{"id":2753,"date":"2019-03-19T11:16:51","date_gmt":"2019-03-19T17:16:51","guid":{"rendered":"http:\/\/correomayor.com.mx\/?p=2753"},"modified":"2019-03-19T11:16:51","modified_gmt":"2019-03-19T17:16:51","slug":"el-hechizo-del-canal-de-la-viga","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correomayor.com.mx\/?p=2753","title":{"rendered":"El hechizo del Canal de la Viga"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\">Ludmilla Valadez Valderr\u00e1bano<\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><strong>Rafael Heliodoro Valle<\/strong><\/h3>\n<h2 style=\"text-align: center;\">III de III<\/h2>\n<p>[Apuntes que realiz\u00f3 Rafael Heliodoro Valle sobre la ciudad de M\u00e9xico. A\u00f1o de 1939.]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Viernes de Dolores en la Viga<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En estos d\u00edas devotos de la primavera cuaresmal, el paseo de la Viga dice su serm\u00f3n desde el p\u00falpito enflorado de la leyenda. All\u00ed renunci\u00f3 Moctezuma un a\u00f1o antes de la llegada de Cort\u00e9s la flor innata de su nobleza, para celebrar las fiestas del fuego sagrado, all\u00ed pase\u00f3, lati\u00e9ndole el coraz\u00f3n de alegr\u00eda desenfrenada el rey Cuitl\u00e1huac, poco despu\u00e9s de la noche triste, festejando una regata de canoas empavesadas la haza\u00f1a de los caballeros-tigres, y desde do\u00f1a Marina la morena hasta do\u00f1a Catalina la Mal-querida, hasta la Emperatriz Carlota pasearon por ese pasaje de ensue\u00f1o y de jolgorio su j\u00fabilo en esplendidez. Paseo de la Viga, para el virrey G\u00e1lvez y los bailadores coronados de apios y rosas, al son del arpa y el bandol\u00f3n \u2026 Santa Anita de las meriendas de pato y de tamales en casa de la \u201cT\u00eda Martina\u201d cuando su Alteza Seren\u00edsima echaba monedas de oro a la chusma. Ixtacalco del Viernes de Dolores y los trajes estrepitosos, mientras el jarabe y el palomo hac\u00edan la felicidad \u2026 El ni\u00f1o sub\u00eda y bajaba, tal como en el libro de Mantilla, se beb\u00eda agua de lim\u00f3n, se cantaba el \u201cartillero\u201d \u2013que ya no sabemos c\u00f3mo es-, y desde el mi\u00e9rcoles de Ceniza hasta el jueves de la Ascensi\u00f3n, se iba en carruaje, o a pie, o en caballo brioso, a ver aplaudir el fandango, entre la bullanguer\u00eda de fruteros y canoeros, y ya la tarde se iba marchitando al par de las amapolas \u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Los viajeros han escrito libros sobre M\u00e9xico y consagran p\u00e1ginas de una indudable hermosura al cat\u00f3lico y profano festival. Charles J. Latrobe, por ejemplo, en <em>The Rambler in Mexico<\/em> publicado en 1834, dec\u00eda:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">La superficie de los canales de Chalco a Ixtacalco, que entran a la ciudad desde el Paseo de las Vigas, estaba diariamente poblado de canoas, cargadas con las flores m\u00e1s bellas que producen las chinampas o jardines flotantes indios, a la margen de los lagos. El gran mercado central se llenaba de palmas, y todos los altares y templos de la ciudad, estaban perfumados con la dulce fragancia de los ramilletes que los adornaban. Los puestos de fruta, bajo los portales, y en las plazas, y las innumerables \u201cpulquer\u00edas\u201d hall\u00e1banse decoradas de id\u00e9ntico modo. El amor que a las flores tienen los indios era en este d\u00eda tan grande como el que por ellas sintieron antes de la conquista.