t\u00fa eres de quien <em>quiero <\/em>enamorarme<\/li><\/ul>\n\n\n\n<ul><li>b) <em>d\u00e9jame <\/em>vivir de esta manera<\/li><\/ul>\n\n\n\n<ul><li>c) tal vez ma\u00f1ana yo despierte solo, pero por el momento <em>quiero <\/em>estar so\u00f1ando<\/li><\/ul>\n\n\n\n<ul><li>d) <em>no me despiertes <\/em>t\u00fa, \u00bfno ves que as\u00ed yo soy feliz?<\/li><\/ul>\n\n\n\n<ul><li>e) yo <em>quiero <\/em>ver de nuevo luz en toda mi casa<\/li><\/ul>\n\n\n\n<ul><li>f) yo no puedo ni te <em>quiero <\/em>olvidar<\/li><\/ul>\n\n\n\n<ul><li>g) que te vas a ir con \u00e9l. Est\u00e1 bien, yo <em>no me opongo<\/em><\/li><\/ul>\n\n\n\n<p><strong>Ontolog\u00eda de <em>LIBRE ALBEDR\u00cdO<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Conceptos implicados: voluntad, libertad, prop\u00f3sito, respeto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">            \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0            Personajes: A y B; A = emisor, B = destinatario o cualquier otro agente distinto de A.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">            \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0            Estadio 1: La posesi\u00f3n de voluntad \u279d A tiene voluntad, puede tomar decisiones (potencial) y las toma (factual).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">            \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0            Estadio 2: El prop\u00f3sito de las decisiones \u279d La decisi\u00f3n de A tiene como prop\u00f3sito alterar el estado de cosas y afectar el devenir de estas: sea operando un cambio en B u operando un cambio en su propio es- tado (yendo de Y a Z).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">            \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0            Estadio 3: El respeto a las decisiones ajenas \u279d Al interrumpir el devenir e intentar operar un cambio en el estado de cosas, A espera\/ exige que sus decisiones sean respetadas por B (destinatario u otros), y de esa manera las decisiones de B no se opongan <em>completamente <\/em>a las suyas.<\/p>\n\n\n\n<p>            \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0            Esquema: <em>ORIGEN-CAMINO-META.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>            \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0            <em>Relaciones entre los elementos de la ontolog\u00eda:<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">            \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0            <em>CAUSACI\u00d3N<\/em>: A desea afectar su propio estado (Y-Z) y desea afectar a B; A tiene voluntad y es libre de lograr sus prop\u00f3sitos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Estadio 1: La posesi\u00f3n de voluntad<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">A se percata de que es libre de tomar decisiones y ejecutarlas. Puesto que los individuos son seres motivados por elecciones propias y no por designios supremos, A puede decidir sobre aquellos motivos relevantes en su vida; sobre todo, puede decidir afectar el curso de esta. A se reconoce como un ser con voluntad. Guiado por dichos saberes A valora su situaci\u00f3n y resuelve tomar las decisiones que le parezcan m\u00e1s apropiadas. Como se puede observar en cuatro de las expresiones asociadas a los elementos (a) y (b) del <em>MCI DERECHO<\/em>, la presencia del verbo que t\u00edpicamente expresa la voluntad es recurrente (\u201ct\u00fa eres de quien <em>quiero <\/em>enamorarme\u201d; \u201c<em>quiero <\/em>estar so\u00f1ando\u201d; \u201c<em>quiero <\/em>ver de nuevo luz\u201d; \u201cni te <em>quiero <\/em>olvidar\u201d) y el modo indicativo en que est\u00e1 conjugado es clara se\u00f1al de que la decisi\u00f3n ha sido tomada.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Estadio 2: El prop\u00f3sito de las decisiones<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">A toma una decisi\u00f3n y con ello pretende interrumpir el devenir de las cosas, es decir, pretende alterar cierto estado. Arriba mencionaba la plausibilidad de que el libre albedr\u00edo haya surgido como contrapeso del fatalismo. De manera coherente, cuando A toma decisiones busca operar un cambio en el estado de cosas que lo rodean en virtud de que reconoce su propia situaci\u00f3n como dependiente de sus propias acciones. En todos los casos aqu\u00ed estudiados, dicho cambio busca alterar su relaci\u00f3n con el destinatario.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">            \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0            Las decisiones que toma A no pueden de ninguna manera ser gratuitas. De hecho, uno de los conceptos asociados con el escenario <em>libre albedr\u00edo <\/em>es, precisamente, <em>prop\u00f3sito. <\/em>El mismo est\u00e1 directamente vinculado a dicho escenario porque es la instancia conceptual que permite pensar <em>la vida <\/em>en t\u00e9rminos de un suceso modelable por las acciones de los individuos. Si A tiene voluntad y es libre, tiene control de lo que le sucede; luego, si tiene control puede tomar decisiones para modelar su porvenir; si desea modelar su porvenir, entonces tiene prop\u00f3sitos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">            \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0            As\u00ed las cosas, en <em>Querida <\/em>y <em>La diferencia <\/em>podemos observar a un emisor determinado en perseguir su af\u00e1n, a saber: la reciprocidad. Para hacerlo, puede valerse de m\u00faltiples recursos; uno de ellos es conmover al destinatario; otro es negociando un intercambio de bienes con \u00e9l.