¿Qué es el verbo azular?
¿Alguien va a la tienda y pide un azuladito? Tal vez sí.
¿Qué trabajo tendrán los filólogos al tratar la palabra “Azular”? Deberán hacer bien su labor para que un mecánico, un hojalatero, o cualquier oficio o especialidad comprendan lo que se les solicita: Buenos días, hojalatero, ¿me puede azular mi auto? Es decir, se le está pidiendo que le ponga algo de poesía al coche, que lo deje “azuladito”. Siempre pensado para una ciudad donde se usa mucho el coche.
¿En qué momento se decide ser poeta, reguetonero o a lo que uno quiere dedicarse el resto de sus días? Ricardo Piglia define esto como los puntos de inflexión en nuestras vidas.
Siempre culpamos a Frida, pero más bien tenemos que agradecerle que nos haya arrojado a un poeta, el hecho de que Azulado (el poeta de colores) se haya decidido a escribir poesía. Otro en su lugar, se volcaría en el alcohol y de paso dedicaría una canción popular que más o menos dice “Por tu maldito amor”; en este caso, hizo unos poemas, muchos poemas. “Nunca toques el mito”, en lugar de decir “Propiedad de Frida Trejo”, tal vez podría decir: “Por ti me convertí en poeta”. Si la condición para ser un buen poeta o un poeta decente, (como lo decía Sabines), es de haber sufrido, Azulado reunía todas las condiciones, incluso antes de comenzar a escribir. ¡Era un poeta sin saberlo!
Uno no va por la calle o en el transporte público intentando encontrarse a un poeta. Malcolm Lowry lo decía “Hay un poeta frustrado en cada hombre”; lo sabemos, todos llevamos a un poeta dentro. Pero no llegamos con la poeta de las tortillas a pedirle un kilo de poemas. A Azulado sí.
Un día, Azulado apareció entre dos palmeras, como si se tratara de las playas del Centro Histórico, venía embalazulado, una especie de embarazo de poemas, algunos que tenía en el tintero y los comenzó a declamar. Esos poemas se convirtieron en lo que ahora es Azualidad, su primer hijo libro. Sacamos el micrófono y una bocina; luego vino “Un poeta al atardecer”, arriba de un triciclo; más tarde, el “Triciclo poético”.
Así comenzó todo.
Por las circunstancias y por muchos motivos, hoy traemos la tercera edición de la creación de Azulado Sierra.
Siempre me ha gustado la idea de la poesía y las canciones que son palabras que vuelan y tienen su propia melodía, en el caso de Azulado también se pintan de colores y tienen su propia luz.
Hoy tenemos el gusto de escuchar y leer a Amarillado, AdeverVida, Amoradado y a ¡Azulado Sierra!