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El autor de <em>Promenado de Amerique<\/em>, a mediados del siglo pasado, describ\u00eda la fiesta con estos colores:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">He presenciado uno de los espect\u00e1culos de la antigua vida azteca. Despu\u00e9s de haber recorrido una gran calzada, aunque desierta, llegu\u00e9 al final del paseo \u201cLas Vigas\u201d. All\u00ed vi de improviso y sobre el canal que une a dicho pueblo con el lago de Chalco, barcas llenas de indios que en su mayor\u00eda luc\u00edan flores rojas entre el negror de sus caballos, sobre todo el clavel mexicano que antes empleaban para adornar los sepulcros. En las canoas se bailaba y tocaba el arpa. Y as\u00ed es todos los domingos. \u00c9se es quiz\u00e1s un recuerdo de la antigua festividad nacional cuyo origen se ha olvidado. El canal en que se halla este paseo tradicional, bordea una calzada de \u00e1rboles en donde, a las mismas horas, se re\u00fane la gente aristocr\u00e1tica. La muchedumbre civilizada tiene tambi\u00e9n su fisonom\u00eda algo salvaje al lado de las calesas elegantes o de los coches que manejan los burgueses de M\u00e9xico, galopan jinetes con apariencia y traje de bandidos, pero hay su contraste entre el Longohamps\u00a0 mexicano y el canal cubierto de barcos en que va la vieja gente del pa\u00eds con sus trajes, sus danzas al son del arpa\u00a0 y las canciones. Se dice que en estos cantos deploran todav\u00eda la ca\u00edda del imperio de Moctezuma. Las mujeres llevan ropas menos subidas sobre el manto azul que las envuelve, de modo que al menor movimiento se les nota gran parte del cuerpo bruno.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y si as\u00ed se expresaba Ampere en 1852, v\u00e9ase ahora c\u00f3mo en 1905, el ruso Constantino Belmont, que ha llamado la atenci\u00f3n por su libro <em>Visione Solaires<\/em>, en que habla de M\u00e9xico, vierte sus palpitantes emociones:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Repito que los alrededores de la ciudad son el verdadero M\u00e9xico. He ido a la Viga e Ixtacalco, he bogado en canoa sobre los canales, entre los indios que celebran el carnaval, era tan extra\u00f1o ver muchachas aztecas coronadas de amapolas, charlando con hombres morenos que hac\u00edan andar la barca plana con ayuda de un largo remo y cuya mirada estaba llena de una \u00edntima, de una secular melancol\u00eda. A lo lejos se ve\u00edan las cimas nevadas del Ixtac\u00edhuatl\u00a0 y el Popocat\u00e9petl. M\u00e1s tarde entr\u00e9 en un canal estrecho, a las \u201cchinampas\u201d\u00a0 que son parcelas de tierra sembradas de amapolas y encuadradas por altos sauces mexicanos que se parecen mucho a nuestro \u00e1lamo piramidal. Se encuentran aqu\u00ed, delante de las tiendas, ciertas caras con ojos negros que est\u00e1n llenos de una demencia hipn\u00f3tica. Estas miradas se vuelven hacia el pasado, hacia la leyenda. El crep\u00fasculo descend\u00eda r\u00e1pidamente. Una melancol\u00eda a\u00e9rea se apoderaba del alma, tan bella como las luces a\u00e9reas de la puesta de sol.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En otro tiempo la fiesta de las flores se celebraba en el Puente de la Le\u00f1a, hoy calle de la Corregidora. Hasta all\u00ed entraban las canoas, a lo largo de la famosa Acequia. Y el 25 de marzo de 1874 se dispuso que el tradicional festejo fuera desde ese a\u00f1o en la Viga. Tiempos aquellos \u2013dice la abuela suspirando-, cuando no era pretensi\u00f3n decirlo, pero del Viernes de Dolores al Domingo de Pascua s\u00f3lo en flores se gastaban como quince mil pesos. A\u00fan se oye la voz que llama a los transe\u00fantes botaratos: \u201cPastelitos calientes\u201d. Y bailando, comiendo, remando, se pasaba as\u00ed lo triste que pudieran tener los d\u00edas grandes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>La fiesta del Corpus<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De las fiestas tradicionales mexicanas, pocas han sido tan espl\u00e9ndidas como la de Corpus. Hab\u00eda procesi\u00f3n en las calles de Tacuba y la Avenida Madero; se llevaban a la escenas comedias que eran la comidilla del buen gusto popular, y se pon\u00edan danzas en las que tomaban parte gigantes vestidos de raso de China, con flores y cifras de oro y plata, a m\u00e1s m\u00fasicas y p\u00f3lvora, adornos en los balcones, capas pluviales que todav\u00eda, como en la fiesta de la Catedral de Puebla, sacan a relucir el brillo maravilloso del siglo XVI.