<sup>41<\/sup> Pero si cualquiera de estos fracasara \u2013como de hecho sucede\u2013, en virtud de los conocimientos que posee sobre el derecho y el libre albedr\u00edo, en virtud de que es libre de obstinarse en su prop\u00f3sito, el emisor puede acudir a dichos saberes, en cuyo nombre puede reclamar el respeto a sus decisiones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">             \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0             As\u00ed pues, en el estadio que indica que los individuos son libres de perseguir sus prop\u00f3sitos, donde los prop\u00f3sitos son la voluntad de operar un cambio en el estado de cosas, es posible que el cambio intentado no altere la situaci\u00f3n de la manera m\u00e1s conveniente para A \u2013como de hecho sucede\u2013, pues de manera latente el libre albedr\u00edo implica que no todo depende de las decisiones y prop\u00f3sitos de uno, puesto que existen otras personas que, con sus propias decisiones, pueden contrariar las propias. De tal modo, el emisor de <em>La diferencia <\/em>reconoce que no conseguir\u00e1 la reciprocidad del destinatario, pues este \u00faltimo \u2013como individuo\u2013 tambi\u00e9n puede tomar su derrotero contraviniendo los deseos de aquel. Al percatarse de ello, A recurre a su propio derecho de que los dem\u00e1s respeten su decisi\u00f3n, el cual se precisa en el siguiente estadio. Veamos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Estadio 3: El respeto a las decisiones<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">\u2018Los individuos tienen derecho a que sus decisiones sean respetadas por los dem\u00e1s\u2019 es el saber del <em>MCI DERECHO <\/em>relacionado con el tercer espacio del escenario <em>libre albedr\u00edo. <\/em>Esta instancia tiene la facultad de permitir conceptualizar la legitimidad del empecinamiento. Dec\u00eda que toda vez que A se piensa libre de tomar decisiones, dicha libertad puede ocasionar tensi\u00f3n entre sus decisiones y las de los dem\u00e1s. Es decir, si A es libre de tomar decisiones, pero \u00e9stas comprometen las decisiones de B, \u00bfcu\u00e1l de las dos decisiones debe triunfar? Ante esa disyuntiva el tercer estadio limita el alcance de las decisiones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">             \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0             Aqu\u00ed, puesto que el emisor ha decidido enamorarse del destinatario, cada vez que el \u00faltimo se oponga a ello, frustrando as\u00ed la decisi\u00f3n del emisor, este puede recurrir a su derecho a que los dem\u00e1s respeten su decisi\u00f3n. Con ello, aunque el emisor no consiga alterar el estado de cosas como lo hubiera deseado, al menos conseguir\u00e1 alterar su propio estado y habr\u00e1 alcanzado, en alg\u00fan grado, su prop\u00f3sito.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">             \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0             En este escenario, en este estadio, es donde oraciones imperativas como \u201cd\u00e9jame vivir de esta manera\u201d, \u201cno hay necesidad que me desprecies\u201d y \u201cno me despiertes t\u00fa, no ves que as\u00ed yo soy feliz\u201d cobran sentido. Aqu\u00ed el emisor comprende que su deseo inicial (reciprocidad) ha sido frustrado, pero que puede pedir al destinatario que respete sus decisiones. Ya que de cualquier manera va a impedir la consecuci\u00f3n de su objetivo, puede \u2013al menos\u2013 respetar su decisi\u00f3n de perseguirlo. Por supuesto, toda vez que el emisor le explique por qu\u00e9 respetar su decisi\u00f3n no afectar\u00e1 las propias: \u201c\u00bfQu\u00e9 da\u00f1o puedo hacerte con quererte? Si no me quieres t\u00fa, yo te comprendo [&#8230;]\u201d. Explicitado lo anterior, el emisor consigue su prop\u00f3sito en alg\u00fan grado. Si bien no logra operar un cambio en el destinatario, cada vez que logre que este lo \u2018deje vivir de esa manera\u2019, es decir, a su lado, so\u00f1ando con conseguir su amor, habr\u00e1 operado un cambio en su propio estado, yendo de Y (alejado del destinatario) a Z (cercano al destinatario). El derecho a exigir que los dem\u00e1s respeten las decisiones propias es una forma de justificar el <em>empecinamiento<\/em>, pero tambi\u00e9n es una forma de equilibrar la tensi\u00f3n entre dos voluntades opuestas.