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y los cronistas cuentan que en la procesi\u00f3n sobresal\u00edan por lo pintoresco de sus grupos las clases obreras, como que en el s\u00e9quito de se\u00f1ores empingorotados, de mun\u00edcipes devotos, de virrey y oidores, de monjas y de caballeros, iban los sastres, los plateros, los carpinteros, los hortelanos, los caldereros y los barberos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Remont\u00e1ndose a los or\u00edgenes de la festividad, se encuentran en las Actas del Cabildo Municipal de esta ciudad muchos datos que se presentan para cincelar recuerdos. Fue en 1526 la primera procesi\u00f3n y tres a\u00f1os despu\u00e9s ya hab\u00eda disputas de los gremios por el sitio m\u00e1s pr\u00f3ximo al Santo Sacramento que se llevaba a la sombra de un palio. Los hombres deber\u00edan portar velas encendidas, so pena de castigo, y aquellos que se quedaran en las ventanas para curiosear a su antojo, eran consignados a los alguaciles para que apechugaran por tama\u00f1a descortes\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Se bailaba el baile de la tarasca, y el de los gigantes, se pon\u00edan en escena algunas comedias. Y en 1599 a los gitanos que tomaban parte en las farsas les eran pagados cuarenta pesos, a los negros que llevaban los gigantes, veintinueve y a los villanos treinta. Y al autor de las comedias nuevas, que se estrenaron en la fiesta, en la octava y para el\u00a0 D\u00eda de San Hip\u00f3lito \u2013patr\u00f3n de la ciudad-, fue una vez el bachiller Arias de Villalobos, quien en 1529 exigi\u00f3 la suma de mil pesos machacantes, que por m\u00e1s rebaja que se le pidi\u00f3 fue imposible lograrlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 A la fiesta de la octava de 1653 se dign\u00f3 acudir la Virgen de los Remedios. En 1729 se compr\u00f3 estufa, carroza de gala para llevar al Sant\u00edsimo, en la suma de dos mil quinientos pesos; y en 1730 dos faroles de plata blanca en mil quinientos pesos.\u00a0 Y el se\u00f1or Guijo se hace lenguas hablando de la multa de 12.000 ducados que se impuso al virrey Mancera por haber obligado a la procesi\u00f3n a que pasara frente al Real Palacio. Por esos d\u00edas sor Juana hab\u00eda protestado por el poco respeto de representar comedias frente al Sant\u00edsimo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Andando el tiempo el virrey Revillagigedo dispuso que en el caso de los carruajes que pasaran por las calles donde iba la procesi\u00f3n, se castigar\u00eda con multa de diez pesos al due\u00f1o y con cincuenta al cochero. La Audiencia y el Ayuntamiento peleaban por llevar las varas del palio y a la postre el segundo gan\u00f3 el litigio, y se mandaron ponerle doce varas para que todos los regidores tuvieran ese privilegio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Se perdi\u00f3 aquella encantadora costumbre colonial de usar quitasoles de cart\u00f3n que libraban de la inclemencia del sol, pero quedan en la plaza y en el atrio de la catedral los vendedores de mulitas cargadas de corolas. Las cr\u00f3nicas no dejan de noticiar que en tiempos de su Alteza Seren\u00edsima, aquel gran jugador de gallos y bribonazo n\u00famero uno, enviaba a la procesi\u00f3n de ocho a doce mil hombres de gala.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Un templo hermoso queda como trofeo de la magna devoci\u00f3n eucar\u00edstica; el de Corpus Christi, frente a la Alameda Central, que hasta el 13 de febrero de 1868 fue la casa de las Religiosas Descalzas de San Francisco, bajo la primera regla de Santa Clara, y que fund\u00f3 el Marqu\u00e9s de Ayamonte y Alenquer. Y a\u00fan se evoca el nombre del arquitecto don Pedro Arrieta, quien por cuarenta mil pesos hizo la f\u00e1brica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En el convento vivieron monjas tan distinguidas, indias cacicas, como lo fue una nieta de Moctezuma. M\u00e1s tarde fue preciso reconstruir el templo y la casa con cien mil pesos, y ponerle un jard\u00edn que fue bien cultivado, y como el tr\u00e1fico de coches y carros era abrumador se hizo necesario cambiar las ca\u00f1er\u00edas de barro, que se romp\u00edan con frecuencia, y tomar el agua de la alcantarilla de la fuente pr\u00f3xima \u2013aquella fuente que un d\u00eda estuvo por ver si escapaba para seguir siendo adorno de la ciudad-, hasta que en tiempos del presidente Lerdo se present\u00f3 lo que Marroqu\u00ed llama \u201cel v\u00e9rtigo de la novedad contra las fuentes\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Las monjas llegaron a ser 175 y vivieron all\u00ed 137 a\u00f1os, hasta que en una noche tremenda, al toque de maitines, se presentaron los agentes del gobierno a exclaustrarlas, oblig\u00e1ndolas a trasladarse al convento de Capuchinas de la Villa de Guadalupe. Poco tiempo despu\u00e9s el presidente Ju\u00e1rez instal\u00f3 en Corpus Christi una escuela de sordo-mudos, que dirigi\u00f3 el ingeniero don Ram\u00f3n I. Alcaraz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Pero la Leyenda toma tambi\u00e9n su rica parte. A\u00fan se ve en la cornisa de la casa que fue la n\u00famero 4 de la calle de Chavarr\u00eda (hoy la 6\u00aa de Donceles), una mano de piedra sosteniendo en lo alto una custodia. Relata el cronista que la noche del 11 de diciembre de 1676, celebr\u00e1ndose en la iglesia de San Agust\u00edn la aparici\u00f3n de la Virgen de Guadalupe, el templo se envolvi\u00f3 en llamas. Entre el gent\u00edo se hallaba el arzobispo fray Payo Enr\u00edquez de Rivera. Y de pronto un hombre de 50 a\u00f1os, jug\u00e1ndose la vida, el se\u00f1or capit\u00e1n don Juan de Chavarr\u00eda, hombre rico y piadoso, se fue brevemente hasta el altar mayor y salv\u00f3 del incendio a la custodia expuesta, en medio del p\u00e1nico general. Por eso en la casa del h\u00e9roe fue puesto el trofeo votivo, que a\u00fan se yergue para atestiguar la haza\u00f1a.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>El hechizo del Canal de la Viga<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Casi todos los viajeros descriptores de M\u00e9xico se detienen a contarnos lo que les llam\u00f3 la atenci\u00f3n en la vida del pueblo. Es una literatura tan extensa, que basta revisar su bibliograf\u00eda para que se llegue a comprender no s\u00f3lo su n\u00famero, sino tambi\u00e9n su encanto retenedor. Desde el relato del viaje del padre Ponce hasta los que nos han dejado el ruso Constantino Balmont y el norteamericano Beals, los libros de andanzas por estas tierras forman un anaquel bien nutrido de la Biblioteca Mexicana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y lo notorio del caso es que la gran mayor\u00eda de esas obras son conocidas fuera del c\u00edrculo de los estudiosos, por la circunstancia de que se hallan escritas en diferentes idiomas al nuestro; los ejemplares son en extremo raros y la tarea de una traducci\u00f3n anotada y elegante ser\u00eda \u00edmproba. La Sociedad de Bibli\u00f3filos Mexicanos se ha dado cuenta del problema y por eso no debemos escatimarle nuestros parabienes \u2013a m\u00e1s de nuestra pecunia para que siga enriqueci\u00e9ndonos nuestra curiosidad-.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Se me ocurre todo esto ahora que procuro estilizar informes sobre el Canal\u00a0 de la Viga y su famoso Viernes de Dolores. No trato de dar una somera antolog\u00eda, porque no ha sido tal mi prop\u00f3sito sino presentar dos aspectos con la diferencia que se\u00f1alan las fechas 1822 y 1904, para que se vea c\u00f3mo vieron dos observadores del M\u00e9xico que ya se va. Tr\u00e1tase en el primer caso del nefasto Mr. Joel R. Poinsett, el primer representante diplom\u00e1tico de los Estados Unidos en M\u00e9xico, y en segundo de un buen fot\u00f3grafo de su \u00e9poca, el siempre le\u00eddo don Antonio Garc\u00eda Cubas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Poinsett public\u00f3 en 1824, con el seud\u00f3nimo de \u201cAn American Citizen\u201d un libro\u00a0 en que compil\u00f3 sus notas diarias del primer viaje que hizo a este pa\u00eds en el oto\u00f1o de 1822, cuando tuvo ocasi\u00f3n de entrevistar a don Agust\u00edn