<\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>Conclusiones<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Al inicio compart\u00eda con el lector algunas observaciones. La primera de ellas, que las composiciones de Juan Gabriel tienen en com\u00fan con otras canciones populares algunas formas de tratar la experiencia amorosa. La segunda, que esas formas compartidas y repetidas de relatar el amor son m\u00faltiples y muchas veces contradictorias. Por todo lo que hemos podido observar hasta aqu\u00ed, el amor y su experiencia se entienden a partir del conocimiento que poseemos de otros dominios conceptuales, vinculados, a su vez, con distintas \u00e1reas de la vida. Vimos que el significado de las oraciones no es atribuible a ninguna parte espec\u00edfica, porque explicar el uso de cualquier concepto en ellas implica remontarse a una serie de presuposiciones y de relaciones conceptuales complejas que quedan en el trasfondo; el lenguaje funciona como una gestalt, y por eso es notablemente m\u00e1s f\u00e1cil entender estas canciones que explicar c\u00f3mo se comprenden y vinculan los conceptos involucrados en ellas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">             \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0             Hasta aqu\u00ed hemos visto que el MCI DERECHO construye el significado, el mensaje principal, en estas canciones. Los cuatro componentes encontrados del MCI DERECHO explican satisfactoriamente los casos en los que el emisor se indigna ante una supuesta ofensa y aquellos en los cuales la falta de correspondencia del destinatario no afecta su empecinamiento y obstinaci\u00f3n en amarlo. Paralelamente pudimos percatarnos de c\u00f3mo esa serie de consideraciones no pueden entenderse fuera de un par de escenarios espec\u00edficos que, por un lado, sostienen la existencia de una alianza mon\u00f3gama y, por el otro, otorgan a los individuos la facultad de pensarse libres.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">             \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0             He podido exponer que el significado de estas canciones es metaf\u00f3rico. Y que el amor se entiende con frecuencia por su relaci\u00f3n conceptual con un compendio heterog\u00e9neo de saberes circunscritos bajo el modelo cognitivo del derecho; un modelo que al tiempo que estructura el significado de las canciones expuestas, est\u00e1 estructurado por escenarios asimismo integrados por otros conceptos involucrados, los cuales se asocian de una u otra manera a lo que se entiende por <em>amor <\/em>y <em>experiencia amorosa<\/em>, y conforman la cantidad de conocimientos necesarios para que el emisor de estas canciones pueda cantar sobre el amor de la manera que lo hace: (i) exigi\u00e9ndolo, (ii) empecin\u00e1ndose en su consecuci\u00f3n, planeando una venganza, (iv) padeciendo el justo castigo que merecen los ofensores; es decir, una vasta cantidad de conocimientos, eslabonados que ocasionan que en las canciones haya una riqueza conceptual dif\u00edcil de agotar, aun en estas extensas l\u00edneas que hemos dedicado a su an\u00e1lisis. Todo lo cual reitera los supuestos de la ling\u00fc\u00edstica cognitiva cuando afirma que los hablantes recurrimos no s\u00f3lo a un diccionario, sino a toda una enciclopedia para construir nuestros mensajes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">             \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0             La noci\u00f3n de MCI en la descripci\u00f3n del significado, la preocupaci\u00f3n por definirlo en relaci\u00f3n con escenarios espec\u00edficos y modelos esquem\u00e1ticos ha resultado una herramienta adecuada para establecer cu\u00e1les son los saberes que estructuran una conceptualizaci\u00f3n del amor como esta. Un modelo cognitivo complejo como el derecho es portador de significados que permiten pensar el amor en distintos t\u00e9rminos, y prefigurar una gu\u00eda de acci\u00f3n y expectativas espec\u00edficas para los amantes, una gu\u00eda <em>habitual <\/em>y <em>compartida <\/em>entre emisor y\u00a0audiencias. Pese a todo lo que se ha hecho expl\u00edcito con el an\u00e1lisis, nada de ello responde c\u00f3mo un mensaje as\u00ed de complejo es tan f\u00e1cilmente aceptado. Al inicio expon\u00eda el notable \u00e9xito de Juan Gabriel como int\u00e9rprete y compositor. Hasta aqu\u00ed no parece descabellado conjeturar que haya algo en los \u2018ingredientes\u2019 que componen estas canciones (es decir, su mezcla conceptual compleja y estructurada por <em>MCI naturales\u00a0\u00a0 <\/em>en nuestra cultura) que los hace ser mensajes f\u00e1cilmente aceptados\u00a0y constantemente reproducidos y que no tienen otro tipo de discursos m\u00e1s dif\u00edciles de aceptar y reproducir, como el pol\u00edtico o el econ\u00f3mico. Suponer que esto es as\u00ed podr\u00eda tener implicaciones en el estudio del discurso propagand\u00edstico y su eficacia o fracaso.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"><sup>1<\/sup> Este art\u00edculo presenta una parte de los resultados expuestos en mi trabajo de grado <em>Las canciones de Juan Gabriel y su conceptualizaci\u00f3n del amor bajo tres modelos cognitivos idealizados <\/em>(Carlos, 2011).