de Iturbide. Esas notas iba escribi\u00e9ndolas en cartas a un amigo y m\u00e1s tarde crey\u00f3 conveniente publicarlas en forma, como si ya previera la importancia que \u00e9l tendr\u00eda en una historia de tantas desventuras. Y como en estos d\u00edas se ha recordado la labor mal\u00e9fica del grande y buen amigo de don Vicente Guerrero, no s\u00f3lo en M\u00e9xico sino en Chile, me parece que ser\u00e1 bienvenida la parte que al Canal de la Viga le toca en el libro curioso:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por la tarde (7 de noviembre de 1822, dice el diario) fuimos al paseo de las Vigas (sic), una calzada toda sembrada de \u00e1rboles, pero poco frecuentada; corre un canal a lo largo de dicho paseo, que va hacia los lagos de Xochimilco y de Chalco, el cual encontramos lleno de botes planos (trajineras debi\u00f3 haber dicho) y de canoas que regresaban del mercado. Entramos en una de \u00e9stas y dos indios nos llevaron r\u00e1pidamente junto a las m\u00e1rgenes de las praderas bajas que rodean al canal. De pronto est\u00e1bamos en la aldea de Santa Anita, que consiste en unas cuantas chozas de techos de paja, una iglesia y una pulquer\u00eda. All\u00ed dejamos de ver las chinampas, que son unos jardines de tierra aluvial, que cultivan los indios para abastecer el mercado. La tierra est\u00e1 dividida en paralelogramos, rode\u00e1ndola zanjas angostas. Cada paralelogramo tiene de cuatro a quinientos pies de largo y de veinte a treinta de ancho y se alzan unos cuatro sobre la superficie del agua. La tierra que sacan de las zanjas sirve para hacer el jard\u00edn y para abonarlo. Vimos que los trabajadores estaban limpiando las zanjas y desparramando las malas yerbas sobre los camellones. Otros podaban la tierra. Para ello se valen de una ancha hoz, que pesa cuatro veces m\u00e1s que las nuestras y que tiene un mango m\u00e1s o menos de dos pies y medio de largo. En esas chinampas cultivan frijol y ch\u00edcharos, chile, coliflores, alcachofas y una gran variedad de legumbres y de flores. El suelo es tierra con mucho mantillo, parecida a la de nuestros campos de arrozales, y como es f\u00e1cil regar las angostas parcelas, de all\u00ed sus rendimientos sean de abundancia. Una gran parte de la tierra baja que est\u00e1 entre el lago de Texcoco y el de Chalco, pertenece a estos jardines y se halla cultivada por los indios.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En su relato Mr. Poinsett a\u00f1ade:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Temprano de la ma\u00f1ana salimos a andar rumbo a las m\u00e1rgenes del Canal de la Viga, contemplando los botes y las canoas, cargadas de legumbres y decoradas con flores, las cuales iban a todo escape, procurando los indios ser cada uno el primero en llegar al mercado. Nos detuvimos en un puentecillo que atraviesa el canal y vimos una larga hilera de botes que se mov\u00edan con toda rapidez en ambas direcciones. Era un espect\u00e1culo alegre y placentero.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u201cPaseo de la Viga\u201d se llama la colorida p\u00e1gina de <em>El libro de mis recuerdos<\/em>, de Garc\u00eda Cubas. Es \u00e9ste uno de los libros cl\u00e1sicos mexicanos; vale decir, de indispensable consulta para quienes trabajan en labores de retrospectiva hist\u00f3rica. Sin tener la agilidad y la travesura de la prosa de \u201cFidel\u201d, ni la imaginaci\u00f3n de Cu\u00e9llar de la <em>Linterna M\u00e1gica<\/em>, sabe Garc\u00eda Cubas entretener a sus lectores y logra llevarlos de la mano por parajes rec\u00f3nditos como un amable cicerone:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Hall\u00e1base \u2013escribe-, la calzada del Paseo de la Viga compartida en tres como Bucareli, por hileras de sauces que por su follaje y dimensiones no desdec\u00edan de su calidad de \u00e1rboles, pero como en todo eran contrarios ambos lugares, en el primero exist\u00eda abundancia de agua y ninguna fuente, y en el segundo varias fuentes sin agua. Por la parte occidental del expresado Paseo de la Viga extend\u00edanse verdes campi\u00f1as interrumpidas por las arboledas de las calzadas de Santo Abad, Ni\u00f1o Perdido y la Piedad, y remataban al pie de las lomas de Tacubaya. En primer t\u00e9rmino y a orillas del mismo paseo se ve\u00edan peque\u00f1as granjas en que se apacentaba alg\u00fan ganado, y perdidas en la espesura de los bosquecillos, casas de campo a las que acud\u00eda la gente para saborear el atole de leche y los buenos tamales cernidos que en ellas se expend\u00edan, a la vez que entre los \u00e1rboles se observaba el constante vaiv\u00e9n de los columpios, las r\u00e1pidas vueltas del volador y el pausado movimiento del sube y baja, juegos todos que no cesaban un momento de estar en acci\u00f3n.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya muchas de estas cosas no est\u00e1n. Pero seguimos yendo el Viernes de Dolores a engolosinarnos con las comidillas \u2013esas gloriosas trincheras de la tradici\u00f3n-, y a comprar canciones por cinco centavos, mientras El\u2013Hombre-Que-Come-Fuego nos invita a entrar en la carpa. El verso de Salvador Escudero est\u00e1 bien: no escuche quien no sepa de estas cosas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Feria del M\u00e9xico Anta\u00f1\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Ya no se ven los puestos de Semana Santa que Guillermo Prieto en sus p\u00e1ginas de oro volador y Garc\u00eda Cubas en su breviario de a\u00f1oranzas, nos dicen c\u00f3mo fueron. Para esta vez la feria popular tiene el colorido de aquellos d\u00edas que est\u00e1n presos, como flores marchitas, en los libros donde las antiguas estampas \u2013las de Decaen-, hacen revivir los tipos y costumbres de otrora, y al conjuro de los adoradores del folklore y del pasado muchas cosas de ayer surgen con p\u00e1tina de olvido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El prodigio se hizo una vez por obra y gracia de la Secretar\u00eda de Educaci\u00f3n P\u00fablica que reuni\u00f3 varios artistas que entienden al M\u00e9xico tradicional, para que en la Rinconada de San Diego levantaran seis \u201cpuestos\u201d en que cada regi\u00f3n de la econom\u00eda art\u00edstica mexicana tuviera su sitio: la del sarape y la cer\u00e1mica, la de los juguetes y las lacas. Del pintor Carlos Gonz\u00e1lez fueron los bocetos de cada decoraci\u00f3n. Michoac\u00e1n envi\u00f3 ba\u00fales que son joya de la muebler\u00eda vern\u00e1cula; Oaxaca los sarapes en que el le\u00f3n es el s\u00edmbolo de la mitolog\u00eda her\u00e1ldica; Guadalajara con sus palmas y las torres de su catedral mand\u00f3 las finuras de sus ceramistas; Texcoco sus botellones y sus vasos de vidrio; y hubo tambi\u00e9n un sitio para las comidillas mexicanas regionales, con sus ollas rojas, las aguas de ch\u00eda, las \u00e1nforas de barro con \u201ctrigales\u201d en bot\u00f3n y las banderitas de papel \u00e1ureo, a usanza de otros d\u00edas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La m\u00ednima feria fue inaugurada el Viernes de Dolores, que es cuando en el Canal de la Viga hay m\u00fasica de bandolones, se baila el jarabe tapat\u00edo y los paseantes canoeros se coronan de amapolitas moradas. La orquesta de los \u201cmariachi\u201d de Cocula y las canciones de Conchita Michel, invitaron a los paseantes para que siquiera se acercaran a ver.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En este mapa de la producci\u00f3n manual y art\u00edstica del \u201cmero\u201d M\u00e9xico, aprendimos algunas lecciones de geograf\u00eda, tanto como en \u201cLas Artes Populares\u201d del Doctor Atl o en las \u201cSemanas Alegres\u201d de Micr\u00f3s. Se ha querido que los indios que vienen desde sus pueblos a vender cosas que hilan o labran, vean c\u00f3mo es f\u00e1cil decorar el mostrador al estilo de sus abuelos. Pues tienen el admirable don de imitar \u2013los misioneros cronistas del siglo XVI lo advirtieron bien-, y esas sugestiones les servir\u00e1n para arreglar el escenario de sus ventas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y como