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"><sup>2<\/sup> <em>Guadalajara en un llano <\/em>(fragmento), compilada en el <em>Cancionero folkl\u00f3rico de M\u00e9xico <\/em>(Frenk Alatorre, 1975a: 196).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"><sup>3<\/sup> No obstante, las observaciones de Monsiv\u00e1is giran en torno a su figura e impacto social, y no sobre sus composiciones, por lo que no fueron usadas en el trabajo del que se desprende este art\u00edculo. Desde una arista no acad\u00e9mica, v\u00e9ase el libro del escritor chihuahuense Alfredo Espinosa (2000): <em>Juan Gabriel: el estruendoso esc\u00e1ndalo de la ambig\u00fcedad<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"><sup>4<\/sup> &nbsp;Laguarda (2005) considera que Juan Gabriel ha contribuido en alg\u00fan grado a la aceptaci\u00f3n de la homosexualidad en M\u00e9xico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"><sup>5<\/sup> En M\u00e9xico el palenque es el lugar donde tradicionalmente se han realizado peleas de gallos, pero tambi\u00e9n conciertos de m\u00fasica, generalmente ranchera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"><sup>6<\/sup> En la presentaci\u00f3n de los Grammy Latinos de 2009, Enrique Iglesias le entreg\u00f3 a Juan Gabriel la presea <em>Persona del a\u00f1o<\/em>. En su discurso dijo que&nbsp;&nbsp;&nbsp; el autor hab\u00eda compuesto m\u00e1s de 1000 canciones. No dudo que esto sea as\u00ed, si lo afirman en la ceremonia Grammy. Sin embargo, constatando esos datos en la Sociedad de Autores y Compositores de M\u00e9xico, hay una discordancia de 40 por ciento. Si se busca bajo el nombre de Alberto Aguilera Valadez \u2013Juan Gabriel\u2013, existen 622 registros de composiciones a su nombre, y 626 si el criterio de b\u00fasqueda es el nombre <em>Juan Gabriel <\/em>(sacm, 2011).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"><sup>7<\/sup> \u201cThere is only one songwriter, producer, performer and singer as prolific as him\u201d, dice una publicidad de la discogr\u00e1fica bmg en la edici\u00f3n de la revista Billboard (1999) dedicada a \u00e9l \u201cThe Latin Legend\u201d. [S\u00f3lo hay un compositor, productor, artista y cantante tan prol\u00edfico como \u00e9l. La leyenda latina].<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"><sup>8 <\/sup>Roc\u00edo D\u00farcal, Isabel Pantoja, Pandora, Daniela Romo, Banda El Recodo, Los Cadetes de Linares, Marc Anthony, Man\u00e1, Lucha Villa, Lola Beltr\u00e1n, Amalia Mendoza, Jos\u00e9 Jos\u00e9, Alejandro Fern\u00e1ndez, Vicente Fern\u00e1ndez, Jenny Rivera, Chayanne, Thal\u00eda, etc. (<em>Billboard<\/em>, 1999).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"><sup>9 <\/sup>\u201c[&#8230;] estableci\u00f3 un r\u00e9cord de \u00e9xito en taquilla, en nueve presentaciones reuni\u00f3 a m\u00e1s de 90,000 personas [&#8230;], n\u00famero descomunal [&#8230;]\u201d (De la Peza, 2001: 150). \u201cGracias a Juan Gabriel y Luis Miguel el bolero emigra&nbsp;&nbsp; e inmigra a los espacios \u2018tradicionales\u2019 y tradicionalmente dirigidos a las viejas generaciones y a las clases populares (Las \u2018criadas\u2019, las \u2018sirvientas\u2019,&nbsp;&nbsp;&nbsp; o las amas de casa), hacia las estaciones juveniles que transmiten rock en espa\u00f1ol y balada rom\u00e1ntica moderna\u201d (<em>ibid<\/em>.: 152).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"><sup>10<\/sup> Las canciones populares son enunciaciones particulares que evocan discursos socioculturales m\u00e1s amplios. El amor, como discurso, es uno de ellos, y ocupa un espacio central en la producci\u00f3n l\u00edrica popular. De acuerdo con Aurelio Gonz\u00e1lez (2004: 409), \u201cel Amor es un tema fundamental no s\u00f3lo en la l\u00edrica tradicional y popular sino que tambi\u00e9n lo es en la poes\u00eda l\u00edrica culta, ambas expresiones literarias tienen muchos elementos en com\u00fan\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"><sup>11<\/sup> El lector notar\u00e1 que no hago una distinci\u00f3n entre <em>amor <\/em>y <em>desamor <\/em>(o amor desdichado). Aunque el <em>corpus <\/em>elegido est\u00e1 primordialmente conformado por canciones de amor no correspondido y \u00fanicamente por una de amor correspondido, la distinci\u00f3n no me parece \u00fatil porque estoy tratando de establecer qu\u00e9 otros dominios de la experiencia contribuyen para que se entienda el amor y la experiencia amorosa de la forma en que se entiende. La diferencia entre amar y desamar radica m\u00e1s que en diferentes conceptualizaciones del amor, en la aceptaci\u00f3n o rechazo de los modelos cognitivos bajo los que se entiende aqu\u00ed la relaci\u00f3n amorosa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"><sup>12<\/sup> T\u00f3mese en cuenta que de la multiplicidad de modos con que tradicionalmente se trata el amor (Singer, 1966, 1984 y 1987), \u00e9stos no admiten, por ejemplo, las relaciones pol\u00edgamas, ni otros tipos \u2018posibles\u2019 de amor (como las relaciones incestuosas), ni ninguna conceptualizaci\u00f3n del amor que permita canciones del tipo \u2018te amo tanto que quisiera verte con otras parejas\u2019, o \u2018tu l\u00e1stima me hace querer superarme\u2019, ni \u2018te doy todo a cambio de nada y si ma\u00f1ana te vas con otro estar\u00e9 feliz por haberte dado todo\u2019, etc\u00e9tera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"><sup>13<\/sup> Al respecto v\u00e9ase el trabajo de Talos (2004), donde se analizan algunas recurrencias en la l\u00edrica popular de distintos pa\u00edses de lenguas romances. Por ejemplo, el motivo de la joven casadera que inspira los versos del poeta popular.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>14<\/sup> Tambi\u00e9n llamado <em>discurso amoroso <\/em>(Barthes, 1977).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"><sup>15<\/sup> El comportamiento ling\u00fc\u00edstico \u2013entendido como la capacidad de producci\u00f3n e interpretaci\u00f3n de informaci\u00f3n\u2013, goza de un estatuto especial en los estudios de cognici\u00f3n, debido a que expl\u00edcitamente codifica y trasmite informaci\u00f3n conceptual.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"><sup>16<\/sup> De esto se desprende que probablemente \u2013en el futuro\u2013 se pueda explicar a qu\u00e9 se debe la falta de caducidad de un c\u00f3digo tan bastamente reproducido y aceptado. En \u00faltima instancia, estudios ling\u00fc\u00edstico-cognitivos sobre el tema podr\u00edan contribuir a determinar si cognitivamente hay algo en el tratamiento de lo amoroso que pueda explicar su perdurabilidad, vigencia y propagaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"><sup>17<\/sup> Para determinar cu\u00e1les eran las m\u00e1s prestigiosas, me di a la tarea de revisar catorce discos compilatorios de Juan Gabriel, aparecidos desde 2000 hasta 2011. Luego me dispuse a revisar cu\u00e1les canciones se repet\u00edan en ellos: las m\u00e1s exitosas. Tras una serie de c\u00e1lculos que tomaron en cuenta el n\u00famero de apariciones de cada canci\u00f3n en los discos elegidos y su afinidad con el tema del amor, el <em>corpus <\/em>qued\u00f3 conformado por <em>Querida, Hasta que te conoc\u00ed, La diferencia, No me vuelvo a enamorar, La farsante, Te lo pido&nbsp; por favor, Inocente pobre amigo, Te sigo amando <\/em>y <em>No vale la pena<\/em>. El <em>mci <\/em>derecho \u00fanicamente aparece en <em>La farsante<\/em>, <em>Inocente pobre amigo<\/em>, <em>Te sigo amando<\/em>, <em>La diferencia <\/em>y <em>Querida.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"><sup>18<\/sup> Por otra parte, digo que se trata de una conceptualizaci\u00f3n del amor, y no <em>conceptualizaciones, <\/em>porque el amor \u2013es decir, el amor de pareja\u2013, en s\u00ed mismo es un modelo cognitivo idealizado. Como modelo cognitivo est\u00e1 integrado por un amplio compendio de saberes, porque es un <em>modelo agrupado<\/em>, definido por otros modelos (como negocio, derecho y compasi\u00f3n) m\u00e1s apegados a la experiencia concreta. Entonces digo <em>conceptualizaci\u00f3n <\/em>y no <em>conceptualizaciones <\/em>porque el amor, aunque referido de m\u00faltiples maneras seg\u00fan el modelo cognitivo que lo defina en una situaci\u00f3n determinada, es siempre una misma cosa (por supuesto, siempre y cuando se est\u00e9 tratando del amor de pareja, y no el amor maternal, filial, etc.).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"><sup>19<\/sup> En los a\u00f1os previos al asentamiento de estas ideas en la actual ling\u00fc\u00edstica cognitiva, <em>Metaphors We Live By <\/em>(1980) de George Lakoff y Mark Johnson abri\u00f3 la pauta para considerar ciertos fen\u00f3menos del significado como procedimientos cognitivos de proyecciones sem\u00e1nticas entre distintos dominios, muchos de ellos basados en la experiencia de nuestros cuerpos en el mundo. La teor\u00eda de la met\u00e1fora conceptual refut\u00f3 la visi\u00f3n aristot\u00e9lica que desde la Antig\u00fcedad prevalec\u00eda. Su trabajo, plet\u00f3rico de ejemplos, expuso c\u00f3mo las met\u00e1foras \u2013aquellas que embellecen la literatura y aquellas que usamos en la comunicaci\u00f3n ordinaria\u2013 tienen una funci\u00f3n prominentemente cognitiva y, por lo tanto, presencia en el sistema conceptual que nos permite pensar y actuar diariamente. De tal modo que las met\u00e1foras son primeramente cuesti\u00f3n de pensamiento y lenguaje ordinario y, secundariamente, de est\u00e9tica y lenguaje extraordinario o literario.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>20<\/sup> Las cursivas son m\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"><sup>21<\/sup> El t\u00e9rmino <em>marco <\/em>es el resultado de una serie de conceptos previos en los trabajos de comprensi\u00f3n del lenguaje natural, como <em>esquemas<\/em>, <em>guiones<\/em>, etc. En palabras de Lakoff (1987: 69): \u201cFillmore\u2019s frame semantics is similar in many ways to schema theory (Rumelhart, 1975), scripts (Schank and Abel- son, 1977), and frames with defaults (Minsky, 1975)\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"><sup>22<\/sup> La lectura de un ensayo filos\u00f3fico me dio pistas sobre la existencia de este modelo cognitivo no s\u00f3lo en las canciones en cuesti\u00f3n, sino en otros \u00e1mbitos de la vida cotidiana. V\u00e9ase Melden (1977).