los hermanos de cierta cofrad\u00eda que hacen su desayuno y pintan los telones de sus teatros nocturnos, har\u00e1n los indios que en la Semana Santa las ferias iluminen el aire con la magia de la novedad. El buen gusto es innato \u2013dijo Henr\u00edquez Ure\u00f1a-; pero hay que librarlo de la intromisi\u00f3n de quienes no lo tienen. Carlos Gonz\u00e1lez ha recorrido las mejores comarcas de M\u00e9xico en que la tradici\u00f3n est\u00e1 \u00edntegra y en esos apuntes que ha preparado con el prop\u00f3sito de que sirvan de modelo para decorar los \u201cpuestos\u201d, est\u00e1n vibrantes de sencillez, el color y la greca que prestigian el arc\u00f3n y la batea, el deshilado y la j\u00edcara. Ha\u00a0 de sosegarse el estr\u00e9pito de la \u201cNoche Mexicana\u201d de Best Maugard, en que el cohete y la guitarra invitan a detenerse. Los azulejos tendr\u00e1n un brillo en calma y los charros que Luis Hidalgo hace revivir en cera recordar\u00e1n que descienden del que est\u00e1 en la litograf\u00eda a colores del libro de viajes de Lafond.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Solamente los patos, porque son orgullosos, mantendr\u00e1n una estatura igual a la de las casas de tres pisos, en el magn\u00edfico laqueado del ba\u00fal de Olinal\u00e1.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ludmilla Valadez Valderr\u00e1bano Rafael Heliodoro Valle III de III [Apuntes que realiz\u00f3 Rafael Heliodoro Valle sobre la ciudad de M\u00e9xico.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":2752,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"spay_email":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_is_tweetstorm":false},"categories":[9],"tags":[481,382],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i1.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/la-viga.jpg?fit=1103%2C710&ssl=1","jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p8mQ8Y-Ip","jetpack-related-posts":[{"id":1233,"url":"https:\/\/correomayor.com.mx\/?p=1233","url_meta":{"origin":2753,"position":0},"title":"Historia de una rana","date":"octubre 29, 2018","format":false,"excerpt":"Ludmilla Valadez Valderr\u00e1bano Rafael Heliodoro Valle II de III Los mal informados creen que las ranas m\u00e1s melodiosas se encuentran en los nen\u00fafares y en los marejales. Esto no es del todo cierto, cuando menos en la Ciudad de M\u00e9xico. La rana m\u00e1s dulce y melodiosa en esta ciudad es\u2026","rel":"","context":"En &quot;Historiando&quot;","img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i1.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/La-ranita-1.jpg?fit=1200%2C793&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":1045,"url":"https:\/\/correomayor.com.mx\/?p=1045","url_meta":{"origin":2753,"position":1},"title":"Un hondure\u00f1o muy mexicano","date":"abril 11, 2018","format":false,"excerpt":"I de III Ludmilla Valadez Valderr\u00e1bano Ofrezco aqu\u00ed varias cr\u00f3nicas sobre la ciudad de M\u00e9xico, escritas por un viajero, funcionario administrativo, diplom\u00e1tico, historiador y periodista centroamericano, quien vivi\u00f3 en nuestra Rep\u00fablica durante la primera mitad del siglo XX. Producto de esa estancia, le result\u00f3 un amor muy profundo por este\u2026","rel":"","context":"En &quot;Historiando&quot;","img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i2.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/transicion1.jpg?fit=800%2C438&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":387,"url":"https:\/\/correomayor.com.mx\/?p=387","url_meta":{"origin":2753,"position":2},"title":"Hacia una historia del abasto en la ciudad de M\u00e9xico. El porfiriato, 1876-1911*","date":"julio 7, 2017","format":false,"excerpt":"Seg\u00fan El Monitor Republicano, en los albores del porfiriato tres grandes problemas afectaban a la ciudad de M\u00e9xico: el alcoholismo, la prostituci\u00f3n y el tifo. De no tomarse medidas a tiempo, la situaci\u00f3n pod\u00eda tornarse grave en extremo; y m\u00e1s si los habitantes de la misma dejaban que los alcanzaran\u2026","rel":"","context":"En &quot;Historiando&quot;","img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i1.