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"><sup>23<\/sup>\u00a0En espa\u00f1ol el modo imperativo sigue su propio modelo de conjugaci\u00f3n, pero si las \u00f3rdenes se construyen usando la negaci\u00f3n, rige el modo subjuntivo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"><sup>24<\/sup> En el transcurso de la investigaci\u00f3n se detect\u00f3 la presencia de un modelo cognitivo importante relacionado con una fuerza externa que suprime la voluntad de los individuos. Se trata de los saberes sobre el fatalismo que han acompa\u00f1ado a Occidente, al menos, desde los griegos. Recu\u00e9rdese la obra de S\u00f3focles <em>Edipo rey.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"><sup>25<\/sup> Por supuesto, no sugiero que esto sea as\u00ed en la vida real ni que sea una ley extensiva a otros casos de la canci\u00f3n popular. Pi\u00e9nsese, por ejemplo, en las canciones en las que se impone la voluntad del emisor y se ignora el derecho del destinatario\/amado a no corresponder ese amor; en las que el amado se ve como un objeto. Podr\u00eda decirse, en este sentido, que las canciones que aqu\u00ed analizo son \u2018respetuosas\u2019 con el derecho a decidir de ambos amantes.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>26<\/sup> Conviene hablar de postergaci\u00f3n en vez de renuncia, porque el emisor advierte que retomar\u00e1 su derecho de obtener justicia si el destinatario decide volver a ser su pareja.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"><sup>27<\/sup>\u00a0En esta locuci\u00f3n adverbial es notoria la relaci\u00f3n entre la experiencia f\u00edsica y el lenguaje. Lo que se hace a espaldas de uno, no es visto, y por lo tanto, no es sabido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"><sup>28<\/sup> Con todo, si hipot\u00e9ticamente ese derecho no fuera contravenido, y un amante le dijera a su pareja que desea estar con alguien m\u00e1s, ocasionando as\u00ed su enojo, estar\u00edamos ante el mci propiedad, que en ninguno de los casos revisados, aparece. Para una discusi\u00f3n sobre la intersecci\u00f3n de la propiedad privada en la conceptualizaci\u00f3n del amor, desde una perspectiva sociol\u00f3gica, v\u00e9ase Collins (1982).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"><sup>29<\/sup> Parece que en casos como el de la cita anterior existe una correlaci\u00f3n entre el elemento (d) del MCI DERECHOy una posible met\u00e1fora conceptual del tipo <em>EL AMOR ES UN CASTIGO. <\/em>No obstante, por tratarse de una aseveraci\u00f3n no concluyente, lo m\u00e1s prudente ha sido colocarla fuera del cuerpo de resultados. <em><em>EL AMOR ES UN CASTIGO<\/em>, <\/em>es una posible met\u00e1fora que ayuda a comprender el enamoramiento como un purgatorio para las faltas cometidas. Lo anterior es consecuente con las siguientes expresiones: \u201cHoy de puro capricho yo har\u00e9 que <em>me quieras<\/em>\u201d (venganza) en <em>La farsante; <\/em>y \u201c[&#8230;] \u00a1qu\u00e9 soledad estoy sin ti!, lo estoy pagando. Que seas muy feliz [.\u00a0 ] mientras que yo <em>te sigo amando<\/em>\u201d (indemnizaci\u00f3n) en <em>Te sigo amando.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><sup>30<\/sup> Este tipo de modelo se define por estar construido por una combinaci\u00f3n de modelos cognitivos que en conjunto resultan psicol\u00f3gicamente m\u00e1s sencillos de interpretar que cada uno por su parte. <em>Cf<\/em>. Lakoff (1987).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"><sup>31<\/sup> Al respecto, llamo la atenci\u00f3n sobre otras canciones de Juan Gabriel en las que cada que aparece el sustantivo <em>soledad <\/em>hay connotaciones desfavorables. Pi\u00e9nsese que el sustantivo <em>soledad <\/em>est\u00e1 metaf\u00f3ricamente conceptualizado en t\u00e9rminos de una enfermedad. Otros hallazgos que no caben aqu\u00ed se\u00f1alan un mapeo metaf\u00f3rico de los dominios SOLEDAD y RECIPIENTE hacia soledad. El resultado las met\u00e1foras conceptuales LA SOLEDAD ES ENFERMEDAD y LA SOLEDAD ES UN RECIPIENTE.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>32<\/sup> T\u00f3mese en cuenta que se est\u00e1 describiendo el concepto en t\u00e9rminos de una sociedad mon\u00f3gama.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"><sup>33<\/sup> No hay que subestimar la influencia de tradiciones religiosas \u2013y econ\u00f3micas\u2013 en la configuraci\u00f3n de modelos cognitivos y, por lo tanto, su presencia en los escenarios que los contextualizan. Recu\u00e9rdese que la idealizaci\u00f3n del humano como ser d\u00e9bil ante las persistentes <em>tentaciones de la carne <\/em>ha estado presente por varios siglos en la historia de las sociedades occidentales, y que bien la alianza pudiera no ser contra la desfavorable soledad, sino contra la desfavorable promiscuidad. A colaci\u00f3n, t\u00f3mese en cuenta que tambi\u00e9n hay quienes sostienen que la monogamia se instituy\u00f3 como pr\u00e1ctica para propiciar el progreso econ\u00f3mico y el control sobre la herencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"><sup>34<\/sup> Las cursivas buscan enfatizar que el concepto es discutible si se considera que las decisiones propias est\u00e1n motivadas, de muchas maneras, por condicionantes sociales. Pese a todo, dec\u00eda que uno de los conceptos fuertemente asociados al escenario alianza es el de libertad de elecci\u00f3n, y tambi\u00e9n se busca enfatizarlo. En contraste a esta conceptualizaci\u00f3n, se puede arg\u00fcir que en otro siglo, o en otras culturas, bajo otras conceptualizaciones, la libertad no fue priorizada en el matrimonio entre dos individuos; un claro ejemplo son los matrimonios arreglados a expensas de la voluntad de los contrayentes. Pero al menos en lo que concierne a las conceptualizaciones que aparecen aqu\u00ed, la libertad de elecci\u00f3n es un concepto fuertemente arraigado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"><sup>35<\/sup> Aun as\u00ed, B puede intentar disuadir a A del abandono, recurriendo a otro tipo de modelos cognitivos que tambi\u00e9n interaccionan con el dominio amor. Pero estos no tiene cabida en los t\u00e9rminos de la alianza aqu\u00ed configurada. La persuasi\u00f3n, siguiendo las canciones de Juan Gabriel, no es facilitada por los presupuestos de la alianza, ni del derecho, sino por los de la compasi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"><sup>36<\/sup> A pesar de todo lo argumentado, no he intentado recrear un escenario que sea extensible a casos reales o a otros discursos. \u00danicamente sirve como escenario para los casos del MCI DERECHO en el <em>corpus.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><sup>37<\/sup> Ni ser\u00eda propiamente <em>infiel<\/em>. Pi\u00e9nsese en los amantes que acuerdan ser pol\u00edgamos <em>o poliamorosos.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><sup>38<\/sup> Ver nota 8 en la p\u00e1gina 63 de este libro.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>39<\/sup> Por supuesto, no tengo un argumento fuerte para afirmarlo; es una suposici\u00f3n basada en la literatura m\u00e1s antigua que conoce Occidente; nuevamente recu\u00e9rdese la obra de S\u00f3focles, <em>Edipo Rey.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"><sup>40<\/sup> Aun as\u00ed, el modelo cognitivo del fatalismo sigue vigente, aunque aplicado con cierta \u2018flexibilidad\u2019 o mezclado con otros modelos, como es el caso de estas canciones. La flexibilidad de la que hablo es suscitada por el contrapeso del libre albedr\u00edo. Una met\u00e1fora como EL AMOR ES UNA FUERZA INCONTROLABLE depende de su relaci\u00f3n con el MCI FATALISMO.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"><sup>41<\/sup> Saberes de esta naturaleza estructuran los <em>MCI COMPASI\u00d3N <\/em>y <em>MCI NEGOCIO,<\/em> estudiados en el trabajo en extenso.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Aguilar, Luis Miguel (1981). De Rigo Tovar a Juan Gabriel. <em>Nexos en l\u00ednea<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Disponible en: <a href=\"http:\/\/www.nexos.com.mx\/?P=leerarticulo&amp;Article=266371\">www.nexos.com.mx\/?P=leerarticulo&amp;Article=266371.<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Barthes, Ronald (1977). <em>Fragmentos de un discurso amoroso. <\/em>M\u00e9xico: Siglo <em>xxi<\/em><em>.<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Billboard (1999). The International Newsweekly of Music. Video and Home Entertainment. <em>Billboard, <\/em>october 2, pp. 54-80.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Carlos Muro, Ana Paulina (2011). <em>Las canciones de Juan Gabriel y su conceptualizaci\u00f3n del amor bajo tres modelos cognitivos idealizados<\/em>. Tesis para optar por el grado de Licenciado en Letras Hisp\u00e1nicas. Guadalajara: Universidad de Guadalajara.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Cuenca, Mar\u00eda Josep y Joseph Hilferty (1999). <em>Introducci\u00f3n a la ling\u00fc\u00edstica cognitiva<\/em>. Barcelona: Ariel.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Collins, Randal (1982). Amor y propiedad. <em>Perspectiva sociol\u00f3gica: una introducci\u00f3n a la sociolog\u00eda no obvia<\/em>. Buenos Aires: Universidad Nacional de Quilmes, pp. 147-186.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">De la Peza Casares, Carmen Mar\u00eda (2001). <em>El <\/em><em>bolero y la educaci\u00f3n sentimental en M\u00e9xico<\/em>. M\u00e9xico: <em>uam<\/em>-Porr\u00faa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Espinosa, Alfredo (2000). <em>Juan Gabriel: el estruendoso esc\u00e1ndalo de la ambig\u00fcedad<\/em>. Chihuahua: Contracorriente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Fauconnier, Gilles (1985). <em>Mental Spaces<\/em>. Cambridge, Masachussetts: mit Press. Fauconnier, Gilles y Mark Turner (1994). <em>Conceptual Projection and Middle Spaces<\/em>. California: ucsd Department of Cognitive Science, Technical Re- port 9401. Disponible en: \u00a0<a href=\"http:\/\/www.cogsci.ucsd.edu\/research\/documents\/techni-\">www.cogsci.ucsd.edu\/research\/documents\/techni-<\/a>cal\/9401.pdf.