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/IMG_2169a.jpg?fit=931%2C1200&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":525,"url":"https:\/\/correomayor.com.mx\/?p=525","url_meta":{"origin":2753,"position":3},"title":"Estudio Ghibli en Cin\u00e9polis","date":"octubre 6, 2017","format":false,"excerpt":"Cin\u00e9polis, a trav\u00e9s de su Contenido Alternativo, presentar\u00e1 del 6 de octubre al 26 de noviembre en 99 complejos la magia de uno de los estudios japoneses m\u00e1s longevos de la animaci\u00f3n: Estudio Ghibli, el cual se mantiene presente por pel\u00edculas emblem\u00e1ticas como: \u201cEl Viaje de Chihiro\u201d, \u201cMi Vecino Totoro\u201d\u2026","rel":"","context":"En &quot;Cine&quot;","img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i2.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/Totoro.jpg?fit=768%2C432&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":101,"url":"https:\/\/correomayor.com.mx\/?p=101","url_meta":{"origin":2753,"position":4},"title":"Espacio Literario. La ciudad en la Literatura","date":"febrero 14, 2017","format":false,"excerpt":"Ejercicio para explorar la ciudad desde la literatura. La ciudad como pretexto para varios escritores, desde cuento, novela, cr\u00f3nica y poes\u00eda.\u00a0 Conocer\u00e1 a personajes entra\u00f1ables; visitar\u00e1 el Barrio Chino en el Centro Hist\u00f3rico de la mano de Filiberto Garc\u00eda, descubrir\u00e1 que los asesinos a sueldo tambi\u00e9n tienen su lado d\u00e9bil;\u00a0\u2026","rel":"","context":"En &quot;Literatura&quot;","img":{"alt_text":"Espacio Literario. La ciudad en la Literatura","src":"https:\/\/i2.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/02\/literatura.jpg?fit=900%2C1200&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":837,"url":"https:\/\/correomayor.com.mx\/?p=837","url_meta":{"origin":2753,"position":5},"title":"Gaiteros de San Jacinto en el Festival del Centro Hist\u00f3rico","date":"marzo 2, 2018","format":false,"excerpt":"Artemio Stiglitz Nadie quer\u00eda irse, todos estaban tan emocionados y sudados de tanto bailar, todos aplaud\u00edan; los Gaiteros de San Jacinto se desped\u00edan una y otra vez y los volv\u00edan a llamar; entre ovaciones y mucho baile inici\u00f3 el Festival del Centro Hist\u00f3rico. \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La fiesta comenz\u00f3 en la Plaza\u2026","rel":"","context":"En &quot;M\u00fasica&quot;","img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i1.wp.com\/correomayor.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/Gaiteros-9a.jpg?fit=1200%2C783&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]}],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/correomayor.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2753"}],"collection":[{"href":"https:\/\/correomayor.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/correomayor.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correomayor.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correomayor.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2753"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/correomayor.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2753\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2756,"href":"https:\/\/correomayor.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2753\/revisions\/2756"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correomayor.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/2752"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/correomayor.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2753"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/correomayor.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2753"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/correomayor.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2753"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}