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Fillmore, Charles (1982). Frame semantics. Dirk Geeraerts, ed. <em>Cognitive linguistics: basic readings<\/em>. Berl\u00edn: Mouton de Gruyter, pp. 373-400.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Frenk Alatorre, Margit, dir. (1975). <em>Cancionero folkl\u00f3rico de M\u00e9xico<\/em>. Tomo I. M\u00e9xico: El Colegio de M\u00e9xico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Geirola, Gustavo (1993). Juan Gabriel: cultura popular y sexo de los \u00e1ngeles. <em>Latin American Music Review\/Revista de M\u00fasica Latinoamericana<\/em>, 14 (2), pp. 232-267.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Gonz\u00e1lez, Aurelio (2004). Los t\u00e9rminos del amor en las coplas mexicanas. Pedro Manuel Pi\u00f1ero Ram\u00edrez, coord. <em>De la canci\u00f3n de amor medieval a las soleares: profesor Manuel Alvar in \u00abmemorian\u00bb. <\/em>Actas del Congreso Internacional Lyra minima oral III, 26-28 de noviembre de 2001. Sevilla: Universidad de Sevilla, pp. 409-418.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Gonz\u00e1lez, Aurelio (2007). <em>La copla en M\u00e9xico<\/em>. M\u00e9xico: El Colegio de M\u00e9xico. Guillermoprieto, Alma (2002). Mexico city 1992. Gilbert M. Joseph y Timothy<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">J. Henderson, eds. <em>The Mexico reader. History, <\/em><em>culture, politics<\/em>. eua: Duke University Press, pp. 41-53.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Laguarda, Rodrigo (2005). Vamos al Noa Noa. <em>Actas del IV Congreso Latinoamericano de la Asociaci\u00f3n Internacional para el Estudio de la M\u00fasica Popular<\/em>. Disponible en: <a href=\"http:\/\/www.hist.puc.cl\/iaspm\/mexico\/articulos\/Laguarda.pdf\">www.hist.puc.cl\/iaspm\/mexico\/articulos\/Laguarda.pdf.<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Lakoff, George y Mark Johnson (1980). <em>Met\u00e1foras de la vida cotidiana<\/em>. Madrid: C\u00e1tedra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Lakoff, George (1987). <em>Women, fire, and dangerous things. What categories reveal about the mind. <\/em>Chicago: University of Chicago Press.<\/p>\n\n\n\n<p>Melden, A. I. (1977). <em>Los <\/em><em>derechos <\/em><em>y <\/em><em>las personas<\/em>. M\u00e9xico: Fondo de Cultura Econ\u00f3mica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Monsiv\u00e1is, Carlos (1988). <em>Escenas de pudor y <\/em><em>liviandad. <\/em>M\u00e9xico: Grijalbo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">RAE-ASALE Real Academia Espa\u00f1ola y Asociaci\u00f3n de Academias de la Lengua Espa\u00f1ola (2013). <em>Diccionario de la Lengua Espa\u00f1ola<\/em>. 23a. ed. Versi\u00f3n en l\u00ednea <a href=\"http:\/\/www.dle.rae.es\/\">www.dle.rae.es.<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">SACM Sociedad de Autores y Compositores de M\u00e9xico (2011). <em>Repertorio. <\/em>Disponible en: <a href=\"http:\/\/www.sacm.org.mx\/archivos\/repertorio.asp\">www.sacm.org.mx\/archivos\/repertorio.asp.<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Singer, Irving (1966). <em>La naturaleza <\/em><em>del <\/em><em>amor. De Plat\u00f3n a Lutero<\/em>. M\u00e9xico: Siglo xxi [1992, en espa\u00f1ol].<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">(1984). <em>La naturaleza del amor. Cortesano y rom\u00e1ntico. <\/em>M\u00e9xico: Siglo xxi [1992, en espa\u00f1ol].<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">(1987). <em>La naturaleza <\/em><em>del <\/em><em>amor. El mundo moderno. <\/em>M\u00e9xico: Siglo xxi [1992, en espa\u00f1ol].<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Talos, Ion (2004). Algunas observaciones sobre la l\u00edrica popular en Italia, Rumania, Francia y Espa\u00f1a. Pedro M. Pi\u00f1ero Ram\u00edrez, ed. <em>De la canci\u00f3n de amor medieval a las soleares. <\/em>Sevilla: Fundaci\u00f3n Machado-Universidad de Sevilla, pp. 539-555.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Van Dijk, Teun A. (2003). <em>Ideolog\u00eda y Discurso<\/em>. Barcelona: Ariel.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery columns-3 is-cropped\"><ul data-carousel-extra='{\"blog_id\":1,\"permalink\":\"https:\\\/\\\/correomayor.com.mx\\\/?p=19100\"}' class=\"blocks-gallery-grid\"><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img data-attachment-id=\"19160\" data-permalink=\"https:\/\/correomayor.com.mx\/?attachment_id=19160\" data-orig-file=\"https:\/\/i2.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/jg01-scaled.jpg?fit=2560%2C1707&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"2560,1707\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;5.6&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;Canon EOS REBEL 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